Tras la modificación realizada a los reconocimientos entregados por la última edición del festival y la suspensión de una categoría de vestuario, el director Fred Herrera concedió una entrevista a Viva

Por: Natalia Díaz Zeledón 13 septiembre
Fred Herrera asumió la dirección del Teatro Nacional en el 2015.
Fred Herrera asumió la dirección del Teatro Nacional en el 2015.

La próxima edición del Festival de Coreógrafos Graciela Moreno será planificada junto a los participantes del 2017, aseguró el director del Teatro Nacional, Fred Herrera. Eso sí, los premios se orientarán a la formación de los coreógrafos, no a premios económicos.

El jerarca describió, en entrevista con la revista Viva de La Nación, que "los intercambios con los coreógrafos" han nutrido la visión actual que tiene de la actividad.

La última premiación, realizada el 3 de setiembre, incorporó un nuevo formato de reconocimiento: una residencia formativa que acogerá a dos de los coreógrafos que estrenaron sus trabajos en el festival. Los dos creadores viajarán a Ciudad de México por un tiempo que ellos mismos determinarán.

El festival es un programa de creación de danza contemporánea producido y dirigido anualmente por el Teatro Nacional y enfocado, en años recientes, en coreografías inéditas. Junto al Festival Nacional de Danza –producido por el Teatro Popular Melico Salazar con obras de repertorio– es uno de los encuentros de danza más grandes y prestigiosos del país.

El Festival de Coreógrafos fue producido con ¢18 millones y programó una noche de presentaciones para cuatro coreografías en competencia temática y una de tema libre

En el 2016, Herrera convirtió el festival en un certamen de creación temática para las nuevas coreografías y creó un sistema de premiación junto a un jurado internacional para reconocer a los tres mejores trabajos con una temporada de presentaciones en el Teatro Nacional. Esa actividad se realizó en noviembre del 2016 bajo el nombre del Festival de la Imaginación.

Tras recibir poco público en esa primera edición del programa y valorar la carga productiva del Teatro Nacional en el programa de artes escénicas Érase una vez... –producido junto al Ministerio de Educación Pública (MEP) y con decenas de miles de espectadores–, Herrera decidió suspender la producción de este año y reubicarlo el 2018.

Para la próxima edición del Festival de Coreógrafos, Herrera explicó que será diseñada tomando en cuenta el criterio de los participantes de este año.

"La propuesta que quiero analizar es (premiar a ) los bailarines, el cuerpo vivo de la coreografía, y el conjunto de objetos, cosas sustancias, efectos. Lo vivo y lo muerto. El acto dancístico es una mezcla de todo eso", dijo. "Lo que proponemos es que se premie en primer lugar el talento coreografía, en segundo a los bailarines (...) Quiero valorar, cómo hacer para reconocer al coreógrafo, el bailarín y la forma de reconocimiento de alguna de las ramas".

–El Festival de Coreógrafos es un festival de estrenos. Este año solo hubo una noche de estrenos en competencia...

–La primera cosa que entendí cuando me reuní con los coreógrafos es que hay una división al interior de las personas sobre el concepto de la competencia. Algunas personas piensan que está muy bien y a otras no les gusta (...) Hubo dos noches completas con coreografías que fueron producidas para este Festival, pero por resortes motivacionales diferentes. Eso es maravilloso. Hubo cuatro obras, dentro de la convocatoria, que participaron en la competencia.

"La competencia la encontramos nosotros que tenemos la responsabilidad después de darle vida al espectáculo, a la producción, venderla al Ministerio de Educación Pública (para formar parte del programa Érase una vez...). El MEP no es un socio fácil, tiene que presentarle el espectáculo a los profesores y si no pueden explicarles lo que van a ver los chiquitos, eso (espectáculo) no va.

"(Por eso) me es más fácil explicar que tiene como tema la "memoria" y que las coreografías giran alrededor del tema de la memoria (...) Eso es el talento coreográfico: darnos un tema muy complejo como la memoria y poder plasmar en escena una estructura que lo plantee.

"Este año, le hicimos el homenaje a una institución y eso fue lo genial de la idea, nos ganamos todo el apoyo emocional de la comunidad del Conservatorio Castella. La clausura tuvo la presencia de otras cinco coreografías creadas para este festival".

–¿La presentación al MEP restringe la libertad de creación que tienen los coreógrafos? Los obliga a competir dentro de un tema y un tema que tiene que tener un interés para el ministerio. En el caso de una coreografía con temas adultos, ¿le podría provocar problemas al participar en el certamen?

–Sin duda. Aquí, la solución es un equilibrio. Para que esto funcione, tiene que haber un equilibrio de distintas fuerzas. Hay que buscarlo con el diálogo y mucha imaginación. El Festival de Coreógrafos premia y festeja el acto coreográfico.

"El Festival de la Imaginación no está bien pensado que sea en noviembre, es demasiado seguido. Es imposible físicamente que el Teatro Nacional organice dos grandes festivales, uno detrás del otro. Por una necesidad de calendario, debe ser en una posición polar. Si uno es en setiembre, el otro debería ser en mayo.

"Así, el proceso de maduración de los tres premiados por el jurado tendrá más tiempo para la fase de posproducción y para reunirnos para, en común acuerdo, elegir el acompañante (director invitado). Es un tema muy delicado, igual que el tema de propiciar que se fusionen en una obra como con Visiones o, por el contrario, que compartan la escena individualmente. Los grupos tienen identidades, afinidades y un cemento que hacen que el grupo, que nació separado, no pueda juntarse. Hay niveles diferentes, unos son un poco más o menos profesionales, unos han ganado muchos festivales y otros están por primera vez...".

"A algunas personas con mucha experiencia les va a dar pereza ir a México a tomar un taller de coreografía pero, para algunos jóvenes como los que acabamos de tener, es como si se les abriera el planeta" 

–Con esas consideraciones, ¿debería replantearse el diseño de competencia que propuso en el 2016?

"No. Pienso que hay que hablar y que cada caso es un poquito diferente. Por eso prefiero que el Festival de la Imaginación esté más separado. Me voy a reunir con los coreógrafos que ganaron este año y, de común acuerdo, decidimos qué método adoptar.

"No hagamos tanta regla. No nos enredemos con una maraña de reglas. Démosnos la posibilidad de ir avanzando, sintiendo y tomando las decisiones".

'No. Nunca pasó' del coreógrafo Josué Mora fue reconocida en dos categorías de premios. FOTO: JEFFREY ZAMORA.
'No. Nunca pasó' del coreógrafo Josué Mora fue reconocida en dos categorías de premios. FOTO: JEFFREY ZAMORA.

–Coreógrafos era un festival que tenía un diseño previo y que usted modificó en el 2016. Este año recibió nuevos cambios. ¿Cómo se puede lograr que sea un festival más estandarizado?

–En 36 años, el Festival de Coreógrafos no ha parado de cambiar. Esto ha sido un montón de fases, hemos bailado por todo lado y el festival no ha parado de cambiar. El festival vive de aceptar esa pluralidad de fases.

"Yo soy bailarín y pertenezco profundamente a este gremio, yo no voy a fallar en apoyar la danza. Me parece que la idea de tener un Festival de Coreógrafos y tener, como polaridad opuesta en el calendario, el Festival de la Imaginación es una excelente idea. Tenemos que defender ese binomio.

"La idea de que los coreógrafos puedan formarse es excelente. Si ahora es con México, yo trataría con otros países: con España, con la misma Francia. Mi idea es ponerle (al festival) un sello: voy por la educación, la formación, el aprender todos y ser humildes. Todos estamos creciendo y aprendiendo. Aquí nadie puede jugar de la vaca sagrada que llegó a la cima del conocimiento.

"El Teatro Nacional tiene la misión de acompañar ese proceso y esa aspiración legítima al conocimiento, como pueda".

–¿Habría que replantear los premios del Festival de Coreógrafos?

–Yo tengo una inquietud pero no puedo decirla hasta hacer mi ronda de validación con los coreógrafos. Me parece práctico y legítimo que los bailarines, junto con la dirección, evaluemos y demos las directrices (para el siguiente año). Eso es lo que corresponde.

–Hay muchos coreógrafos a los que les interesa tener fondos para sus montajes.

–Si tuviéramos más recursos, todo se resolvería más fácil. Yo lucho por tener recursos. Este año, por primera vez en la historia del Teatro Nacional tuvimos casi ¢100 millones de patrocinios y donaciones para apoyar a la programación, sobre todo Érase una vez, que es un gran éxito. El Ministerio de Cultura y Juventud lo único que le da al Teatro Nacional son los salarios de sus funcionarios. El más mínimo centavo para poner una producción, pagar vestuario, música, la más mínima suma para contratar, lo tenemos que buscar.

"Si tuviéramos un poquito más de recursos se podría dar un premio monetario (...) Entiendo que, para muchas personas, puede ser una gran solución. Dado que no tenemos los recursos para todo, por el momento, la opción que estamos tomando es la bandera de la formación y continuar bailando. Eso es lo más importante".

–¿Considera que Festival de Coreógrafos es un festival de premios para la formación y para el repertorio de obras?

–Eso es el corazón del diseño. No descarto, si nuestra búsqueda de recursos lo permitiera, poner un premio monetario (...). A algunas personas con mucha experiencia les va a dar pereza ir a México a tomar un taller de coreografía pero, para algunos jóvenes como los que acabamos de tener, es como si se les abriera el planeta.

Alejandro Rivera, Camilo Regueyra y Josué Mora fueron los coreógrafos que recibieron premios por sus trabajos inéditos. FOTO: MELISSA FERNÁNDEZ.
Alejandro Rivera, Camilo Regueyra y Josué Mora fueron los coreógrafos que recibieron premios por sus trabajos inéditos. FOTO: MELISSA FERNÁNDEZ.

–Usted activó la agenda productiva del Teatro Nacional. Esa nueva carga, ¿ha comprometido algún otro proceso de producción?

–El programa más fuerte, Érase una vez..., ha modificado muchas estructuras internas del Teatro Nacional. Mi gestión es una gestión de producción. El acto de ponernos ha producir ha modificado un montón de variables. Es complejo.

"(...) Es un tema que tenemos que hacer los mejores esfuerzos para que quede enraizado en la cultura administrativa del Teatro y que, para quien sea el director en un futuro, eso siga funcionando. Esa es la máxima meta que yo podría fijarme, que eso siga".

–Usted anunció la suspensión del Festival de la Imaginación, planeado para noviembre.

–Prefiero decirle traslado.

–¿Ya habían fondos públicos comprometidos para la producción?

–Los fondos públicos en el departamento de promoción cultural se pueden destinar a distintas cosas. Este año tenemos la celebración de los 120 años y hay una necesidad de apoyar un acto que ocurre una sola vez y que es en el mes de octubre. Los recursos que pueden ser pensados para una cosa, los desplazamos para otra. Ese es el pan de cada día aquí. Uno presupuesta pero, conforme el tiempo pasa, ajustamos.

"(...) Todo va a ser ejecutado porque lo queremos ejecutar todo. Los presupuestos no son algo en piedra que lo tiene a uno que atar. Son instrumentos para guardar ciertas metas. Hay que tener un poquito de inteligencia que planeamos una cosa y que, conforme nuestra mente va captando la realidad del proceso, nos tenemos que autorizar a cambiar las cosas para que funcione mejor".

Cambios en vestuario.

El nuevo premio de formación para coreógrafos fue anunciado públicamente la mañana de la competencia de estrenos (el 2 de setiembre). También se informó de que el dinero entregado por la Alianza Francesa a una categoría de vestuario se usará para parte de los viáticos de esos ganadores. El premio iba a ser el único que entregaría dinero a los ganadores ($1.000).

Este año, se suspendió la premiación de vestuario del Festival de Coreógrafos y se entregaron reconocimientos a tres obras, dos creadores y dos bailarines.

De acuerdo con Herrera, la decisión se había tomado junto con la Alianza Francesa (algo con lo que concordó la directora adjunta de la institución, Amandine Decorne, en una llamada en altavoz que hizo el director durante la entrevista). La persona designada para ser jurado de vestuario, Ana María Moreno, se sumó al "cuerpo colegiado" que calificó las propuestas, dijo Herrera.

"Ellos siete se reunieron en cónclave cerrado, discutieron y eligieron lo que eligieron. Emitieron los fallos que emitieron", aseveró Herrera. El acta del jurado solo tiene la firma de los tres miembros del jurado internacional.