Son mestizo II de Alejandro Cardona con la Sinfónica Nacional.

 28 junio, 2015
Zhang vive en Filadelfia desde hace 10 años. Esta es su primera visita a un país centroamericano.
Zhang vive en Filadelfia desde hace 10 años. Esta es su primera visita a un país centroamericano.

Con la participación de un solista sobresaliente se llevó a cabo el VI concierto de temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional de este año. El destacado pianista chino Haochen Zhang demostró que no en vano ha obtenido galardones en algunos de los concursos más famosos del mundo.

Pianista invitado

Con un refinado aparato técnico, Zhang logra una espléndida claridad de digitación y tratamiento virtuoso de pasajes de gran dificultad; sin embargo, el viernes no consiguió el volumen de sonido necesario para enfrentar una obra de la intensidad de la Rapsodia sobre un tema de Paganini, de Serguéi Rajmáninov, en una acústica seca como la que padece el Teatro Nacional en la actualidad.

Por el contrario, su versión de la Tocata op. 11, de Serguei Prokofiev, ofrecida al público como encore, fue mucho más exitosa, al tratarse de música susceptible de utilizar toda la tracción del brazo e incluso el peso corporal sobre el teclado.

Tampoco la coordinación con la orquesta y el director funcionaron tan bien como requieren los minuciosos diálogos –casi puntillistas– que tachonan la partitura del gran compositor ruso; esto posiblemente porque el solista solamente dispuso de un ensayo con la agrupación.

La administración de la Sinfónica debería velar para que a nuestra agrupación no le suceda como a muchas orquestas pequeñas de los Estados Unidos, en las que por falta de recursos o problemas de calendario no se programan la cantidad de ensayos que la música requiere.

La partitura de Son mestizo II, de Alejandro Cardona, es heredera honrosa de partituras célebres como la Sinfonía india, de Carlos Chávez, o la Noche de los mayas, de Silvestre Revueltas, las que al gusto de la época pretendían revivir de algún modo la estética musical precolombina, de la que, sin embargo, no consiguen más que pintar un cuadro nostálgico con algunos elementos rescatados del folclor.

Cardona no se queda ahí, sino que en su música pone de manifiesto el desgarre que sufrió la civilización americana a partir del siglo XVI y el tremendo conflicto del mestizaje, que aún hoy no parece resuelto, si tan solo pensamos que los descendientes de los indígenas conquistados siguen siendo en muchos lugares del continente marginados y viven en situaciones de miseria.

Además, la obra se distancia de las corrientes nacionalistas de inicios del siglo XX por el tratamiento armónico e instrumental y porque renuncia conscientemente a la claridad y proporcionalidad de formas tradicionales, en favor de recursos de amalgama y disgregación del material musical. Así, la estructura misma de la pieza constituye una magnífica metáfora de la construcción cultural del continente americano, y, en ese sentido, bien podría considerarse como arte conceptual sonoro.

En la segunda parte del programa, Carl St. Clair propuso un Beethoven muy creativo en cuanto a contrastes y dinámica; y especialmente interesante al rescatar detalles de armonía, contrapunto, superposición temática e instrumentación. Destacable también el exquisito sonido y acople de las maderas en la parte intermedia (trío) del Scherzo.

Sin embargo, en varias ocasiones, especialmente en el segundo tiempo, noté que las secciones de instrumentos de cuerda no alcanzaron una sonoridad homogénea y cada músico suena por su cuenta, lo cual generalmente obliga a un trabajo arduo y minucioso. Si bien esto representa muchas horas de ensayo, el premio es soberbio, ya que con el tiempo se logra un conjunto con sonido propio e inconfundible, como el que tienen las mejores orquestas del mundo.

Después de una breve pausa entre el tercer y cuarto movimientos –inusual en esta obra– la orquesta acometió un final brillante y lucido. No obstante, y aunque el teatro estaba casi completamente lleno, los aplausos que generalmente suscitan los finales beethovenianos esta vez no fueron tan fuertes, acaso por el desánimo que ha producido la crisis del aguacate en el país.

  • Orquesta Sinfónica Nacional
  • Viernes 26 de junio, 8:00 pm
  • VI Concierto de Temporada Oficial 2015
  • Teatro Nacional
  • Carl St. Clair, director
  • Haochen Zhang, solista
  • Obras de Alejandro Cardona, Rajmáninov y Beethoven