El ganador de la segunda temporada de Dancing with the Stars, de Teletica Formatos, afirma que actuó al calor del momento al usar un tema sensible para hacer humor

Por: Manuel Herrera 19 abril, 2016
Renzo Rímolo es uno de los comediantes y locutores más populares del país.
Renzo Rímolo es uno de los comediantes y locutores más populares del país.

Ocho años después de haber debutado en la escena del entretenimiento local, el comediante y locutor Renzo Rímolo está envuelto en la mayor polémica de su carrera.

Un video suyo junto a su novia Johanna, que se viralizó en Facebook a inicios de abril, en el que se observa cómo ellos usaron una silla de ruedas para desplazarse en el parque de Disney World Magic Kingdom, despertó la crítica de cientos de costarricenses, quienes reprocharon la conducta de Rímolo por considerarla ofensiva hacia la población con discapacidad.

El humorista de La liga de la comedia y locutor de Los 40 Principales conversó con Viva acerca de esa grabación de 57 segundos, que compartió en con sus seguidores de Snapchat y que fue extraída de esa red social por terceros para colgarla en Facebook, acumulando ahí comentarios de todo tipo y tono.

Rímolo, de 26 años, asegura que el video nunca tuvo como fin ofender a la población con capacidades especiales del país; sin embargo, es consciente del desagrado que provocó en ciertos sectores, con quienes se disculpó a través de sus redes, pero hasta ahora lo hace en un medio de comunicación.

El ganador de la segunda temporada de Dancing with the Stars, de Teletica Formatos, afirma que actuó al calor del momento al usar un tema sensible para hacer humor.

A continuación, parte de la entrevista.

-¿Por qué hicieron uso de una silla de ruedas en el parque?

-En el momento en que nosotros llegamos (él y su novia) se nos presentó una molestia que si bien no nos imposibilitaba caminar, sí nos afectaba para hacerlo por largas distancias. Entonces le hicimos una consulta a un empleado del parque sobre las sillas y él nos dijo que estaban a disposición de todos los visitantes sin excepciones. El costo de alquilarla era de $12. Pensamos que nos iba a dar facilidad para movernos.

-¿Qué tipo de malestar tenían?

-Era un malestar mínimo. Habíamos caminado tanto que a ella (su novia) le aparecieron algunas ampollas. A mí también me habían aparecido, pero me molestaban menos.

-¿Tuvieron alguna preferencia al andar en silla de ruedas dentro del parque?

-No. Nos dieron un tiquete para que volviéramos dos horas o algún tiempo después para no desaprovechar el tiempo en una fila y usarlo en recorrer más del parque. Luego volvíamos a la hora asignada y nos adelantaban en la fila. Eso era lo que sucedía. Me enteré de eso en el momento en que llegaba a la atracción.

-Pero a juzgar por el tono de la grabación, la intención era obtener algún trato preferencial...

-Jamás medí las proporciones de lo que iba a suceder. Nunca tuve una mala intención y el video lo hice para mis seguidores de Snapchat. Sí estuvo mal en hacerle creer a la gente que yo sacaba beneficios de eso, incluso todo lo que dije en el video no era más que para hacer un show ahí. Nada de eso estaba sucediendo. Quise aparentar una situación que no era y nunca me imaginé que se fuera a salir de control. En Costa Rica, por ejemplo, nunca me he estacionado en un espacio preferencial. Yo, en serio, respeto a esa población y aunque en el momento no lo pensé, sé que es un tema sensible.

-¿Dimensionó las repercusiones?

-No. Se nos presentó la oportunidad y el parque nos lo permitió. Tampoco podía creer que el parque permitiera el uso de una silla para que cualquier persona se movilizara dentro de él. No hubo mala intención. No me robé una silla. No llegué renqueando. No llegué cojeando. No fingí nada.

-¿Dónde considera usted que cometió un error para que la gente se le viniera encima?

-El error estuvo en que hacerle creer a la gente que le estaba sacando beneficios a movilizarnos en una silla de ruedas ahí sin tener en mente que hay mucha gente que en su día a día la silla de ruedas es el único elemento que tienen para movilizarse. A todos nos puede pasar que cometemos un error y luego uno mide las repercusiones. En el momento mis seguidores en Snapchat entendieron que era una broma. Lo malo fue haber hecho una broma con respecto de un tema sensible. Fue algo que no medí.

-¿Se arrepiente?

-Sí. Es un tema sensible con el que no debí bromear porque para muchos es una dura realidad. Es algo que no lo voy a volver a hacer. La gente que me conoce sabe que yo me dedico al humor y nada más, pero aquí me pasé de gracioso. He trabajado en favor de personas con discapacidad y en campañas de conciencia social en temas referentes al cáncer de cérvix, al maltrato animal... Siempre busco influenciar en la gente en temas positivos.

-¿Le debe una disculpa a las personas discapacitadas?

-Sí. Es un tema delicado y lo entiendo perfectamente. Les pido disculpas. Repito: nunca quise ofenderles ni causarles daño. Tengo muchos seguidores en mis redes sociales y si el video hubiese sido una realidad no lo habría publicado.

-¿Actuó por inocencia, ignoracia o inmadurez?

-Fue algo de mera inocencia porque no medí las proporciones de las cosas y de ignorancia porque dejé pasar o manejé muy light un tema que es sensible para muchos.

-¿Cuánto le impactó este episodio en su vida?

-Mucho. Me dí cuenta que tengo un cargo en la sociedad y que al parecer soy alguien. Si ahora estoy en boca de todos es porque en el pasado algo tuve que haber hecho bien para que me puedan señalar. Hay gente que juzga muy duro, al punto de que le desean la muerte a uno. Si fue lo primero que conocieron de mí, les pido que me den la oportunidad de que conozcan otras cosas mías. Un error no define a una persona.