Apadrinados por los cambios tecnológicos y empoderados por sus fans, músicos estadounidenses marcan la pauta con sus discos Lemonade y The Life of Pablo.

Por: Carlos Soto Campos 4 mayo, 2016
Apadrinados por los cambios tecnológicos y empoderados por sus fans, Beyoncé y Kanye West marcan la pauta con sus discos 'Lemonade' y 'The Life of Pablo'.
Apadrinados por los cambios tecnológicos y empoderados por sus fans, Beyoncé y Kanye West marcan la pauta con sus discos 'Lemonade' y 'The Life of Pablo'.

Cuando el amor y el recogijo por las celebridades llegan al tope, es normal que sean vistas y llamadas en Internet como 'dioses'. Beyoncé se quitó el tiro con gracia. En la película Lemonade , con la que estrenó su nuevo disco, un cartel breve pero contundente dice “Dios es Dios, yo no lo soy”. Por su lado, Kanye West abrazó la etiqueta y una de sus canciones del disco Yeezus se llama I Am A God (yo soy un Dios) y lo ha repetido en numerosas ocasiones.

Es fácil encontrar muchas más diferencias entre estos dos artistas, pero algo que sí tienen en común es que, en lo que va del 2016, los medios que cubren música y cultura en Estados Unidos no han parado de hablar de sus discos nuevos.

La publicación de Lemonade de Beyoncé y The Life of Pablo, de West, han impactado una industria musical que empieza a redefinirse. ¿A qué llamar “sencillo” cuando las doce canciones de Lemonade están en la lista Billboard Hot 100? ¿A qué llamar “éxito comercial” cuando The Life of Pablo llegó al #1 de ventas ayudado por las reproducciones en Internet?

Éxito. “Gracias a todas las personas que hicieron The Life of Pablo el álbum #1 en el mundo”, escribió Kanye West en Twitter, cuando se enteró de que encabezaba la lista Billboard 200.

Contrario a lo que él externó, esta lista, como las más populares “del mundo”, se basan en mediciones de compras y reproducciones en Estados Unidos, un mercado tan grande que sin duda, es su propio mundo.

A Kanye Westse le conoce por su ego, pero pocos repiten otra gran verdad: sus últimos discos han alcanzado el primer puesto en las listas de ventas. The New York Times para La Nación
A Kanye Westse le conoce por su ego, pero pocos repiten otra gran verdad: sus últimos discos han alcanzado el primer puesto en las listas de ventas. The New York Times para La Nación

Sin embargo, es claro que cualquier artista que sobresalga en ese país, tendrá exposición planetaria asegurada.

La cultura popular estadounidense es referente para muchas otras y así, tanto West como Beyoncé estén reformulando las formas de hacer y publicar música de todo el mundo.

Los dos discos salieron, inicialmente como una exclusiva de Tidal, un servicio de música del que ambos son co-dueños. Jay Z, esposo de Beyoncé y amigo cercano de West, es el accionista mayoritario de Tidal y su visión era que los músicos tuvieran un servicio que les pagara lo justo por reproducciones y se especializara en transmitir audio de alta calidad.

Aún así, el atractivo de ambos álbumes fue más allá de la parte sonora. Cada artista, reflejando su propia personalidad y visión, armó una actividad alrededor de la salida de su disco.

Tras meses de mantener en Twitter un proceso muy público de corte, pegue, arme y desarme de las canciones de The Life of Pablo (y tres cambios de título anunciados por esa red), Kanye West publicó su álbum en febrero.

El 12 presentó la versión “final” junto con Yeezy Season 3, su tercera colección de ropa, en el Madison Square Garden, en Nueva York.

Allí se reunieron 16.000 personas a escuchar las 18 canciones mientras decenas de modelos vestían las prendas. El evento se transmitió por Tidal y en cines en más de 20 ciudades del mundo.

Beyoncé, con un perfil más reservado, publicó el sencillo Formation unos días antes del Super Bowl, en febrero, y el día de la cita deportiva más vista en el mundo, lo cantó. Su presentación eclipsó completamente al acto principal, Coldplay.

El siguiente gran evento televisado de Queen B, fue el estreno en HBO de Lemonade, una película de una hora que contenía nueva música, videos para cada canción y la aparición de una larga lista de celebridades negras.

La publicó el sábado 23 de abril y para las 9 p. m. de ese día, las 12 canciones de Lemonade ya habían llegado a Tidal.

Experiencia. Mas que músicos o cantantes, West y Beyoncé se han vuelto diseñadores de experiencias, para que sus álbumes sean más que canciones. Esto se debe, en gran parte, a la forma en que se produce y consume contenido en estos días.

“Gracias a la tecnología, los artistas se están convirtiendo en los arquitectos de tanto el medio como el mensaje, de una manera que nunca han sido posible antes", escribió Brian Raftery en Wired, refiriéndose a la forma en que West y otros como Adele o el fallecido David Bowie deciden publicar su material.

La industria de la música siempre se ha valido de eventos para generar publicidad y vender discos. Eso no ha cambiado.

Pero en el 2016, las movidas que se sienten genuinas, acomodadas por el mismo artista y no por un equipo de una disquera, son las exitosas.Y en eso, nadie le gana a Beyoncé o a Kanye.

En ambos casos, Internet se volvió loco y los medios corrieron a reunir impresiones, ideas, tratar de explicar lo que estaban sintiendo todos los que por medios –legales o no– quedaron flechados por sus propuestas.

A pesar de la voraz piratería (el disco de Kanye West fue descargado por torrents unas 500.000 ocasiones en su primer día de publicación), ambos discos alcanzaron el #1 en Billboard 200 en su semana debut.

Kanye West lo logró vendiendo solo 28,00 copias digitales (y ni un solo disco compacto) y el resto de “unidades equivalentes a ventas” los consiguió por reproducciones en streaming (Spotify, Google Play y Apple Music).

Beyoncé, por su lado, vendió 485.000 y amasó 100 millones de reproducciones en solo cinco días. Este es su sexto disco y como todos los anteriores, alcanzó el #1 en su primer semana, una marca nueva en la industria musical estadounidense.

“Para este punto, el espectáculo virtuoso que acompaña la música es suficiente para ahogar lo especial que es Beyoncé como cantante”, escribió Rich Juzwiak para Gawker.

¿Y la música? Siendo cínico, podría atribuirse el éxito comercial de Lemonade y The Life of Pablo al eco mediático y al tamaño que ya tienen sus figuras, pero eso no quiere decir que la parte musical de estos discos decepcione.

Lemonade tiene algunas de las mejores melodías vocales de Beyoncé. Desde la pieza country Daddy Lessons, pasando por la balada Sandcastles o la rockera Don't Hurt Yourself, Beyoncé demuestra que su voz sigue siendo su mejor activo y canta con una sinceridad inédita.

El álbum es una revisión de sus relaciones personales, la infidelidad de su marido, el vínculo con su padre y con la sociedad en que vive, lo que experimenta como mujer negra.

Beyoncé inició la gira Formation la semana pasada New York Times para La Nación
Beyoncé inició la gira Formation la semana pasada New York Times para La Nación

En 45 minutos de álbum ofrece música para bailar y para llorar y lo hace acompañada de figuras como Jack White, The Weeknd, James Blake y Kendrick Lamar.

En The Life of Pablo, Kanye West también profundiza sobre su familia. Al verse como padre, como esposo, West huye por primera vez (en sus letras) de los excesos de la fama, de meterse con jovencitas y usar drogas; pero no huye feliz.

The Life of Pablo es “un disco de gospel con muchas malas palabras”, como lo dijo él mismo. El gospel se mezcla con beats de hip-hop y así, desde Ultralight Beam, extiende una plegaria tan irreverente como instrospectiva.

La prensa hizo fiesta con Famous, canción en la que Kanye afirma que él hizo famosa a Taylor Swift aquella vez que la interrumpió en los premios MTV.

Pero la calidad del disco puede medirse en piezas como Real Friends, en la que critica las amistades por conveniencia, o Waves , en donde celebra las personalidades inmortales.

Con invitados como Sia, Chance the Rapper y Kendrick Lamar, West construye un disco ecléctico, un disco que cuando llegó a las plataformas de streaming recibió otra renovación y en cualquier momento podría acortar su lista de canciones o extenderla.

Innovación. ¿Era posible un éxito tan grande como este hace diez años? Sí, pero es seguro decir que con el control de las disqueras ninguno hubiera tenido tanta libertad creativa.

Además, su presencia en redes (o la ausencia de ella, en el caso de Beyoncé) creó una ansiedad por saber, oír y ver que solo franquicias como Star Wars logran en la gente.

Pero así como Star Wars varió su fórmula insertando a una mujer como protagonista e incluyendo a más personas de color, Beyoncé y Kanye West aspiran a hacer las cosas diferentes, a redefinir lo que entendemos por un álbum.

¿Serán estos las obras cumbres del 2016 o serán vistos así en 20 años? Tal vez en ese tiempo el disco pierda mayor importancia como formato. O tal vez, en dos décadas, el disco común será todo lo que estos dos artistas están planteando hoy.