Un arqueólogo de los vinilos abrió una puerta a otro mundo en su presentación en El Sótano, en San José.

Por: Arturo Pardo V. 30 noviembre, 2015
El DJ se acompaña de visuales que ayudan a ubicar de manera temporal y geográfica el mundo de los artistas que suenan en sus vinilos. / Fotografía: Rafael Murillo.
El DJ se acompaña de visuales que ayudan a ubicar de manera temporal y geográfica el mundo de los artistas que suenan en sus vinilos. / Fotografía: Rafael Murillo.

La exploración por la música de antaño o proveniente de rincones lejanos requiere un esfuerzo de ardua investigación pero, a fin de cuentas, valiosísima.

El trabajo del DJ Frank Gossner es, sin lugar a dudas, el resultado de una búsqueda acuciosa y profunda que, actualmente, se condensa en una colección de acetatos de origen africano que fueron desempolvados y seleccionados con cuidado.

Su valor como DJ es principalmente su capacidad de elección con pinza, lo que lo hace no un necesariamente un experto en la mezcla sino más bien un artista en el rol de “selecta”.

El alemán reside en Costa Rica, pero acá no son más de tres ocasiones en las que se ha presentado. En cambio, su trabajo se ha exportado a un sin fin de lugares del mundo y la percepción siempre es la misma: escuchar su colección es un deleite.

Acumula rarezas de diferentes sabores y en su playlist van sonando en un acetato a la vez, alternados en dos consolas.

Él, mientras tanto, se para detrás de la mesa con las manos detrás de la espalda, convirtiéndose casi un espectador más, aunque en realidad, es un conocedor que no se cansa de apreciar los sonidos que alguna vez sacó de escondrijos y que ha logrado acaparar en sus manos y –sin afán egoísta– extender por el mundo entero.

Sus vinilos incluyen material de artistas olvidados en escaparates o guardados en bodegas. Sin embargo Gossner ha hecho una labor de rescate para salvar a esta música del polvo y el olvido y, así pueden sonar grandes obras provenientes principalmente de Ghana, Benín y Camerún.

Los ritmos que se escuchan en una noche a cargo del DJ Frank Gossner bailan por el afrobeat , el voodoo y el funk . Los artistas que aparecen en su extensa selección son nombres como Stoneface and Life Everlasting, Keyboard, Mary Afi Usuah, Marijata y Psychedelic Aliens.

Si bien muchos de los exponentes y los temas incluidos en la colección del alemán nunca salieron a tocar más allá del continente africano otros, ayudados por la emigración, se convirtieron en influencia directa de artistas occidentales.

Es evidente cómo algunas piezas mantienen vigente las melodías y los ritmos de cánticos tribales. En otras, de aires más frescos y modernos, más bien se identifica con facilidad tradiciones disco o funk que existieron de manera adelantada en África con composiciones bien elaboradas.

Sin importar los artistas que sonaran en el playlist de Gossner, los bajos siempre resultan particularmente destacables. El beat y groove de la batería y la percusión africana también son un sello que permite el contagio rítmico entre quienes se dejen llevar por estos sonidos de antaño.

La presentación del DJ se acompaña de visuales que, en muchas ocasiones, sirven para dar una ubicación temporal y geográfica de lo que suena. Su colección, que evoca mucha alegría y psicodélica en todo momento, es una gran oportunidad para conocer música nueva. Es también ocasión para dejarse llevar por la tradición musical ancestral africana evocada en nuevas formas en el siglo XX.

Lo más valioso, probablemente, es la oportunidad de descubrir sonidos del pasado que estuvieron a punto de quedar bajo tierra y que nunca hubieran podido llegar al presente y cruzar el océano para legar a estos lares, si no hubiera sido por Frank Gossner.