Gabriela Dörries dirige el espectáculo Staccato , con obras de Gigirey y Marianela Vargas, así como tres piezas de estreno

Por: Natalia Díaz Zeledón 27 noviembre, 2015
Sensaciones. Sinestesia interpreta con movimiento las melodías de una obra de Alvo Pärt. Mayela López.
Sensaciones. Sinestesia interpreta con movimiento las melodías de una obra de Alvo Pärt. Mayela López.

La danza no es efímera. Una coreografía es tan imperecedera como cualquier otro arte. Es así como la coreógrafa Gabriela Dörries recorrió el amplio repertorio de su madre, Cristina Gigirey, para reinterpretar dos de sus obras.

“Mi mamá siempre creyó que el repertorio había que mantenerlo vivo”, afirmó Dörries. “Las coreografías son mucho trabajo como para dejarlas en la gaveta”.

Al lado de la agrupación que Gigirey fundó en 1983, Danza Abend, Dörries presentará este fin de semana el espectáculo Staccato para convocar tres remontajes y tres estrenos.

Las presentaciones se realizarán el sábado 28 (a las 8 p. m.) y domingo 29 de noviembre (5 p. m.) en el auditorio del Parque La Libertad, en Desamparados.

Dörries escogió del repertorio de Gigirey la coreografía Gritos y pulsaciones del recuerdo (estrenada en 1999 y reelaborada como Nostalgias en el año 2000) y, también, La triste poesía de la locura (2005), la última pieza que dirigió Gigirey antes de fallecer en el 2006.

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El trabajo de esta última fue inspirado por un proceso de observación que realizó en ese entonces Gigirey, con los pacientes del Hospital Nacional Psiquiátrico. En su versión, Dörries reclutó a una psicóloga para que acompañara a sus bailarines durante el proceso de montaje.

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Dörries reclutó a cinco de los intérpretes que participaron en el montaje original.

“Mi personaje ha madurado conforme he crecido yo”, aseguró el bailarín Mauricio Matamoros, quien hace diez años bailó como un personaje catatónico y ahora interpretará a alguien que sufre de obsesiones compulsivas. “Antes era menos profundo, ahora es más visceral. Esta es una versión más cercana a mi persona”.

Dörries relató el gran trabajo que requirió fusionar los dos montajes de Gritos y pulsaciones... y la decisión que tomó de convocar a bailarines hombres en lugar de las mujeres que había ideado originalmente Gigirey.

El nuevo grupo de bailarines proviene de la disciplina del hip hop y tuvieron que absorber la técnica de Gigirey para bailar tangos de Astor Piazzolla (su serie de piezas Pulsación ).

En otro ejercicio de remontaje, Dörries acompañó a la bailarina Gabriela Chavarría para retomar la coreografía de Marianela Vargas Instantes (1989).

Chavarría se encargó de grabar las sesiones de montaje y enviarlas a Vargas, quien vive en Colombia, para recibir guía directamente de la coreógrafa.

Los estrenos. En medio de los remontajes, Dörries incluyó estrenos de tres jóvenes coreógrafas: Rivká , de Rebeca Alvarado; La tiranía de las palabras , de Gabriela Peña y Sinestesia , de Mariana Lizano.

El trabajo de Lizano se estrenó el sábado 21 de noviembre durante el Festival de Coreógrafos Gabriela Moreno . La interpretación es un dúo que Lizano realiza junto con la bailarina Martha Eugenia Gómez.

Ambas interpretan con su cuerpo una obra del compositor Alvo Pärt ( Frartes ), al mismo tiempo que un artista retrata en un lienzo sus movimientos.

Lizano aseguró que en este re estreno, y en siguientes presentaciones, involucrarán distintos artistas visuales de manera que se puedan comparar las obras que resultan de la experiencia.

“Es muy importante que parte del concepto de la coreografía es la interpretación que le dé alguien al movimiento”, aseguró.

El sábado la acompañará el artista Edward Brends y el domingo Mónica Lizano (este día la pieza se interpretará como un solo).

Por otro lado, en su trabajo La tiranía de las palabras , la coreógrafa Gabriela Peña se inspiró en un libro de Stuart Chase para describir los procesos de comunicación del ser humano.

“Somos capaces de crear monstruos en nuestras cabezas y tienen la posibilidad de proyectarse en el mundo real aunque sean irreales”, describió Peña.

La obra tiene música original de Federico Dörries, añadido que Peña describe como parte de un proceso de creación conjunta.

Las entradas para Staccato se pueden comprar en el Café Kracovia (San Pedro) y en Warehouse Dance Complex (Escazú) a ¢4.000.