Costarricense aprovechó espacio para declarar amor incondicional al exastro del Real Madrid y la arremete contra sus hijos quienes impidieron que se casaran

Por: Manuel Herrera 8 julio, 2014
Romance. Alfredo Di Stéfano anunció que se casaría con Gina González en abril pasado. Archivo.
Romance. Alfredo Di Stéfano anunció que se casaría con Gina González en abril pasado. Archivo.

Gina González escribió una carta de amor para Alfredo Di Stéfano días antes de que la legendaria figura del fútbol español falleciera.

El contenido del texto nunca fue leído por Di Stéfano, quien murió ayer en el hospital Gregorio Marañón, en Madrid, tras problemas respiratorios, cardíacos y de diabetes.

La misiva fue reproducida en forma íntegra este martes por el diario español El Mundo, luego que el medio solicitara a González una entrevista y esta se negara.

González accedió enviarle a El Mundo una carta de amor para Di Stéfano, con la esperanza de que el diario la difundiera y llegara a las manos del exdelantero del Real Madrid.

"Este periódico me ha vuelto a contactar para que según ellos responda algunas preguntas. Hacerlo sería señalar a mucha gente que aprecias y eso no te gustaría. Cuando estaba contigo y cumplías años no dejaba de darle gracias a Dios por regalarme un año más contigo; hoy no puedo decir lo mismo", inició González su carta de amor.

En el texto, la costarricense dice que vive en Barracas, Argentina, el barrio de Buenos Aires donde nació Di Stéfano.

También, Gina González aprovecha la carta para arremeter contra los hijos del argentino, quienes en el 2013 lograron conseguir la custodia de su padre e impidieron que la pareja contrajera nupcias.

Además le declara su amor incondicional e imposible y recuerda lo cerca que estuvo de firmar "ese maldito papel que no necesitábamos".

De su puño y letra, según El Mundo, Gina González escribió:

"Querido Alfredo,

Este periódico me ha vuelto a contactar para que según ellos responda algunas preguntas. Hacerlo sería señalar a mucha gente que aprecias y eso no te gustaría. Cuando estaba contigo y cumplías años no dejaba de darle gracias a Dios por regalarme un año más contigo; hoy no puedo decir lo mismo. Lo más probable es que esto no lo llegues a leer, mucha gente correrá a quitarte el periódico de las manos para que no me leas, para que no me extrañes, para que no me recuerdes. Qué ilusos, porque nunca nos hemos separado, las almas gemelas se pueden separar físicamente, pero nunca espiritualmente. Al menos eso me enseñó una amiga, dice también ella que tú siempre serás mío, pero que no todas las almas gemelas están destinadas a estar juntas.

Sabía que en el mundo no cabía toda la humilde alegría de mi pobre corazón. Algunas otras amigas queriéndome ayudar a olvidarte, mejor dicho, a odiarte, utilizan la estrategia de decir que no luchaste por mí. Pero si aquella boca tuya mentía el amor que me ofrecía, por aquellos ojos brujos yo habría dado siempre más. Tal vez fue que aflojaste al llegar como hacía "Sarampión" el caballo de Carlitos Gardel que siempre perdía por una cabeza. ¡Estuvimos cerca de firmar ese maldito papel que no necesitábamos! Ojalá nunca me hubieras dicho que nos casáramos, ojalá yo hubiera sido menos egoísta para haberte dicho "no".

No estés celoso, la guitarra en el ropero todavía está colgada, nadie en ella canta, ni hace sus cuerdas vibrar. Si los restaurantes madrileños conversaran estos platos dirían de qué modo te quería, con qué fiebre te adoré. Sabes, encontré un lugar donde siento que he dejado de estar errante en la sombra, vivo en Barracas [el barrio porteño donde nació Alfredo di Stéfano en 1926], tal vez te suene de algo.

"Boludo" ya casi me sale de forma natural, aunque sin duda el "boluda" es el que mejor me pega por haberte perdido. Si te llega una postal de Gardel sin firmar es mía. Si te llega un bote de dulce de leche sin azúcar es mío. Si te llega un alfajor sin azúcar es mío. Y si quieres también puedo llegar yo. Claro, perdón, olvidaba que a la vida no se le puede pedir tanto, por aquello de las dudas sigo pidiendo a Dios. Te amo.

Atentamente,

Cachorrita.

Posdata: Por favor, ya que estás tan a gustito visitándome seguido en sueños, quiero verte feliz en ellos, ya que siempre me sales triste y ya no está en mis manos sacarte una sonrisa".