Texto desafiante. Un análisis del libro El fuego te quema , de Alí Víquez, anunciado el jueves como Premio Nacional de Novela

 31 enero, 2016

Emilia Fallas Solera

C uando un autor escribe sobre temas controversiales, sucede que la crítica y los comentarios de ese libro le resta importancia a los aspectos literarios, porque sobrepone acotaciones que gustan al morbo colectivo –por lo polémico de los temas– y dejan de lado la relevancia de la obra en sí, cuando la tiene.

Alí Víquez teje su narración con intertextos, como la Biblia, las pinturas de Velázquez y El Bosco, y otros. | ANDREA CASTILLO PARA LN
Alí Víquez teje su narración con intertextos, como la Biblia, las pinturas de Velázquez y El Bosco, y otros. | ANDREA CASTILLO PARA LN

El Premio Nacional de Novela 2015, El fuego cuanto te quema , de Alí Víquez (EUNED, 2015), plantea temas desde perspectivas muy polémicas, sin duda, muy sensibles para la mayoría de personas; sin embargo, quisiera resaltar antes que su contenido –lejos de cualquier morbo simplista–, la habilidad narrativa y creación del mundo ficticio. La pericia de unir la construcción lenguaje literario/ficción con la profundidad filosófica que ofrece el contenido es digna de un autor favorecido por su genio e ingenio creativo –por cierto, escaso en los esquemas comerciales en los que suele moverse actualmente la industria del libro–. Es evidente un bagaje intelectual y capacidad reflexiva erudita que reflejan las voces narrativas: los diálogos internos de los personajes y las diferentes narraciones. Esto se une a la fluidez narrativa, recursos literarios como el juego intertextual, algunas entradas de «explicación del texto en el texto» que se hacen tan bien hiladas con la historia, que nunca se ven forzadas o separadas en la novela: juntos los recursos con la construcción ficcional forman una totalidad y ambientación que hace verosímil plenamente el texto literario sin obligar la narración .

Solidez sin excesos. La novela despliega una sólida consistencia narrativa que nunca cae en rellenos o narraciones fuera de lugar. No presenta excesos más que el bombardeo de reflexiones, y enfrentamientos filosóficos, morales y religiosos a los que está sometido el lector desde que inicia la lectura ; aspecto que es muy positivo y da mucha fuerza a las narraciones y a la novela . Cada capítulo trae una provocación distinta. A menudo, sorprende al lector con algún desafío mental, moral, o irrumpe con algún acontecimiento no esperado o que deja abierta la expectativa del lector. Una novela siempre aguda y polémica, que rescata con gran profundidad algunos tópicos universales de la filosofía y cuestionamientos que se exponen en un nivel de pensamiento continuo y nunca deja ver una propuesta emocional subjetiva débil; punto que le da mucha consistencia y solidez a los cimientos del contenido y a la firmeza de lo verosímil de la ambientación, de los personajes y de la historia misma.

La constante provocación surte como una acción maquiavélica y sarcástica –muy bien pensada–, para punzar el pensamiento y psicología del lector, de forma que quede desnudo ante su doble moral. De esta forma lo hace René Capoeira, uno de los personajes que funciona como “abogado del diablo”, atizando el juego de provocaciones, y similar al juego en el que caemos los lectores en manos del “diablo manipulador”: semejante a la función del escritor en el acto creador literario, que se materializa mediante el diálogo que establece el lector con las voces narrativas.

“– Hypocrite lecteur , – mon semblable , – mon frère !”, dice Marcus Cíclicus, uno de los personajes a quien Perfecta de Alba asocia con el diablo. Frase que refuerza posteriormente el narrador y se sugiere en otras asociaciones similares que se pueden hacer durante la lectura.

Cabe comparar la relación comunicativa de la literatura: autor- juego creador- mundo creado-provocación al lector (autor-lector compañero y cómplice manipulable, que, ante el juego de la escritura, se transforma). Así, el resultado indiscutible en esta novela: mover el pensamiento, creencias y hacer evidente la doble moral del lector, cuando entra en duda ante la fe, la existencia de Dios, los dogmas, la Iglesia, las creencias, la inopia con la que viven algunos creyentes, los juegos subterráneos de corrupción en la Iglesia, el arte, los instintos y cuestionamientos esenciales filosóficos y teológicos, como la muerte, el amor, el odio, el deseo, el sexo/la visión del erotismo, la pasión, los comportamientos humanos ante determinadas circunstancias, entre otros fundamentos marcados por la religiosidad, o bien, por la moral (y la doble moral).

Equilibrio. Otro acierto narrativo es que, pese a la profundidad de las reflexiones filosóficas y el lenguaje erudito, la narración logra equilibrar la intensidad del lenguaje y de los acontecimientos, con otros recursos como la ironía, el humor fino, los puntos de provocación de interés para el lector, de tal forma que la lectura se hace fluida, nunca pesada. Aun en algunos capítulos con más densidad en las reflexiones filosóficas, las narraciones logran puntos de equilibro que permiten hacer la lectura con interés y expectativa sobre “lo que vendrá luego”, deja ansias en el lector por saber los desenlaces y no provoca que la lectura se detenga, excepto para pensar en los desafíos de la reflexión que suscita la novela.

La “buena” literatura –si se permite la valoración– tiene condiciones más allá de la agilidad de contar o describir bien una historia: tiene que ver con la habilidad de construir un mundo ficticio, como si fuera real, con todos los recursos literarios y lingüísticos posibles para hacer creíble ese mundo; tan creíble, que no se vea la separación entre la ficción y la realidad ; además, con un lenguaje que fluya sin esfuerzo para expresar y ambientar el mundo narrado con naturalidad e integración . En El fuego cuando te quema , estas condiciones quedan más que superadas: todo está meticulosamente bien ordenado en la historia contada.

La irreverencia se edifica como una construcción mayéutica, provocadora para el lector, quien indiscutiblemente entrará en el juego reflexivo y tendrá la responsabilidad de cavilar frente las muchas dicotomías en las que entran los personajes con posiciones claras : la inteligencia/la fe, la visión materialista de la vida/el misticismo, el ateísmo/la creencia ciega cristiana; el odio/el amor; el amor carnal/el amor cristiano; las apariencias en el amor y el deseo real; la represión ante lo inalcanzable/ la intensidad de los actos; la aceptación/lo racional… Todas, sediciosas invitaciones para el pensamiento y los fundamentos morales o religiosos.

Portada del libro de Alí Víquez, 'El fuego cuando te quema'.
Portada del libro de Alí Víquez, 'El fuego cuando te quema'.

Aviso a los lectores. El abordaje de un texto como este rompe los esquemas: la liviandad de abordajes literarios aprendidos comúnmente, quizás no permitan a cualquier lector llegar a disfrutar un texto tan profundo y bien elaborado… ¡Lector hipócrita!, si usted se considera un gran lector, pero aún no distingue la realidad de la ficción y no sabe que al leer un libro está condenado a ser manipulado por la narración y los juegos de un escritor, entonces no se juegue la inocencia de sus esquemas leyendo este libro, pues podría quedar desnudo ante su liviandad lectora… O, si usted tambalea con sus creencias, o reprime sus deseos por esperar la felicidad incierta, o la del más allá, quizá este no sea un libro aconsejable para usted, pues no podrá apaciguar su consciencia.

Sin embargo, ¡lector maduro!, si usted es de los lectores que viven con intensidad, hasta llegar a las últimas consecuencias, sin represiones y conscientes de sus instintos, su naturaleza dual y de las dicotomías del ser, entonces, este libro es para usted.

No quiero totalizar mi opinión como la única verdad ni imponer etiquetas, pues cada lector “es un mundo”, entonces, diré que, según mi criterio y percepción literaria –enfatizo: el mío–, este es uno de los libros más maduros y bien elaborados que he leído en la literatura costarricense actual. Si usted es un lector con prejuicios morales, religiosos o literarios, posiblemente dirá que este es uno de los peores libros que haya leído; quizá ni pasará de leer un par de capítulos: criterio que verificaría que estoy en lo cierto; cumple cabalmente su propósito comunicativo en el juego literario del escritor, el mundo narrado y el lector. Así que, usted sabrá si se arriesga a leerlo.

Igual si usted es un lector ingenuo –literariamente hablando–, posiblemente sentirá el último capítulo débil o simple en comparación con el resto de capítulos; sin embargo, ahí están las explicaciones esenciales. Lector hipócrita, lo invito a jugar el juego de la literatura: déjese perder el control de su racionalidad y entre en la ficción: ahí usted será una ficha del juego narrativo: adquiera el “hábito de intensificar lo inmediato, lo único que sí se deja penetrar. Ensayar cada día el gesto de saciar la sed no de lo trascendente (…), sino de lo inmanente: es lo que está en nuestras manos, lo que se deja aprehender de manera profunda si estamos dispuestos a sumergirnos en ello. Así se vuelve a la profundidad: renunciando a ella en el plano de lo imposible y tratando de asirla en el nivel adecuado”; por tanto, si usted es un lector intenso, está frente al libro indicado.

La autora es editora, graduada en literatura y lingüística.

El fuego te quema

¿De qué trata? Este libro es una novela filosófica con un matiz paródico que gira alrededor que gira alrededor de personajes muy particulares (Perfecta Rosa del Alba, Inocencia del Alba, René Capoeira y Marcus Cíclicus), quienes a partir de los manuscritos del sacerdote Martín de Entrambasaguas se enfrascan en discusiones sobre la religión, el sexo, la vida y la muerte, el bien y el amor.

Sello: Editorial EUNED.