Por: Ginnette Monge C. 20 marzo, 2015

El verano es una época complicada para nuestros pies. El clima cálido y el calzado propio de esta temporada hacen que la piel, al estar más expuesta, se reseque.

Esta parte del cuerpo queda al descubierto cada vez que utilizamos un par de sandalias. Eso los hace más vulnerables a los efectos del sol, el viento y el agua.

Las consecuencias saltan a la vista y al tacto. La piel se vuelve áspera y escamosa, se llena de callos y, en algunos casos, surgen pequeñas grietas.

Existen tres remedios caseros prácticos para evitar que esto suceda.

1. Limpieza diaria: Es el primer paso para garantizar que sus pies estarán en buenas condiciones. Frote la piel con una piedra pómez para eliminar células muertas y asperezas, recomienda Mayra Rojas, esteticista de Élida Centro Facial.

El movimiento debe realizarse con suavidad. Preste atención a las zonas más problemáticas, como el talón y la planta de los pies. Después puede dejarlos en remojo, en agua tibia con jabón, durante 15 minutos.

No olvide secar la piel con cuidado, especialmente entre los dedos. De esta forma, evitará la aparición de hongos.

2. Cuidados nocturnos: El cuidado de los pies continúa al caer la noche. Antes de acostarse, aplíquese un producto especial para combatir la resequedad de la piel.

Utilice una buena crema hidratante, indica Constance Trejos, técnica de OPI. En el mercado encontrará otros productos similares, como bálsamos, sprays y ‘mantequillas’ que ayudan a humectar la piel.

3. Tratamiento semanal: Las mujeres deben hacerse el pedicure , por lo menos, una vez por semana.

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