Para los pequeños La exposición de Greivin Ureña, incluye talleres para niños los sábados, de 9 a. m. al mediodía

Por: Fernando Chaves Espinach 18 agosto, 2013
Creador. Greivin Ureña imparte clases de origami. CCCC para La Nación.
Creador. Greivin Ureña imparte clases de origami. CCCC para La Nación.

Delicadas y brillantes grullas de papel hallaron un hogar temporal en la Galería Nacional (en el Museo de los Niños). Las piezas dobladas al estilo japonés acompañan la exposición de grabado, la escultura y la pintura de Greivin Ureña, titulada Instrucciones para plegar un sueño .

“Esta exposición nació de la inquietud de unir dos pasiones que tengo: el origami y la pintura”, declara Ureña. Desde muy pequeño, se interesó por el arte del papel; cuando estudiaba Artes, encontró la vieja pasión y la ha retomado con ahínco.

“Cuando estaba en la escuela me ponía a hacer origami para no aburrirme. En 1999 (la artista) Sofía Ruiz me prestó un libro y lo retomé con mayor fuerza. Fui a México y a Bolivia a exponer el origami”, narra Ureña.

Así, en las obras exhibidas se aprecia la fusión de la estética del origami con un colorido trabajo. Son animales de ensueño elaborados con gran precisión.

“En algunos cuadros hago una fusión más clara, que es colocar en el espacio bidimensional de la pintura el origami, apropiándome de la tridimensionalidad del origami”, explica el artista. De este modo, las obras bidimensionales adquieren nuevas perspectivas con la incorporación de las figuras de papel de intrincado diseño.

Ureña también aplica la rigurosidad del origami. “Me resulta interesante el que por medio de colapsar el papel se puede conseguir esas figuras. Tienen fuertes bases matemáticas”, describe Ureña.

Mil grullas. Sadako Sasaki tenía dos años cuando la bomba atómica destruyó Hiroshima. Sobrevivió, pero a los 12 años, había desarrollado leucemia. Cuando estaba en el hospital, su mejor amiga le mostró una grulla de papel, y le contó que, si alguien hacía mil grullas, se le cumpliría un deseo.

Ilusionada, la niña empezó a doblar y doblar cuanto papel cayera en sus manos, pero no logró acabar. Falleció en 1955. Como tributo, sus compañeros de escuela doblaron los cientos de grullas que faltaban y, desde entonces, escolares de todo Japón conmemoran el ataque a Hiroshima preparando mil grullas.

Esta actividad pacifista, que recuerda el legado del arte del papel, se revive en la Galería Nacional. Cada sábado, hasta el 12 de setiembre, Greivin Ureña impartirá lecciones de origami, de 9 a. m. al mediodía. El taller es gratuito.