La competencia tendrá lugar a inicios de noviembre, en Seúl

Por: Gloriana Corrales 8 septiembre
Ariel Bravo es el actual campeón nacional de barismo.
Ariel Bravo es el actual campeón nacional de barismo.

Costa Rica es país cafetalero, y la destreza para preparar esta bebida no podría estar ausente del Campeonato Mundial de Barismo.

Ariel Bravo fue seleccionado para medir su talento ante otros 39 baristas del mundo. La contienda se realizará del 9 al 12 de noviembre en Seúl, en Corea del Sur.

"Estoy supermotivado. Hay mucha expectativa porque llevamos tres tipos de café distintos, de tres regiones diferentes. El primer café es de la región de Tarrazú, del producto Joel Monge, de Hacienda Tobosí, quienes fueron los ganadores de Taza de Excelencia 2017, con una variedad gesha. El segundo es de Café de Altura San Ramón, del proceso de fermentación anaeróbica. El tercero es de la región de Turrialba, de Aquiares State, de la variedad centroamericana F1", explicó Bravo.

"La idea es, con estos tres cafés que llevo, mostrarle al mundo que aunque Costa Rica es un país pequeño, tiene una gran diversidad", agregó.

Esta es la primera ocasión en que un café de Turrialba será degustado en un campeonato mundial. Durante la competencia, Bravo se enfrentará a los retos de lograr la preparación perfecta de un expreso, una bebida con leche y una bebida de autor.

El costarricense, de 24 años, es el actual campeón nacional de barismo. En el 2015, hizo su debut en la competencia mundial, y quedó en el puesto número 17.

"En las competencias encontré una manera de enseñar a la gente sobre el café, además de aprender de sus perspectivas y cómo lo incorporan a sus estilos de vida. Al final, lo más importante es compartir mi pasión y conocimiento sobre el café con la gente, porque el café no es solo eso, es mucho más. De la semilla, a la elaboración de cerveza, a servir a los amantes del café", dijo Bravo a la organización del Campeonato Mundial de Barismo.

Su pasión por el café se inició luego de que intentara matricularse en un curso de coctelería, pero al no hallar espacio, optó por uno de barismo, sin saber que ese último arte no tenía que ver con licores, sino con la preparación especializada del café.

Para entonces, a Bravo ni siquiera le gustaba esta bebida, que hoy lo tiene entre los más destacados baristas del mundo.