En su sexto álbum, la banda inglesa de rock pop muestra cambios musicales y personales, pero, sobre todo, proyecta mucha luz desde la desesperanza.

Por: Alessandro Solís Lerici 14 mayo, 2014
Coldplay promocionando en vivo ‘Ghost Stories’. / Fotografía: Cortesía de Paradigm Agendy.
Coldplay promocionando en vivo ‘Ghost Stories’. / Fotografía: Cortesía de Paradigm Agendy.

Todos los artículos que usted leerá acerca de Ghost Stories, nuevo álbum de Coldplay, le dirán que las nueve canciones que la agrupación inglesa está estrenando, nacieron a raíz de los problemas que acabaron con el matrimonio entre la actriz Gwyneth Paltrow y el cantante Chris Martin, cuyo divorcio fue anunciado apenas unas semanas después de que el mundo supiera del disco.

No es mentira que haya correlación entre lo uno y lo otro. Incluso, el del divorcio es un dato inevitable de considerar a la hora de escuchar el material. Sin embargo, una parte de la información queda relegada, y es algo que Martin ha tratado de explicar en sus más recientes entrevistas: esta es la música de un hombre que supo encontrar el amor en el desamor, y viceversa.

En una extensa y profunda entrevista con el periodista británico de entretenimiento Zane Lowe, registrada para la cadena de radios de la BBC, Chris Martin dijo: “Si no dejas el amor realmente entrar, entonces no puedes devolverlo”.

“Para mí, Ghost Stories significa como que tienes que abrirte tú mismo al amor y si realmente lo haces, por supuesto que a veces será doloroso, pero, eventualmente, terminará siendo algo grandioso”, añadió.

Ese es el sentir expresado por un artista que ha optado por la vía difícil, en lugar de transitar el llevadero camino del odio y el resentimiento. En esa entrevista, el cantante incluso se culpó a sí mismo por los problemas de su relación, la cual estuvo bajo el ojo público de los medios durante los más de 11 años que duró, situación que hizo todavía más difícil el rompimiento.

Imagen sin titulo - GN
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Sin embargo, Martin logró cosechar desde la maleza. “Creo que en la vida todos necesitan estar rotos de alguna manera. Todos atravesamos desafíos, ya sea el amor o el dinero, hijos, enfermedad... Tienes que no alejarte de esas cosas. Por eso decidimos que lo que queríamos hacer en Ghost Stories era ser honestos y decir ‘esto es lo que ha estado sucediendo’”, manifestó.

Crecer. Para una banda de rock pop que se ha caracterizado por desarrollar un sonido homogéneo en los últimos años, Ghost Stories es una producción refrescante.

Los cambios son notables en casi todas las aristas –además del cambio sentimental de Martin–, y musicalmente se evidenciaron desde el lanzamiento de Magic, primer sencillo, un tema minimalista que genera un efecto apaciguante con su repetición y melosidad.

“No me importa lo que nadie diga acerca de este disco, porque es solo la verdad. Es tan verdadero como mi nariz. Alguna gente tiene muchos problemas con mi nariz, ¿y qué puedo hacer yo al respecto?”, comentó Martin a la BBC.

Para quienes han tachado a la banda de montarse en una fórmula para componer canciones pegajosas y eventualmente exitosas, tal afirmación puede ser desafiante.

Ghost Stories suena, además, como el resultado de un amplio proceso de cohesión dentro del grupo, dado que los demás integrantes metieron mano escribiendo parte de las letras y trabajando entre todos en la composición musical.

De igual manera, afectó el producto final la colaboración con artistas y productores de otros géneros, como fue el caso de Avicii y Timbaland, además de que todos los integrantes de la banda figuran en los créditos de producción.

De los discos recientes de Coldplay, es el que menos suena a Coldplay, pero en el que más se siente el resultado de un trabajo en grupo, casi como si los cuatro compañeros de Martin comunicaran con sus instrumentos una suerte de apadrinamiento en tiempos convulsos.

En Ghost Stories, hay elementos de música electrónica tanto como de rock, pero sus nueve canciones destilan un sentimiento parecido al Coldplay del cual se enamoró el mundo entero: aquel grupo de jóvenes británicos, medio bobos, exageradamente tranquilos, pero con una sensibilidad universal.

Este no es otro tonto disco de desamor, sino el relato de todas las fases por las que alguien atraviesa durante un proceso de separación sentimental, con la particularidad de que ese alguien es el cantante de una de las agrupaciones más exitosas de los últimos 15 años.

“¿Cómo dejas que las cosas que te pasaron en el pasado –tus fantasmas– afecten tu presente y tu futuro?”, pregunta Martin al tratar de explicar el concepto del disco , antes de admitir que sí, que hubo un momento en el que pensó que sus demonios iban a destruir su vida .

“No quiero ir por la vida con miedo a amar, con miedo a fallar. ¿Hay alguna forma de abrirte a la vida? Tal vez llegues a un lugar abierto”. La honestidad brutal –consigo y con el mundo– podría ser el camino correcto, y ese es, sin duda, el que Coldplay recorre actualmente.

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