Tras una pausa de 10 años, las ocho integrantes del grupo de música latinoamericana retomaron sus instrumentos para dar un “nuevo aire” al proyecto

Por: Natalia Díaz Zeledón 2 noviembre, 2016
Regreso. El grupo retomó sus instrumentos el año pasado y miran hacia una nueva etapa musical. Wilberth Hernández.
Regreso. El grupo retomó sus instrumentos el año pasado y miran hacia una nueva etapa musical. Wilberth Hernández.

El primer aire de Claroscuro empujó sus consignas tarareables durante 15 años: letras poéticas con denuncias sobre la vulnerable posición de la mujer en su país y su región.

El grupo tico fue, hasta su despedida en el 2005, un proyecto de vida para las ocho integrantes. Sus logros acumulados –tres discos, dos casetes, trece presentaciones en el Teatro Nacional– representan el impacto que tuvo su música en un momento en el que hablar de feminismo y derechos de la mujer era todavía controversial.

“Decidimos cerrar el proyecto porque, aunque estaba vigente, las vidas de nosotras se habían complicado”, explicó Ana Castro, guitarrista y cantante de Claroscuro. “Nos despedimos en el Teatro Nacional, nuestra casa más amada (...). Nuestra música fue hecha para escucharse en una butaca. Merece escucharse para que se pueda digerir, entender y transformar”.

A esa “casa amada”, volverán este viernes 4 de noviembre para presentar el “nuevo aire” de su proyecto musical. El concierto Mujeres haciendo música recorrerá el repertorio de esos primeros 15 años y estrenará una pieza de la etapa que abrieron este año.

La función de dos horas comenzará a las 8 p. m. Las entradas tienen un costo entre los ¢8.000 y los ¢15.000 y se pueden adquirir en las boleterías física y digital del Teatro Nacional.

Para la ocasión, el grupo también recibió el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas quienes convocaron al concierto a tres líderes mexicanas de la red Mesoamericanas en Resistencia por una Vida Digna.

Cambios. “Centroamericanas, abramos de par en par las ventanas, que no exista frontera ninguna y dejemos pasar, de una en una, nuestra energía, hermanas”, proclama Sin territorios demarcados (1992), himno de su repertorio musical.

“Todas somos mujeres muy conscientes de la responsabilidad que tenemos en cada letra que proponemos”, asegura la directora musical Ileana Alfaro, quien fue una de las músicas que fundó el grupo en 1991.

“A nivel musical, como latinoamericanas queríamos usar ritmos latinoamericanos que nos identificaran. Las letras son denuncia con poesía, Eso nos ha identificado (...) Se tararea la denuncia, se canta la denuncia”, describe Alfaro sobre la creación musical de Claroscuro.

Tanto Alfaro y Castro coinciden en que los tiempos han cambiado y, de alguna forma, el cambio les ha dado la razón: la conversación de género que ellas sacaron de la militancia y llevaron a la música popular sigue vigente, incluso después de los 10 años de silencio.

“Claroscuro transformó el discurso en un parafraseo que pudiera resumir diez libros de teoría. Pasó de la teoría espesa a la canción”, detalló Castro. “Ahora se puede hablar de temas que hablábamos de una manera más poética y ahora se puede decir de una manera más contestaria. Estamos explorando esta nueva dimensión”.

Una nueva etapa para Claroscuro. El próximo viernes 4 de noviembre, a las 8 p. m., Mujeres haciendo música reunirá a Ana Carter, Ana Eduarte, Ileana Alfaro, Alejandra Solís, Ana Lorena Alfaro, Catherine Hayes, Ana Castro, Gladys Chiny y María Gabriela Alfaro. La presentación en el Teatro Nacional es la 14° ocasión en la que las músicas tocan sobre ese escenario. Las entradas tienen un costo entre ¢8.000 y ¢15.000.