23 julio, 2013

Londres. EFE El Reino Unido vivió ayer un día histórico con la llegada al mundo del tercer heredero al trono, el primer hijo de los duques de Cambridge, quien fue recibido con un estallido de júbilo a las puertas del palacio de Buckingham.

Fue en esta residencia de la reina Isabel II donde se colocó, detrás de la verja que da a la calle, el parte médico oficial que confirma el nacimiento del bebé.

La London Eye era la mayor noria del mundo hasta que fue desbancada en 2006 otra constuida en China.
La London Eye era la mayor noria del mundo hasta que fue desbancada en 2006 otra constuida en China.

Cientos de curiosos congregados a las puertas del palacio respondieron con aplausos y silbidos a la noticia.

El nacimiento del niño fue celebrado también en Bucklebury, el pueblo inglés donde se crió Catalina y donde aún reside su familia, donde los pubs permanecieron abiertos en día normalmente de descanso para brindar por la buena nueva.

El nuevo príncipe llega en un momento de máxima popularidad de la familia real británica, convertida en uno de los principales atractivos del país tras la celebración este año del aniversario de la coronación de Isabel II.

La llegada al mundo del bebé se conmemorará hoy con salvas de cañón, mientras que se esperan las primeras visitas a los felices padres y el anuncio, en un futuro no muy lejano, del nombre del futuro rey.