Un caricaturista costarricense nos recuerda la humildad y enorme genio del mexicano Eduardo del Río

 9 septiembre
Eduardo Humberto del Río García (1934-2017),
Eduardo Humberto del Río García (1934-2017),

E sa tarde de octubre de 1997 se inauguraba en la Antigua Aduana la Primera Feria Internacional del Libro y el invitado extranjero especial era el destacado escritor y caricaturista mexicano Eduardo del Río, Rius, traído por el movimiento artístico La Pluma Sonriente, con el patrocinio de la editorial Grijalbo.

Ya en una primera ocasión Rius había sido invitado en 1992 por La Pluma Sonriente a una exposición de caricaturas en San José acerca del V Centenario de las Américas.

En aquella feria, yo me encontraba montando en el local las obras de una exposición de caricaturas de Rius, al lado de las obras de sus colegas de La Pluma Sonriente y tres caricaturistas invitados de Colombia.

En el céntrico hotel donde se alojaría Rius, pedimos que nos avisaran cuando él llegara, con el fin de enviarle un taxi que lo trajera al montaje.

Estando en plena labor, subido sobre una mesa, vimos entrar al maestro Rius al local. Se acercó y me dijo: “¡Como siempre tú, Oki, trabajando como una hormiga! ¿Me permites que te ayude?”.

Rius o la revolución de la historieta latinoamericana Rius o la revolución de la historieta latinoamericana
Rius o la revolución de la historieta latinoamericana Rius o la revolución de la historieta latinoamericana

“¡Bienvenido, maestro Rius! Pero ¿cómo llegaste por tu cuenta hasta acá ? Te íbamos a enviar un taxi al hotel. ¿Y cómo que me vas ayudar si eres tú el invitado de honor?”, le respondí.

“¡Ay Oki! Ya déjate de tantos protocolos. Bájate de ahí, déjame subirme y me vas pasando los cuadros para irlos colgando. ¿Es mi exposición o no?”, me contesta sin posibilidad alguna para negarse.

El maestro se remangó la camisa, se subió a la mesa y se puso a colgar los cuadros, mientras se los pasaba de uno en uno.

Estando ambos en esa labor, empezó a entrar el público. Un señor de unos 50 años se vino directo adonde estábamos trabajando y exclamó: “¡De modo que aquí es la exposición de caricaturas de La Pluma Sonriente que vi anunciada en la prensa!” . Y dirigiéndose a Rius le contó: “Señor, en La Nación de hoy se dice que va a venir el caricaturista y escritor Rius desde México, y yo vine para que me autografiara algunos de sus libros: ¿Sabe usted si ya llegó?”

Tras dar un salto desde la mesa, Rius se sacudió ambas manos, le extendió la derecha y le dijo: “Yo soy Rius. A sus órdenes, señor!”.

Esta anécdota nos quedó grabada como fuego, pues resume el perfil de un genio de la caricatura y la historieta que, pese a su gran fama internacional y a la gloria que ya había alcanzado, revelaba gran humildad y espontánea calidez en el trato personal. Era un ser humano excepcional.

Genio y figura

Eduardo del Río García nació el 20 de junio de 1934 en Zamora (Michoacán, México). En sus años tempranos estudió en el Seminario de los Salesianos con la idea de hacerse obispo, pero fue corrido de ahí por su espíritu rebelde y cuestionador. Laboró en diferentes oficios tales como ayudante de piquera, embotellador de refrescos, dependiente de tienda, profesor, cajista de imprenta, encuadernador, vendedor ambulante y empleado de pompas fúnebres.

Aunque desde niño le gustaba el dibujo, no lo había tomado muy en serio hasta que su hermano mayor Gustavo, también grafista y quien ya trabajaba haciendo dibujos comerciales y tiras cómicas para un pequeño periódico, “le heredó su chamba” (como dice Rius en sus memorias) debido a que el joven volvió al seminario para hacerse sacerdote.

Inspirado en la obra del caricaturista rumano Steinberg, en 1954, Rius publica sus primeros dibujos humorísticos en la revista JA-JA . Es, precisamente, en esa época cuando adopta el seudónimo de Rius.

Dos años después, por recomendación del consagrado artista Abel Quezada, Rius entra a trabajar como caricaturista permanente del periódico Ovaciones , en el que posteriormente fue despedido debido a sus posiciones políticas de izquierda.

Años más tarde colaboró en casi todos los diarios y revistas de México; de muchos salió debido a sus enfoques marcadamente revolucionarios.

Hacia finales de los años 50, asociado con el humorista español Gila, fundó y dirigió la revista humorística La Gallina, la cual llegó hasta la novena edición.

Después colabora en la creación de revistas como El Mitote Ilustrado , Marca Diablo , La Garrapata y la revista para niños Cucurucho .

La gloria de Los Supermachos y Los Agachados

En 1965, la Editorial Meridiano le encarga hacer una historieta a la que Rius bautizó como Los Supermachos . Llegó a marcar un hito en la industria de los “cómics" no solamente en México, sino en toda Latinoamérica, debido a su contenido de aguda e inteligente crítica social, que involucró una gran labor didáctica y formativa de un gran público de diversos sectores sociales.

Tras 101 revistas realizadas, Octavio Colmenares, director de Meridiano, lo despoja de su creación y busca nuevos dibujantes para que la prosigan. ¿Por qué? Rius no quiso “bajar el tono” de sus críticas hacia el gobierno con el cual Colmenares estaba confabulado. La serie de Los Supermachos inspiró a una legión que trató infructuosamente de copiar su estilo.

Un columnista del diario Excelsior comentó que Los Supermachos de Rius demostraron que era posible hacer la crítica política no panfletaria y exposición antisolemne de contenidos educativos en las caricaturas, así como la existencia de un público dispuesto a recibir una obra que apela a la inteligencia y obliga a reflexionar.

Años después, en la misma línea de Los Supermachos , Rius crea la revista Los Agachados para la Editorial Posada. Con esta publicación se consolida como el creador de un nuevo estilo de narrativa visual, lo cual revolucionó en definitiva el arte de la historieta.

A partir de esta serie, el autor incorpora grabados antiguos, recortes de diarios y libros que documentan y enriquecen el contenido de cada historieta y definen más su característico estilo narrativo visual.

Al concluir con Los Agachados , Rius se aboca a la realización, para la editorial Grijalbo, de libros en el mismo estilo de sus trabajos precedentes. Entre los cerca de 200 libros publicados se cuentan Cuba para principiantes , La joven Alemania , La vida de cuadritos , El yerberito ilustrado , Marx para principiantes , La panza es lo primero , 500 años fregados pero cristianos y Cristo de carne y hueso .

Rius obtuvo premios y reconocimientos en su país y alrededor del mundo, entre los que se destacan el Premio Nacional de Periodismo (1959). Gran Premio de la Caricatura en Montreal, Canadá (1968) y Tlacuilo de Oro (1971).

Este prolífico creador falleció el 8 de agosto en su casa en Tepoztlán, Cuernavaca, a los 83 años, dejando, además del rico legado de sus cientos de historietas y publicaciones, un estilo renovador y de especial social en la historieta latinoamericana y mundial.

El autor es director de los grupos artísticos La Pluma Sonriente y La Pluma Comic, así como profesor de guion gráfico.