Fiesta flamenca El nieto del legendario bailaor gitano Farruco se presentará en nuestro país el miércoles 26 de noviembre, a las 8 p. m., en el Teatro Nacional

Por: Yendry Miranda 9 octubre, 2014

Noviembre les traerá flamenco del bueno a los amantes de la danza española.

El destacado bailaor españo l Farruquito, nieto del legendario gitano Farruco, se presentará en suelo costarricense el miércoles 26, a las 8 p. m., en el Teatro Nacional.

La noticia fue confirmada por Flor Carreras, vocera de Interamericana de Producciones, empresa que producirá el espectáculo en el país.

En este nuevo encuentro el bailaor trae la obra Improvisao, una propuesta que busca mostrar las raíces flamencas del artista.

“Es una vuelta a mis orígenes y una muestra de lo que aprendí en esta profesión. Cante, guitarra y baile fundidos con total libertad de crear un espectáculo distinto cada día”, explica el artista en la reseña de la obra.

Según Carreras, se trata de una propuesta de flamenco puro, sin aditamentos. Como parte del espectáculo, Farruquito viene acompañado de músicos y cantaores; es muy flamenco”, aseguró.

“Creemos que al público le va a encantar; es un espectáculo muy completo. Farruquito es casi un símbolo para el flamenco”, agregó.

Las entradas para Improvisao se pondrán a la venta hoy. Los boletos costarán desde ¢20.000 hasta ¢62.000.

Tradición. Juan Manuel Fernández Montoya, conocido popularmente como Farruquito, es hijo cantaor Juan Fernández Flores, el Moreno, y de la bailaora Rosario Montoya Manzano, la Farruca.

Su familia es conocida en España como una de las grandes embajadoras de su cultura.

En octubre del 2012, el artista brilló con el espectáculo Abolengo , en el que compartió créditos con Karime Amaya, sobrina nieta de la recordada cantante y bailaora Carmen Amaya.

La propuesta fue alabada por la crítica y el publico.

“Como intérpretes tanto Amaya como Farruquito demostraron que lo que se hereda no se hurta. Los dos, con su estilo personal, pusieron en las tablas lo esencial del flamenco, como la pasión, el brío, el dolor, la alegría y la fuerza. Y lo hicieron dominando los palos que seleccionaron para Abolengo. Ambos evidencian proyección y duende, aunque sentí con mayor fuerza, buena cadencia y sensualidad a Amaya. Pero Farruquito no economizó energía al realizar sus vertiginosas variaciones en las cuales con sus pies demostró poderío al taconear”, escribió Marta Ávila, crítica de danza de La Nación .

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