Con un valioso y ‘sudado’ tiquete, casi 500 costarricenses tiñeron de rojo el aeropuerto Juan Santamaría. En las alas de un jumbo y luego de mil esfuerzos, el sueño mundialista se les hizo realidad: verán a la Sele jugar en Brasil

Por: Alexánder Sánchez 13 junio, 2014

El sueño de su vida tenía alas y se posaba como un titán al frente suyo. En las vitrinas del aeropuerto Juan Santamaría un Boeing 747 llenaba por completo su mirada... era el avión de los ticos, el añorado, el que lo llevaría a Brasil luego de vencer un cáncer que puso en peligro su vida.

Ricardo Cambronero –sobreviviente de un sarcoma muscular, saprissista fiebre y amante declarado del fútbol–, fue uno de los 478 costarricenses que abordaron ayer una aeronave con destino exclusivo al Mundial. Ura un jumbo de Atlas Air sobrecargado de ilusiones, embriagado de sentimiento y maniobrado hasta Fortaleza, Brasil, con la esperanza de todo un pueblo.

Un luchador. Ricardo Cambronero dejó atrás el cáncer que padecía y el Mundial se convirtió en una de sus mayores ilusiones. Ayer logró viajó por su sueño. Eyleen Vargas
Un luchador. Ricardo Cambronero dejó atrás el cáncer que padecía y el Mundial se convirtió en una de sus mayores ilusiones. Ayer logró viajó por su sueño. Eyleen Vargas

“Lo puedo decir así, pasé de una cosa muy fea a una cosa muy bonita. Este es mi gran sueño, es indescriptible apoyar a la Sele en un Mundial. Estamos a punto de iniciar la aventura y estoy feliz”, dijo Cambronero, visiblemente conmovido.

“Tienen que pasar cinco años para declararme completamente sano, ya han pasado dos y medio. Pero cuando uno vive una situación así ve la vida con otros ojos y decide disfrutarla al máximo. Yo quiero vivir la vida y por eso decidí embarcarme en esta aventura”, agregó el aficionado.

En una gran sala del aeropuerto tico, Cambronero estaba ‘inyectado’ y brincaba al son del tradicional “ticoooos, ticooooos”. Compartía su alegría con su primo Diego y también con un ‘compa’ al que abrazaba y al que nunca en su vida había visto. ¡Molote mundialista se le llama a eso!

En la misma pelota estaba el moreno del chonete blanco, Luis Álvarez, – quien se decidió viajar apenas 25 días antes de despegar–.

“Yo no sé ni cómo estoy aquí. Me animé y me vine. Estoy como loco, pero feliz”, expresó Álvarez.

Más calladito estaba Juan Angulo, un adolescente de Naranjo de Laurel quien, junto a su familia, tenía tres años de ahorrar y vender “chunches” para pagarse el boleto. El Mundial brasileño pudo costarle a Juan entre los $7.000 y $9.000, más o menos.

“¿Qué no hicimos?”, dijo Angulo escuetamente. Él viajaba con papá y mamá, además de sus dos hermanos. Sume usted cuanto le costó a esta familia su aventura mundialista.

También se subió a la aeronave un insigne defensor de Randall Chiqui Brenes. No venía de rojo, ¡no, para nada!, venía de blanquiazul, como buen cartaginés.

“Vengo a darle confianza a Randall Brenes, es lo que necesita”, sentenció Luis Vigot, a quien la frase de su pancarta lo describe mejor: “Cartago vive, gracias Chiqui #14”.

Además, entre la multitud futbolera saltaron a la vista las cuatro figuras televisivas más solicitadas de la gira: Carlos Ramos el Porcionzón , Roxana Zúñiga (Repretel), Ignacio Santos (Teletica) y la presentadora y exreina de belleza Marisol Soto.

Santos estaba realizado por viajar con su hijo; Soto no dejaba de repartir sus dulces sonrisas y el Porcionzón le tenía miedillo a la bestia alada.

¡Pasión de un pueblo! Desde Sarapiquí hasta San Carlos, el avión de los ticos se llenó de aficionados provenientes de todo el país. Gabriela Tellez
¡Pasión de un pueblo! Desde Sarapiquí hasta San Carlos, el avión de los ticos se llenó de aficionados provenientes de todo el país. Gabriela Tellez

“Menecazo, me da taco que me toque en la pura cola y que me toque ir a orinar allá a la punta. Seguro llegó miaditititico”, bromeó Ramos, a quienes muchos le pedían fotos.

De todo un poco. Endeudados, regalados y hasta bendecidos por la diosa fortuna. No importa cómo llegaron hasta allí, la cosa es que estaban frente al avión de los sueños. Para muchos era algo surrealista, pero ya palpable.

Banderas, bufandas, vinchas y camisetas; de todo vestían los pasajeros y también las señoritas del counter . Olía a estadio el aeropuerto y cada sonrisa a emoción futbolera.

Pero ojo, que la fiesta no sería igual para todos.

Antes de abordar el avión, un grupo de animosos viajeros lanzaba como locos porras a la Tricolor, pero otro grupo se notaba ansioso, callado e incluso algo incrédulo. Daba la impresión de que, solo sentados en el jumbo terminarían de creérselo.

A otro pasajero, no identificado, se le hizo realidad la peor de sus pesadillas . Llegó incluso a calentar el asiento del avión, pero como si se tratara de una broma macabra fue bajado del sueño mundialista por la Policía Migratoria. Tenía impedimento de salida y, por más que insistió a las autoridades, no hubo marcha atrás.

No quiso hablar, no quiso fotos, no quiso nada. Se fue escoltado por Migración y, en el interior del avión, muchos sentían como suya la desgracia del aventurero.

Por suerte no hubo más perjudicados, pues para el mismo viaje se reportaron 160 alertas del Poder Judicial.

¡Vamos al vuelo! Pasado el susto volvió la fiesta al avión mundialista. Una hora y 45 minutos de retraso no hizo mella en los fanáticos. En la intimidad del jumbo regresaron los gritos, las porras y la ilusión.

El Boeing 747, una aeronave que según Destinos TV es la primera vez que vuela con pasajeros en Costa Rica, alzó vuelo generando la admiración de propios y extraños.

Según los organizadores, a los ticos les esperaban varias sorpresas en el aire. Las diferentes pantallas que poseía la aeronave les mostrarían los goles más emblemáticos de la Sele rumbo a Brasil, mientras que Carlos Ramos el Porcionzón estrenaría un personaje nuevo en las alturas.

¿Quiere saber que pasó en pleno vuelo? El domingo 22 de junio lea en la Revista Dominical una crónica completa del viaje.

Colaboró: Yuri Jiménez