Por: Erika Rojas R. 6 julio
Deborah Chavarría y David Hernández son los fundadores de 2da Mano.
Deborah Chavarría y David Hernández son los fundadores de 2da Mano.

¿Qué hace usted con la ropa que no usa porque no le queda (o nunca le quedó), o porque ya no es de sus prendas favoritas? ¿Cuál es el destino de cada una de las prendas que desechamos?

Muchas ni siquiera las sacamos del armario y llevan años esperando por una segunda oportunidad, cuando fuera de nuestra casa podrían ayudar a generar un impacto positivo en la vida de decenas de mujeres sin empleo.

Eso es viable gracias a 2da Mano.

"2da Mano es una empresa social que busca el empoderamiento de mujeres jefas de hogar que están en condición de desempleo. El empoderamiento lo logramos a través de ropa usada que esté en excelente estado, que tal vez para muchas personas es desecho, pero para nosotros es la materia prima, o una excusa para que esas mujeres puedan llegar a una autonomía económica y mejorar su calidad de vida".

Así explica Deborah Chavarría, cofundadora de 2da Mano, de qué se trata el proyecto que desarrolla junto a David Hernández desde agosto del 2014.

Con 2da Mano, 65 mujeres y sus familias han logrado encontrar un empleo y al mismo tiempo aprender, mediante capacitaciones, sobre educación financiera y sobre habilidades blandas, como empoderamiento de género.

Esto es, en resumen, 2da Mano, una empresa que va más allá de recolectar ropa usada para que otras personas la vendan.

¿Cómo nació 2da Mano?

Deborah: David y yo tuvimos la experiencia de vivir un voluntariado fuera del país. Fuimos a San Vicente y las Granadinas, una isla donde las condiciones de vida no eran terribles, pero no son las que tenemos aquí en Costa Rica. Fuimos con la idea de vivir una experiencia distinta y ayudar a la gente, y fue al revés. A nivel personal cada uno creció mucho, a mí me transformó, vi la vida desde otra perspectiva, me conocí a mí misma.

David: Nos fuimos super idealistas, pensando que íbamos a cambiar el mundo y los únicos que cambiamos fuimos nosotros. Un día, en medio de un café y después de estar un año allá y de ver a un montón de organizaciones que metían plata, pero que solo la ejecutaban, no generaban ningún impacto, empezamos a pensar en empezar algo aquí, en Costa Rica.

Luego nos fuimos a Ecuador, donde conocimos un proyecto muy tuanis de una organización en EE. UU. que enviaba ropa usada en contenedores a Latinoamérica. A Ecuador llegaba esa ropa, y ahí había una tiendita con un proyecto, a partir de eso dijimos "nosotros podemos tropicalizarlo y entenderlo para que funcione en Costa Rica".

Regresamos a Costa Rica y empezamos a recoger ropa usada, de nosotros mismos y de amigos. En paralelo, dos señoras, muy cercanas a nosotros, se habían quedado sin trabajo, entonces hicimos un piloto con la ropa que teníamos, la dividimos a la mitad y le dimos una parte a cada una de las señoras. Al mes y medio cada una había logrado vender la ropa y recaudar entre ¢170.000 y ¢200.000.

En ese momento inició 2da Mano.

David Hernández Sandoval, de 29 años de edad, muestra una foto del día en que se inició 2da Mano en la sala de su casa.
David Hernández Sandoval, de 29 años de edad, muestra una foto del día en que se inició 2da Mano en la sala de su casa.

¿Cómo funciona la empresa?

Deborah y David seleccionan cuidadosamente a cada una de las mujeres emprendedoras, quienes, idealmente, deben ser jefas de hogar y estar desempleadas. A cada una de ellas se les hace una entrevista para conocer su ocupación, si están estudiando, su nivel de ingresos y cuántas personas dependen de él, también cuál es su principal motivación para hacer parte de 2da Mano. Tener acceso a la tecnología para estar en constante comunicación con ellas también es vital.

La ubicación geográfica de cada una de ellas y si está dentro de una población vulnerable son dos aspectos que priorizan David y Deborah a la hora de seleccionarlas.

Hasta la fecha, 65 mujeres han sido parte de esta empresa social. Si se multiplica esa cifra por cuatro (núcleo familiar de cada emprendedora), entonces cerca de 260 personas se han visto indirectamente beneficiadas de este modelo de negocio.

Actualmente hay 15 señoras activas, a cada una de ellas se le entrega un paquete con 80 prendas, aproximadamente. Cada prenda ellas la venden entre ¢1.000 y ¢2.000, pero deben pagarle a 2da Mano ¢400 por cada prenda. Con dicho pago, esta empresa social se permite crecer e impactar a muchísimas más personas y además generar un compromiso mayor en cada una de las señoras por trabajar, generar ingresos y mejorar su calidad de vida.

Así es como se construye el tejido social colaborativo que buscan David y Deborah.

La ropa, por su parte, la reciben como donaciones.

"En mi casa tocaban la puerta y decían '¿aquí es dónde reciben ropa?' y mi mamá me preguntaba '¿Deborah, aquí recibimos ropa?' y yo: 'dígale que sí, dígale que sí", Deborah Chavarría

Al principio, cuenta Deborah, desconocidos tocaban la puerta de su casa para dejar ropa. Pero en tres años eso ha cambiado: 2da Mano ahora tiene una bodega en Lead University (ubicada en Plaza Rohrmoser) en la que reciben, clasifican y empacan toda la ropa.

Empoderamiento y capacitación

2da Mano es más que vender ropa usada, simplemente porque ese no es su objetivo. Esta empresa social tiene cuatro mensajes clave: impulsar el empoderamiento de mujeres, llevarlas a su autonomía económica y de desarrollo humano, generar valor a partir de los desechos y crear un tejido social colaborativo.

"La magia de esto no es meter por meter, porque la ropa sobra y las señoras interesadas también, pero el seguimiento que le damos a cada uno de las señoras no es sencillo. Y si no le podemos dar ese seguimiento no tiene sentido, porque el modelo de desarrollo humano es lo que diferencia a 2da Mano y ahí es donde nos hemos especializado, la ropa es la excusa, nosotros lo que buscamos es empoderar mujeres y empoderarlas es curar mucho su autoestima", explica David Hernández.

Para que la vida de estas mujeres y sus familias pueda mejorar, 2da Mano se ha dado la tarea de organizar capacitaciones de distintas temáticas para ofrecerles herramientas.

"Esta parte de las capacitaciones es muy importante. 2da Mano no sería 2da Mano si no tuviera este componente de desarrollo humano. Desde la parte técnica de cooperación internacional y nuestra experiencia entendemos que todos somos personas integrales y que no nos alimentamos nada más de tener un ingreso o un trabajo, necesitamos otras cosas que nos alimentan a nivel espiritual, cultural, como personas, como mujeres y hay muchas cosas que como personas necesitamos aprender y decir", explica Deborah Chavarría.

2da Mano tiene cuatro claves: impulsar el empoderamiento de mujeres, llevarlas a su autonomía económica y de desarrollo humano, generar valor a partir de los desechos y crear un tejido social colaborativo.
2da Mano tiene cuatro claves: impulsar el empoderamiento de mujeres, llevarlas a su autonomía económica y de desarrollo humano, generar valor a partir de los desechos y crear un tejido social colaborativo.

Las capacitaciones se realizan dos o tres veces al año. Y se enseñan habilidades técnicas como mercadeo, ventas, gestión de cobro, cómo hacer un inventario, cómo administrar su negocio y educación financiera. "Esto último es muy importante porque hemos visto cómo señoras, al aumentar sus ingresos, aumentan sus deudas también. Nos dimos cuenta que esos temas tenemos que reforzarlos, porque el empoderamiento es también entender qué cosas puedo pagar y qué cosas no", añade Deborah, quien tiene a cargo darle el correcto seguimiento a las mujeres que trabajan gracias a 2da Mano.

Además de las habilidades técnicas, se ofrecen capacitaciones sobre habilidades blandas, como llaman estos jóvenes a todo lo que tenga que ver con empoderamiento de género. "No queremos que vendan ropa toda la vida, si ellas quieren buenísimo, pero intentamos trabajar en lograr que ellas puedan llegar a donde quieren", afirma Deborah.

Aunque 65 mujeres ya han sido parte de este proyecto, sus creadores tienen una base de datos de 350 personas interesadas en integrar el equipo y esperan que cada mes cinco mujeres más puedan iniciarse en el negocio.

Propósito

Desde el día en que David y Deborah decidieron crear un proyecto en Costa Rica sabían que sería un emprendimiento social. La misma fuerza que los movió a hacer un voluntariado en San Vicente y las Granadinas fue la misma que los motivó a crear un puente de ayuda para personas en vulnerabilidad social en nuestro país.

Ambos estudiaron relaciones internacionales, y aunque al inicio de sus carreras no tenían ni idea de que construirían un proyecto como 2da Mano, están satisfechos con su decisión, dentro de la que no se permiten dejar de lado su crecimiento personal y profesional.

"Cuando uno tiene un emprendimiento siempre se pregunta ¿cómo se hace para monetizarlo y que al mismo tiempo tenga un impacto social y que funcione? Y todo eso sin dejar nuestra parte de lado. Bueno, hasta el momento sigue siendo un reto. Yo el año pasado tomé la decisión de renunciar a mi trabajo en la Unesco para dedicarme a 2da Mano", cuenta Deborah.

David sigue ligado a su otro empleo y dedica todo su tiempo libre a 2da Mano.

 ¿Por qué hacer esto? "Creo que todas las personas tenemos un propósito y estando fuera del país, en el voluntariado, me di cuenta de que yo no quería seguir lo que dice la sociedad, estudiar, trabajar, tener un carro del año, sacar un préstamo para comprar una casa, casarme y tener hijos. Yo hice un alto y dije '¿qué es lo que realmente quiero yo?'. El tiempo de voluntariado, en el que estuve ayudando sin generar ingresos, fue una de las épocas más felices o la más feliz de mi vida, y ahí tomé la decisión de que todo lo que yo haga quiero orientarlo a ayudar a alguien diferente a mí, y no solo con 2da Mano", explica David.

Cada prenda que llega a 2da Mano se selecciona y se etiqueta para su posterior venta. El precio al que la vende cada emprendedora está entre ¢1.000 y ¢2.000.
Cada prenda que llega a 2da Mano se selecciona y se etiqueta para su posterior venta. El precio al que la vende cada emprendedora está entre ¢1.000 y ¢2.000.

David y Deborah tienen muy claro hacia donde quieren llegar. Además de poder ayudar a muchas más mujeres, creen que su proyecto puede aportar más y mejores oportunidades a la sociedad, como por ejemplo la creación de un banco de ropa, que permita centralizar muchas donaciones y abastecer, en casos de emergencia, a comunidades u organizaciones.

Con su visión de generar cero desechos ya lo hacen. Actualmente de toda la ropa que llega a 2da Mano, los jóvenes clasifican y destinan algunas prendas al Ejército de Salvación y a albergues de animales. No todo lo que reciben se puede vender.

Ser parte de 2da Mano

El tejido social colaborativo de 2da Mano está abierto también para que cualquier persona que tenga ganas de ayudar y aprender se una. La manera más sencilla de hacerlo es donando ropa en buen estado (a través de Facebook puede contactarlos para hacer la entrega), la segunda es participando en jornadas de voluntariado dentro y fuera de San José.

En dichas jornadas se trabaja en recolecciones y clasificaciones de ropa y en actividades con las comunidades donde residen las emprendedoras de 2da Mano. "Nos gusta conectar realidades, hablarle a los otros de lo que estamos haciendo, ir a Isla Venado, Bribí, Bagaces... y abrir un canal de comunicación, eso activa la solidaridad. Donar tiempo y conocimiento es super valioso para nosotros", David.

Contacto

Redes sociales: Facebook, Instagram.

Correo electrónico: info@2damanocr.com