Por medidas sanitarias, familia Rodríguez Vega enterró al animal hoy, jueves, en su finca en playa Garza de Nicoya

Por: Marcela Cantero 19 marzo, 2015
La última monta del Malacrianza en la Plaza de Toros de Zapote el 26 de diciembre del 2010.
La última monta del Malacrianza en la Plaza de Toros de Zapote el 26 de diciembre del 2010.

De las fiestas de monta de Guanacaste, al escenario de las corridas televisadas de Zapote; sembrando el luto de dos montadores muertos y decenas de historias de quienes salieron en estampida al verlo venir.

Todas esas escenas pasan por la mente de quienes aman las fiestas taurinas y recibieron la mañana de hoy, jueves, la noticia de que El Malacrianza amaneció muerto en la Hacienda La Nueva Esperanza, en playa Garza de Nicoya.

El famoso animal es el emblema de la familia Rodríguez Vega, un grupo de cuatro hermanos -una hermana falleció hace un año- quienes viven de la crianza de ganado y de la agricultura.

Ellos adquirieron el toro del también ganadero de playa Garza, Mario Urbina Leal, quien se los vendió luego de que El Malacrianza lograra fama en los redondeles de Guanacaste, en el 2004.

"Ayer -miércoles-, los vaqueros que cuidan del ganado, lo vieron bien -al Malacrianza-. Hoy, temprano, nos trajeron la noticia de que el animal había amanecido muerto", contó Yamileth Rodríguez Vega, miembro de la familia, dueña actual del toro.

"Cuando un animal muere, lo enterramos. Así lo hicimos esta tarde, con la ayuda de peones, quienes abrieron una fosa grande. Nos dejamos los cachos, como recuerdo", contó la mujer, vía telefónica, desde su finca en playa Garza.

"El toro no estaba enfermo, pero ya venía con menos fuerza y bravura (...) Estaba bien, caminando en la finca", agregó su esposo, Marco Tulio Rojas Castro.

Enfermo. Además de los constantes viajes y retos para este toro, la familia detalló que El Malacrianza había luchado contra una piroplasmosis bovina, una infección severa que puede causar hemorragias.

"Hace más de un año de eso -la enfermedad-, el toro estaba bien, ahí tranquilo", agregó Yamileth Rodríguez.

De hecho, antes de enfermar, El Malacrianza retó a montadores en un festejos en el cantón de Pérez Zeledón, comentó su esposo.

De las corridas de Zapote, el famoso toro se despidió el 26 de diciembre del 2010.

Ese día, José Luis Obando subió al lomo de esta bestia de unos 700 kilos, sin lograr su sueño de superar la fuerza de este toro.

Estrella. El Malacrianza se convirtió en un reto para los montadores de Guanacaste y de otras regiones del país, al punto, de que fue el protagonista del documental, Ruleta rústica,del realizador costarricense, José Andrés Segura.

“La monta rústica corre el peligro de desaparecer, pues los llamados rodeos profesionales la amenazan. Con El Malacrianza, el país volvió sus ojos a una práctica muy autóctona, y le dio su valor”, dijo Segura sobre su trabajo, en un reportaje del 25 de julio de 2011 de La Nación.

"De nuestro ganado, seguimos participando en las montas de toros. Todos son toros hechos acá", dijo con orgullo Yamileth Rodríguez Vega, antes de acabar la conversación.

Así es, sus toros "hechos" en la costa pampera siguen el legado de El Malacrianza, que también dejó dos hijos: El Bochinche y El Matusalé.

Ambos, caminan sobre los pasos de su progenitor en las fiestas de monta guanacasteca.

Finca:La Nueva Esperanza, Playa Garza, Nicoya.

Años: 15

Peso: 700 kilos

Raza: cruce de vaca parda con un toro Brahman

Características: cuernos pronunciados, recio y potente, tiraba la cabeza hacia atrás.

Nota: Se actualizó la información (7:45 p. m./19-03-2015).