Más con la familia Maricruz Leiva dice que tras el accidente lo único que anhela es compartir más tiempo con toda su familia

Por: Manuel Herrera 25 abril, 2015

Hasta este sábado convalecía en la cama 36 del tercer piso del salón seis del Hospital del Trauma del Instituto Nacional de Seguros. Hoy la periodista y presentadora Maricruz Leiva regresa a su casa de habitación donde continuará recuperándose del accidente que sufrió el Viernes Santo, en la ruta 27, y de la cirugía de su pie izquierdo del jueves.

En ese centro médico Leiva habló con Viva sobre el trágico incidente en el que, además, murió una menor de 17 años.

¿Qué cambios hay en Maricruz Leiva tras el accidente?

Anímicamente espero que sean cambios positivos. Pero quiero pensar que algo bueno va a salir de todo esto. Sobreviví a un accidente. Estoy viva. No quiero cambios extremos en mi vida, quiero estar con mis hijos y mi esposo y disfrutarlos todo lo que pueda.

¿Siempre pensaron en devolverse el Viernes Santo?

Decidimos irnos el Domingo Santo (de Ramos) porque pensamos que era más fácil la salida, menos locura. Yo inocentemente, cajita blanca, le dije a mi esposo que nos viniéramos (de vacacionar) el Viernes Santo, porque ese día ni las gallinas ponen. Yo no creía que la gente anduviera ese día haciendo loco, ni mucho menos tomando, pensé así inocentemente.

Carlos González
Carlos González

Hubo gente que dijo que usted venía tomada...

Me parece increíble. Hay gente mala. Una de mis hermanas me decía que era mejor quedarse callada porque sino tenía que agarrarme con todo el mundo. Pero sí me dolió. Vieras cómo me alegro de que me hayan hecho la alcoholemia, a pesar de que estaba ahí toda maltrecha me la hicieron ahí mismo.

¿Qué ambiente vivían en el carro antes del accidente?

Veníamos en dos carros. Mi esposo venía delante de mí. Los dos tenemos Quickpass y cuando llegamos al último peaje de la 27 (sentido Caldera-San José) nos separamos. Él salió primero y un carro se metió en medio y nos separó. Yo considero que soy responsable al conducir. Los chiquillos venían con los teléfonos.

¿Cómo afronta lo de Verónica (quien viajaba con ella y murió)?

(Llora). Eso es muy duro, porque primero yo no me di cuenta de que ella falleció hasta una semana después. El único consuelo que me queda es que mi hijo, mi hermana, mi sobrino y un cuñado fueron a la vela, es el único consuelo. Mi hijo lloró con Esperanza (mamá de la joven). Es muy duro, no tengo otras palabras.

¿Ha hablado con Esperanza?

Sí. Fue muy bonito. El miércoles Esperanza fue a mi casa y fue como una catarsis. Ambas nos abrazamos y lloramos. Ella llegó a agradecerme que Verónica le había dicho que esa había sido la mejor semana de su vida, que ella había disfrutado como nunca esas vacaciones. Yo procuré chinearlos mucho.

Ahora ¿cuál es su reto?

Espero poder caminar primero. He sido una mujer muy activa. Así como me ven, así soy. Espero poder caminar, si no caminara Dios sabrá lo que me tiene.