Enfiestados Siete DJ pusieron a vibrar el pavimento josefino... Chepe Joven fue ayer una ordenada euforia en plena vía pública

Por: Alonso Mata Blanco 18 febrero, 2013
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Una enorme bola transparente con rayas de los colores del arcoiris rebotaba sobre las cabezas de la multitud, mientras el gentío saltaba a un mismo ritmo, siguiendo eufórico las mezclas electrónicas del DJ en tarima.

La ciudad mutó en una discoteca, gigante y al aire libre... el Paseo Colón exilió los automóviles y la contaminación y, en su lugar, convocó a miles de amantes del groove , el house y el trance .

La tercera edición del concierto Chepe Joven cumplió su meta de acercar el género a los más jóvenes, en un ambiente ordenado y libre de bebidas alcohólicas y tabaco.

La actividad fue organizada por la agencia de eventos Promosónica y por la Municipalidad de San José, en el marco de los Domingos Familiares Sin Humo; comenzó a las 8 a. m. y finalizó a las 3 p. m.

La expectativa era que los siete DJ (cinco nacionales y dos del exterior) reunieran a 15.000 espectadores; sin embargo, el gentío rompió las expectativas. Según Laurence Casal, organizador, llegaron 24.000 personas; de hecho, pasado el mediodía, más de cinco cuadras del Paseo Colón estaban abarrotadas.

En sintonía. Jeff Brenes fue el DJ encargado de empezar la fiesta. Antes de ese banderazo de salida, ya había muchos presentes, quienes madrugaron el domingo para obtener un buen sitio frente a la tarima, colocada 200 metros al este de la estatua de León Cortés.

Entre los fiebres estaba Jafet Umaña, de 17 años, en compañía de los compas de su cole, el Liceo Joaquín Gutiérrez, en Desamparados.

“No hay palabras; esto es lo mejor, lo habíamos estado esperando todo el año...”, comentó el muchacho, quien fue subido en hombros por un amigo para bailar en las alturas, ondeando una bandera de Costa Rica.

La segunda artista en tarima fue DJ Monik Sdan con su house y tribal, que fue como una inyección de adrenalina en el público.

Algunos, con tal de disfrutar el concierto, no solo hicieron el sacrificio de levantarse temprano –como Jafet y sus “compas”– sino que del todo no durmieron, pasaron directo desde la noche anterior.

Tal es el caso de Carin Hernández, de 23 años, y Leonie Windolph, alemana de 26 años que está de visita en el país. Ellas salieron de un club nocturno que queda justo en el Paseo Colón, en la madrugada, y se quedaron en el Chepe Joven.

La alemana se sintió invadida por el calor del trópico y bailó sin parar; además, participó en la guerra de agua que se armaba entre los espectadores cada vez que repartían bolsitas con el líquido... Aquellas eran gotas refrescantes en medio de risas electrónicas.

Internacional. Llegó el turno de Héctor Morán, de El Salvador, con su house lleno de toques ochenteros y funk , con pinceladas de old school .

“Se siente el groove , esto está buenísimo, en Costa Rica tienen mucho conocimiento de la música electrónica”, dijo cuando bajo del escenario.

Entre el público también había gente totalmente ajena a la escena electrónica, pero eso no impidió que movieran pies y brazos, contagiados del ambiente. Ejemplo de ello fueron los funcionarios de Aseo y Vías del ayuntamiento capitalino.

“Muy bonito todo, ver tanta gente joven disfrutando, la música me gusta, pero, después de un rato, cansa un poquito, como que todo suena igual...”, manifestó uno de los trabajadores, Hernán Fernández, quien se encontraba a tan solo unos metros de una pequeña tarima en donde dos bailarines se movían acrobáticamente vestidos con ropas multicolores.

Eric Prestinary fue el siguiente DJ en escena. El experimentado artista provocó olas de aplausos.

Después la cortina internacional volvió a abrirse con el techno del italiano Manuel de la Mare. Durante su presentación, parecía que el pavimento temblaba: la fiesta llegó a un clímax total.

El cierre fue igual de vibrante con Laurence Casal y Huba & Silica; ahora, a esperar el Chepe Joven del próximo año.

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