Adiós El emblemático salón tibaseño será vendido a una asociación solidarista. Su dueño dice que este es el cierre de un ciclo; los bailarines lo lamentan

Por: Yendry Miranda 6 septiembre, 2014

El famoso salón de baile La Pista, en Tibás, se despedirá de los bailarines en noviembre, informó su dueño Danilo Vega.

La propiedad, que también alberga una casa de habitación y un taller mecánico, será vendida a una asociación solidarista.

Ubicado en una de las salida que comunica a Tibás con la Ruta 32, La Pista abrió sus puertas en 1965 con el nombre de Happy Land y fue famoso en los años 70 y 80 por sus bailes con música en vivo.

A sus clientes, Vega les comunicó la noticia de la desaparición del salón el domingo.

El cierre será el 9 de noviembre y tendrá una despedida a lo grande con mariachis y comparsa.

“En noviembre serán 49 años de tener el salón. Veo la venta como la oportunidad para tener una pensión; quiero dedicarme a atender a mis hijos y a viajar con mi familia”, comentó Vega, de 59 años.

Con gran nostalgia el dueño admite que le duele dejar su negocio, pero admitió que era necesario. “La gente no acude a salones de baile. Antes, abría de lunes a lunes y la gente venía a bailar. Últimamente, solo lo hago los fines de semana; las personas no vienen tanto”.

No obstante, le agradece a todos aquellos que lo han acompañado durante este camino.

“Siempre traté de darles un buen servicio. Les pido una disculpa a quienes no les gusta la idea de que el salón cierre, pero todos nos cansamos de ‘palmarla’”, aseveró.

Dolor. El cierre de La Pista deja un gran vacío entre los bailarines de swing criollo del país.

Ligia Torijano, historiadora de este tipo de baile, lamentó la noticia, pues, a su juicio, los salones de baile, aunque son centros privados, son “patrimonio de la cultura popular” del país.

“El salón La Pista es un lugar emblemático; en el 2015 iba a cumplir los 50 años. Su cierre es triste para todos los bailarines; nos quedamos sin dónde ir”, afirmó.

Dolidísimo por la noticia, el bailarín Carlos Moreira, conocido como Gringo, aseguró: “Para nosotros es una gran nostalgia ver que cierre un salón que ha estado por muchísimos años. Ahí, muchas personas conocieron a sus parejas y a las madres de sus hijos”.

Sin embargo, el Gringo no está dispuesto a dejar de bailar. “ Pueden cerrar todos los salones, pero si tenemos que bailar swing en la sala de la casa lo haremos. Nos morimos todos primero, pero el swing no”.