Sorpresivo El Teatr Ósmego Dnia convocó a cientos de espectadores en la inauguración del Festival Internacional de las Artes

Por: Yendry Miranda 5 abril, 2014
Fiesta. Una propuesta muy vistosa fue la que compartió el Teatr Ósmego Dnia en el espectáculo El arca, que se presentó en La Sabana. Mariandrea García /LN
Fiesta. Una propuesta muy vistosa fue la que compartió el Teatr Ósmego Dnia en el espectáculo El arca, que se presentó en La Sabana. Mariandrea García /LN

Un espectáculo tan sorprendente como distinto, así fue El arca , propuesta que el Teatr Ósmego Dnia presentó el jueves en La Sabana, durante la inauguración al aire libre del Festival Internacional de las Artes (FIA).

Fue una gran noche para los grupos de amigos y familias que, curiosos con la promesa de ver a los llamados Rolling Stones del Teatro, se agruparon presurosos en el Gran Teatro La Sabana, ubicado en la explanada frente al Museo de Arte Costarricense.

Imagen sin titulo - GN
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Igualmente, los que no estaban enterados llegaron llamados con la música del jingle que dice “ Es tiempo de arte, es tiempo de festival ”, que donde se escucha anuncia que algo va a pasar.

Así fue. A las 10 p. m. –tras media hora de atras –, dos grupos de gitanos sorprendieron al público con cantos y bailes, en medio de la gente que esperaba que el espectáculo comenzara en la tarima.

Poco a poco, los artistas se fueron abriendo paso en medio del gentío, hasta que llegaron al escenario, donde celebraron una salvaje boda en la que hubo baile, relajo, alcohol y hasta luna de miel.

Como buenos gitanos, se quedaron pocos minutos en el mismo espacio y, de inmediato, alistaron sus equipajes para marcharse.

Su peregrinación fue representada con una pequeña embarcación que zarpó a espaldas del público, cuando nadie se lo esperaba.

La barca, que se desplazó en medio de los espectadores, tomó por sorpresa a más de uno, mientras que otros corrieron a sacar sus celulares para registrar aquello.

La acción regresó al escenario donde todo el elenco apareció sobre diferentes estructuras haciendo figuras con telas rojas y otros implementos de trabajo.

Era el inicio del ensamble del arca, embarcación de unos siete metros de alto por diez de largo, que admiró al público cuando empezó a navegar entre la gente.

Entre fascinados y extrañados con lo que pasaba en el lugar, los espectadores le abrían paso al navío como las olas en el mar.

Su recorrido fue corto pero muy vistoso, con antorchas de fuego sostenidas por los artistas y abanicos gigantes que simulaban la fuerza del viento.

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La belleza de la imagen se arruinó en varios momentos en los que el sonido se cortó o era muy bajo.

Pese a todo, el público quedó feliz con la propuesta y les aplaudió generosamente cuando, al cabo de 60 minutos, acabó la presentación.

“Me pareció muy interesante y llamativo. Soy costarricense, pero vivo en Canadá y ahora que estoy de vacaciones disfruté mucho ver esta presentación”, dijo Elena Villalobos, de 41 años.

El cantautor Luis Diego Solórzano, quien estaba en medio del público, estaba encantado. “Es un espectáculo maravilloso; muy dinámico. Se ve que los protagonistas lo estaban disfrutando montones. La música estaba preciosa”, dijo.