El primer disco de larga druación del grupo de dance-punk toma y mejora el sonido de sus presentaciones en directo.

Por: Alessandro Solís Lerici 6 julio, 2015
Alphabetics: Javier Sánchez, Alexandro Baviera, Alejandro Pacheco y Bryan Rothschild.
Alphabetics: Javier Sánchez, Alexandro Baviera, Alejandro Pacheco y Bryan Rothschild.

Hay conmoción cada vez que Alphabetics sube a un escenario. Ellos lo saben: son una de las bandas ideales para una noche de fiesta y diversión, con su frenético dance-punk. Javier Sánchez, el Niño Bestia, es reflejo de ello: alterna entre la guitarra, los teclados y los coros, y se mueve de un lado al otro con una urgencia que no tiene igual.

Sus compañeros lo secundan, según sus respectivas personalidades. Alejandro Pacheco, el Pana, canta y toca la guitarra en medio de ademanes ondulantes; Bryan Rothschild pronostica el movimiento de su bajo por medio del del torso y Alexandro Baviera, el Chino, suele demostrar celeridad en todos y cada uno de los golpes que le da a la batería.

¿Cómo transcribir esa energía en un disco? El proceso fue tan laborioso que a la banda costarricense le tomó prácticamente dos años registrar su revuelta sonora en un álbum que le hiciera más justicia a su propuesta que Selfdestructive, el EP con el que debutó en febrero del 2012, poco menos de un año después de haber irrumpido en la escena local.

Pero el tiempo y la insistencia pagan, y hoy se salda una deuda: Animal Planets –su segundo material discográfico y el primero de larga duración– se distribuirá por medio de tiendas digitales de música, con diez canciones que logran capturar la locomoción que es Alphabetics en directo, pero desde el estudio de grabación de Marcos Monnerat, ingeniero de grabación que también fue el responsable de Selfdestructive.

“Nosotros hacemos la fiesta ahí arriba (en el escenario)”, afirma Rothschild. Esa celebración queda también plasmada en el disco, del cual los fans ya conocían piezas como Paint Paint Paint (primer sencillo), Collapsing y Supernova, entre otras.

Camino. A mediados del 2013, luego de haberse convertido en una de las bandas insigne de la entonces nueva generación del rock costarricense y de haber sonado en medios locales con su reconocido sencillo Frutista, Alphabetics ingresó al estudio.

Todo marchó bien. A los seis meses el material estaba listo para salir al mercado a cumplir las expectativas que sobre la banda se habían impuesto. En una escena tan pequeña en ebullición, se esperaba que el disco no demorara en llegar. Sin embargo, algunos de los involucrados tenían dudas y lo expresaron a tiempo.

El Pana y Monnerat no estaban del todo conformes con el resultado de la grabación. “Las piezas eran chuzas, pero eran como las del disco anterior, como que ya fueron”, comentó el cantante.

La democracia es uno de los valores fundamentales en una banda como Alphabetics. La situación se conversó y concluyeron que valdría la pena regrabar algunas partes, cambiar el orden de las cosas y seguir el camino que la música dibujaba, a pesar de que fuera contrario al que en un principio buscaban.

“Lo que más me hizo reaccionar de esa manera era que la idea que tenía de las canciones y lo que quería que quedara plasmado en el disco realmente no se veía muy reflejado en como estaba quedando”, recordó El Pana.

“Fue la mejor decisión, para mí”, respaldó Rothschild, pero también fue la razón por la que el material demoró tanto tiempo en salir, recordó Sánchez.

Mundos. El nombre Animal Planets responde a muchas cosas, pero el sentido principal es que Alphabetics es la combinación de cuatro personalidades, con sus gustos, sus fortalezas y debilidades, y sus energías.

“Las cuatro mentes van en cada pieza”, afirmó Rothschild. “Se reflejan mucho los estilos de todos. Por ejemplo, a Chino y a mí nos gusta el metal, y ese peso se puede sentir en algunas piezas”.

El Pana aporta el lado musical tranquilo, influenciado por pop, indie y chillwave, y el Niño Bestia tiene afinidad por el punk, el funk y cualquier música que tenga guitarras percutivas e intensas.

Esta convergencia de inspiraciones es palpable en los conciertos y especialmente en Animal Planets, que si bien es un reflejo propio del espectáculo de la banda en vivo, a la vez está mucho más depurado y ordenado.

Las letras (todas en inglés) fueron escritas por el Pana –salvo Get Up, en la que metieron mano todos, especialmente Rothschild–. Para sorpresa de los eruditos del punk, las letras de Animal Planets tienen bastante punk.

“El disco tiene mucho de pensarse a uno mismo”, alegó Javier Sánchez. “Habla de seguir intentando si se falla, de exigirse pensar más y hacer más cosas para superarse, de darle una patada a alguien y decirle: ‘¡Despiértese, a usted no lo controla el mundo!’”.

Alphabetics.
Alphabetics.

Autocuestionarse todo: de eso va el tango, en términos generales. “No hablamos de religión ni de política porque no somos activistas en eso, y obviamente sí tenemos algunas canciones sobre la muchachilla o la pareja, pero no es el fuerte”, dijo Rothschild.

Por ejemplo, en el tema A Million Dollars la banda aborda la rutina que vive la mayoría de la población, trabajando en horario de oficina y esperando religiosamente la quincena. Collapsing habla acerca del sistema social que se está yendo a la basura; el Pana canta que todo está colapsando y termina dirigiéndose a alguien anónimo: “preferiría estar contigo en casa”, repite al final.

“¡Es medio punk, mae!”, manifiesta el cantante al repasar las canciones, como sorprendido, tal vez sin recordar que los cuatro integrantes de Alphabetics tienen antecedentes en el punk , pues son provenientes de bandas como Passenger, Bufonic, A Reason to Die y A Cry for Marie, entre otras que alguna relación con el punk tenían. Igual: Después de todo, lo de Alphabetics es el dance-punk.

Origen. Tomó que a Chino y al Pana se les perdiera la cédula y que fueran a solicitarla el mismo día para que encontraran lugares comunes en cuanto a influencias musicales del momento. Ese día, Chino le dijo al Pana que estaba armando una banda con Sánchez, y la chispa se encendió.

Esa banda de la que hablaba Chino se llamaba Casio vs. Nokia y era un rock enérgico con sintetizadores y batería bailable, en la que cantaba Lores de Sousa y tocaba el bajo Bryan. Cuando el Pana llegó al primer ensayo crearon Ciencia y soya, una de las primeras piezas conocidas de Alphabetics, y así fue como la historia comenzó. Al tiempo, Lores se salió para perseguir otros intereses.

Oficialmente, Alphabetics nació en mayo del 2011 y rápido se convirtió en un nombre famoso en el circuito josefino de conciertos. Poco a poco, el grupo fue conociendo otros recintos y públicos, y eventualmente fue invitado a diversos festivales dentro y fuera del país (ha tenido varias presentaciones en Estados Unidos), y la palabra se fue regando.

Hoy, más de cuatro años después de su debut, su particularidad es poder compartir escenario con casi cualquier tipo de banda y no desentonar; más bien, suele poner a bailar a los asistentes. Esto ha pasado en festivales como Holi One, Chepe Rock y Picnic, y cuando comparte cartel con grupos como Sonámbulo y Bambui.

“Siempre disfrutamos lo que estamos tocando, entonces la gente se contagia”, resume Javier.

Compre el disco y mercadería en el recién estrenado sitio oficial de Alphabetics.