Las bandas estadounidenses mostraron su sonido obnubilado el domingo en Curridabat, frente a un público de unas 1.800 personas.

Por: Alessandro Solís Lerici 1 diciembre, 2015
Testament sonó demoledor. Nadie sabe cómo sobrevivieron los parlantes. | FOTOGRAFÍA: EDUARDO URIBE PARA LA NACIÓN.
Testament sonó demoledor. Nadie sabe cómo sobrevivieron los parlantes. | FOTOGRAFÍA: EDUARDO URIBE PARA LA NACIÓN.

Pasadas las 10 p. m. del domingo, cuando estaba tocando Testament, no había un solo poro en Pepper Club (en Curridabat) que no estuviera invadido por el metal. Era imposible escapar. De verdad, entre el sonido penetrante y la energía de la banda, no le quedó más al público que convertirse en placa tectónica.

La agrupación estadounidense de thrash metal trajo a Costa Rica un repertorio que incorporó piezas como Into the Pit, Native Blood y More than Meets the Eye, en una presentación de 90 minutos que los dejó a todos atónitos.

Cuando era hora de los solos de guitarra, el vocalista Chuck Billy usaba su micrófono con palo corto como guitarra de aire en la que remedaba las notas. “Siempre es maravilloso venir a compartir con ustedes”, gritó al público –sonriente– el cantante.

Durante la primera mitad de la presentación, un fan en silla de ruedas surfeó encima del público hasta llegar al escenario, donde los músicos lo recibieron con brazos y solos abiertos, y desde donde pudo disfrutar del resto del concierto, al igual que un par de niños presentes en la audiencia.

Era la segunda visita de Testament a Costa Rica, y –al igual que en el 2013– la promesa de volver se hizo presente en voz de Chuck.

La actividad –organizada por Blackline Productions– arrancó en punto a las 8 p. m. con el caótico sonido de Cannibal Corpse , grupo estadounidense de death metal que descontó su cuarto concierto en suelo costarricense.

Encima de la ajetreada obra de sus colegas músicos, el cantante George Fisher demostró una vez más sus cualidades como vocalista de metal extremo, con su técnica gutural y estática presencia.

Sin muchos intercambios con el público, Cannibal Corpse presentó un concierto de una hora y 15 minutos en el que se incluyeron canciones viejas y nuevas, como Kill or Become, A Skull Full of Maggots, Hammer Smashed Face, I Cum Blood y Sadistic Embodiment, entre varias más.