Las pasarelas, luces y cámaras son lo suyo; empero, la inquieta costarricense nunca había participado en un concurso de belleza. La oportunidad le llegó por sorpresa y ella asumió un reto que ahora le sabe a victoria.

Por: Manuel Herrera 28 abril, 2016

Natalia Carvajal se deja sorprender por la vida. Ella no le arruga la cara a nada y cualquier reto o proyecto que se le atraviesa en el camino, lo asume sin miedo, con gran responsabilidad o, incluso, sin pensarlo.

Fue así, de sorpresa, como a la joven modelo le llegó la oportunidad de participar en el Miss Eco Universe 2016, un certamen que no solo midió su belleza frente a la de otras 65 mujeres de todo el mundo, sino que además puso a prueba su talento en la pasarela y su inteligencia.

Carvajal, de 25 años, se echó al agua sin tener carrera en el reñido mundo de los certámenes de belleza. Su nombre fue seleccionado por Reinas de Costa Rica semanas antes de iniciar la competencia, celebrada en Egipto entre el 28 de marzo y el 15 de abril.

La inquieta vecina de Escazú y Jacó (turna su estadía entre la casa de sus padres y la propia en la playa) sabía que su poca experiencia en este tipo de concursos podría pesar en el resultado, pero mezcló todo, de lo aprendido de niña (danza, gimnasia…) a sus recientes trabajos en televisión, para acercarse al oro al final de la aventura. Y lo logró.

El 15 de abril, en un ceremonia de ensueño frente a las pirámides y la esfinge egipcias, la amante del surf se coronó como la nueva Miss Eco Universe 2016. Con la corona, Carvajal se convierte en representante de la educación ambiental y del ecoturismo a nivel mundial.

Aventurera. Natalia Carvajal es la segunda de dos hermanos. Ella es modelo, surfista, empresaria y ahora, reina de belleza. MarcelaBertozzi.
Aventurera. Natalia Carvajal es la segunda de dos hermanos. Ella es modelo, surfista, empresaria y ahora, reina de belleza. MarcelaBertozzi.

La expresentadora de Combate (de Repretel) y de Ondívedu (de Canal 9) repasó con Viva cómo fue el camino hacia el título y cuánto cambió el triunfo su vida cotidiana.

¿Por qué aceptó participar en un concurso de belleza?

Todo empezó como una aventura. He hecho de todo en la vida y he tenido muchas experiencias increíbles, muy diferentes entre sí, y esto era lo que estaba un poquito más ajeno a todo lo que estaba haciendo en ese momento. Aceptarlo fue como un reto que me intrigó. Tuve el apoyo de Reinas de Costa Rica, quienes me enseñaron muchísimo en muy poco tiempo. Lo demás lo aprendí sobre la marcha. Fue una experiencia totalmente nueva, y para algunas personas fue un poco chocante, porque no me imaginaban haciendo eso nunca en la vida, pero yo quería asumir el reto, quería probarlo y, como siempre, aprender de la experiencia, de todo lo que pudiese aprender.

¿Cómo se preparó?

Tuve muy poco tiempo. La mayoría de las cosas las aprendí sobre la marcha y me ayudó mucho en el concurso mi capacidad de adaptarme a las situaciones que estaban ocurriendo en ese momento. Recibí mucha ayuda y eso marcó una diferencia radical, pero en este tipo de cosas uno tiene que sacarse todo lo que ha hecho en su vida, todo lo que has aprendido... Así que puse en práctica todo, desde lo que aprendí mientras estuve en Ondívedu o Combate, hasta la gimnasia que practiqué de chiquitita. Todas esas pequeñas cosas que has hecho a lo largo de la vida... llega el momento en que las necesitás.

¿Con qué expectativas viajó?

Siempre hay que pensar en grande. Cuando me fui, iba con la mentalidad de ganar, pero cuando llegué allá (Egipto) y me di cuenta lo grande que era el concurso, de la preparación de las chicas y lo hermosas de algunas, hubo momentos en que lo dudé. Luego me dije: ‘Ok, esto es en serio. Ahora a ponerle más ganas y a hacer las cosas todavía con más intensidad y fuerza’. Para ser honesta, no me imaginaba que fuera un concurso tan grande.

¿A cuáles candidatas consideraba más fuertes?

Sin duda, fue a la brasileña Lais Berte (quien quedó de virreina). Con ella siempre me llevé bien, nunca hubo problema, pero sí es una chica muy hermosa, muy preparada, que ha estado en concursos de belleza toda su vida. La de Vietnam era otra chica muy guapa, pero no tenía la personalidad de Brasil.

¿En cuál etapa del concurso sintió que sí podía ganar?

Sinceramente, nunca lo supe. Antes de la final no me lo esperaba. En el único momento en el que dije que podría que esto pasara fue cuando entré al top 8 , que me obligaba a responder una pregunta. Ahí pensé que con mi experiencia en la televisión y mi dominio del inglés tenía posibilidades de ganar. La competencia estuvo bien dura y en ocasiones, en las preliminares, no me iba como esperaba y uno empieza a dudar un poquito.

La aventura de Natalia Carvajal que terminó con corona
La aventura de Natalia Carvajal que terminó con corona

¿Cuáles responsabilidades asume con la corona?

Lo que ya es una responsabilidad con el concurso es viajar a 10 países que han tenido un modelo ecoturístico exitoso, Costa Rica entre ellos. La idea es ir, recopilar información, conocer cuáles son los lugares que lo están haciendo mejor y después llevar las ideas e implementarlas en países del Medio Oriente que no han logrado desarrollar un modelo de esa forma. En dos semanas vuelvo a Egipto (ella habló con Viva el 19 de abril) para definir el plan.

Entiendo que la organización del Miss Eco Universe trabaja con las Naciones Unidas...

Sí. Eso dependerá de cuánto y qué proponga yo, porque me puedo limitar a hacer lo que la organización me pida. Sí tengo que estar participando de conferencias, un seminario sobre educación ambiental, entre otras cosas. Ya estoy trabajando en un proyecto que se llama de Costa Rica para el mundo , que se basa en los métodos y técnicas que se han implementado en Costa Rica en materia de ecoturismo y educación ambiental. La idea es llevarlas al resto del mundo y exponer a Costa Rica.

¿Cuál es el principal reto de este triunfo?

Convertirlo en algo real, porque hasta ahora todas son ideas, son intangibles de cosas que quiero llegar a hacer y concretar y que tengo en mi cabeza. Lograr lo que quiero va a requerir de mucho trabajo, pero no debo olvidar la razón real del porqué el universo me regaló esta oportunidad y mantenerme fiel y segura de eso. Quiero iniciar este viaje y el reto de lograr marcar al mundo en lo que pueda.

¿Qué aprendizaje le dejó el concurso?

Todo el proceso me refrescó valores y cosas que tenía olvidados. Estaba en una etapa de mi vida muy diferente, en la que me dediqué a viajar y conocer Centroamérica. El valor principal que me trajo de vuelta y que este concurso, Miss Eco Universe, me reenergizó para continuar con la vida, fue la perseverancia.

”Fue el hecho de entender que pase lo que pase, si uno es persistente y está comprometido con el corazón, a pesar de las dudas y de los momentos difíciles, el éxito siempre llega”. Al final, el éxito sin dolor y sufrimiento no es éxito.

¿Cuánto cambia el premio su vida cotidiana?

Fue un cambio muy significativo. Cuando me fui para allá, primero, no había dimensionado lo que representaba el concurso, entonces no estaba segura ni entendía en lo que me estaba metiendo. Una vez que me di cuanta de que gané, en el momento no lo asimilé, estaba un poco en shock y cansada emocionalmente de todo lo que había vivido. Fue hasta la mañana siguiente que tuve el tiempo para analizarlo y pensarlo.

”Miss Eco Universe me cambió los planes a corto y a largo plazo, pero mi vida siempre ha sido así, las cosas buenas llegan, y siempre la he descrito como una alfombra que se desenrolla ante mis pies. Estoy acostumbrada a que mi vida tome rumbos inesperados y maravillosos.

¿Participará en otro certamen de belleza?

No te voy a decir que no. Fue una adrenalina muy bonita y nunca me imaginé que se pudiese aprender tanto a nivel emocional de un concurso de belleza. La experiencia me hizo conocerme a mí misma muchísimo y me gustaría volver a vivirla. Es muy interesante pasar por esa montaña rusa emocional que pasé y ponerse a prueba. Creo que sí va a haber algo más para mí en ese sentido. Estoy concentrada en esta corona.

El Miss Costa Rica…

Es una posibilidad. Sería un honor representar a mi país en ese sentido, pero es demasiado pronto como para poder decir si lo voy a hacer o no.