Por ser conocida como la fruta de la pasión, es que suele atribuírsele cualidades afrodisíacas. Sin embargo, son más sus beneficios para la salud, como la hidratación que aporta al organismo

Por: Ana Yancy Flores 9 abril, 2015
La maracuyá da un toque exótico a los platillos.
La maracuyá da un toque exótico a los platillos.

Quizá por llamarse la 'fruta de la pasión' es que muchos colocan a la maracuyá en la categoría de los potentísimos afrodisíacos; aunque, en realidad, no es tan salvaje ni tan exótica como parece. No lo es, al menos, para quienes viven en estas latitudes; ya que nace en las tierras cálidas de Centroamérica y también en Sudamérica.

Lo que sí no se puede negar es que es frondosa, jugosa y sí: la fruta del momento.

En cuanto al origen del sobrenombre este es, más bien, poco pasional, o por lo menos no en un plano romántico.

Se llama la fruta de la pasión porque cuando los españoles llegaron a América en el período de la Conquista, y vieron la flor de la que se origina esta fruta, les pareció que esta tenía cierta similitud con la corona de espinas que usó Cristo durante el momento de la Pasión.

Probablemente, su sabor no le sea del todo ajeno. Tal vez la ha probado, sin saberlo, en salsas, postres, vinagretas y bebidas.

¿A qué sabe? La maracuyá deja en la boca una mezcla entre acidez, jugosidad y agradable textura que se produce al morder sus semillas. En definitiva, da un toque exótico a los platillos.

Desde el punto de vista nutricional, los beneficios se producen a cada mordisco: aporta al organismo una buena dosis de hidratación y muchas vitaminas, minerales y fibras, indica la doctora Silvia Quesada, del Centro de Nutrición Larisa Páez.

Y, cuando la meta es bajar de peso, la fruta de la pasión es una incondicional, no solo porque la grasa es casi nula en ella, si no también por la sensación de saciedad que genera, lo que la hace muy apropiada para disminuir la ansiedad de estar comiendo a cada segundo.

En cuanto a su valor nutricional, tiene un aporte calórico muy bajo. Por ejemplo: 100 gramos de fruta equivalen a 70 calorías, de los cuales 10 gramos son carbohidratos y 2,3 son proteínas, explica la nutricionista.

Lo más recomendable es comerla en su estado natural, ya que en otras preparaciones se puede perder parte de su contenido nutritivo. Además, se puede consumir de forma diaria dentro de un plan alimenticio balanceado; las porciones de fruta varían según las necesidades de cada persona.

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