De cerca. Se construye como película a partir de la filmación azarosa de las mujeres de la familia

 19 marzo
Desde adentro. La mirada intimista de Julia Pesce nos lleva al interior de su núcleo familiar, para mostrarnos las particularidades del clan femenino al que pertenece
Desde adentro. La mirada intimista de Julia Pesce nos lleva al interior de su núcleo familiar, para mostrarnos las particularidades del clan femenino al que pertenece".

En la edición 2015 del prestigioso festival suizo Visions du Reel, especializado en cine documental, se presentó Nosotras/Ellas , una modesta película argentina que suponía el debut en la dirección de Julia Pesce. Muestra la convivencia cotidiana de nueve mujeres de su propio entorno familiar durante el que probablemente será su último verano juntas, en una antigua casa de campo. La de más edad se prepara para el tránsito definitivo hacia la muerte, mientras nace una nueva generación.

Con una delicadeza inusual, que se introduce discretamente en la intimidad de las protagonistas, Pesce ha filmado a sus hermanas y el vínculo que las une, una suerte de sociedad secreta en la que no hay lugar para los hombres.

Nacida de la observación de sus seres cercanos, Nosotras/Ellas se construye como película a partir de la filmación azarosa de las mujeres de la familia. “Es mi primer largometraje como directora”, explica Pesce. “Y creo que por eso fui encontrando la película durante su proceso de realización, no tanto a partir de un plan previo. Surge por una necesidad de alejarme un poco de este círculo tan cerrado de mujeres de mi familia del que formo parte. Quería entender un poco mejor cómo funcionábamos, qué era esta especie de clan femenino. Al principio, grabé sin saber que iba a hacer una película; junté muchísimo material, que luego organicé, y con esa base escribí una estructura. Luego esta idea mutó por completo debido a que pasaron muchas cosas que hicieron que la película tomara otro rumbo. Una de esas cosas fue la enfermedad terminal de la mujer más vieja del grupo, que no era una realidad en el momento en que comencé a grabar las primeras imágenes”.

Miradas

A medida que avanza el metraje del filme, se desplaza el foco de atención. La mujer enferma que llama la atención del espectador al inicio cede paulatinamente el protagonismo a un futuro nacimiento, que convierte la película en una alegoría sobre la vida y la muerte.

“Ese arco que se establece entre el fin de una vida y el comienzo de otra (el ciclo de mujeres que se renueva) y la forma en la que decidí ubicar los acontecimientos fue algo que se maduró y decantó finalmente en el proceso de montaje”, comenta la cineasta.

Tan importante como ese proceso de edición en el que las filmaciones familiares se articulan como una película, es la elección de cada encuadre durante el proceso de rodaje. Los personajes se definen tanto por lo que queda dentro del cuadro como por lo que queda fuera de campo. Una mirada a menudo fragmentada, que prioriza el detalle frente al subrayado.

“Una de las ideas más fuertes a la que intentaba encontrar correspondencia visual, era la de que cada una de las mujeres puede ser la otra, que una contiene a las otras, corporal y simbólicamente. En esta línea, mis encuadres terminaron siendo preferentemente planos cortos, muy cerca de los personajes, concentrados en los detalles. Creo que así logré la sensación de crear esta especie de cuerpo único, donde todas se confunden”.

Gestos

Como se ha dicho, las mujeres ostentan el protagonismo de la película. Una mirada femenina directamente relacionada con las circunstancias personales de la directora.

“Este grupo de mujeres de mi familia es y ha sido siempre un círculo muy particular. Compartimos un lazo de confianza e intimidad muy fuerte que nos une, poco común a los ojos de mucha gente. Es un espacio al que casi nadie tiene acceso. Los hombres han sido desplazados, o se han ido, están verdaderamente ausentes. Y si existen, son como satélites que aparecen y desaparecen de vez en cuando. Me interesaba, más que la ‘mirada femenina’ (si es que existe tal cosa), explorar ese mundo, mirar cómo se mueven, de qué hablan, cuáles son sus gestos, qué las enoja, qué las hace felices, cómo funciona esta manada de féminas”, explica Pesce.

Nosotras/Ellas exhibe un fuerte contraste en la manera de mostrar a las mujeres mayores al principio de la película, a veces con expresiones que pueden recordar los rostros transfigurados del arte religioso, frente a la sensualidad de los cuerpos más jóvenes (la imagen de un falda mecida por el viento, por ejemplo). “No fue mi intención marcar este contraste en particular. Creo que la sensación de mayor sensualidad de los cuerpos más jóvenes la da la misma piel, los gestos, las texturas, la forma de moverse. En este caso, creo que es algo inherente a la vitalidad de los propios cuerpos más que a la forma en que las filmo”.

Por el contrario, la desnudez aparece despojada de cualquier connotación, de un modo muy natural y cotidiano. “Bueno, no son actrices, sino mi propia madre, tías, hermana y primas. El hecho de haber estado sola grabando fue un factor que favoreció la naturalidad: no había sonidista ni asistentes de ningún tipo que pudieran generarles pudor o desconfianza”.

Ecos

No sería descabellado calificar Nosotras/Ellas de documental observacional, no intervencionista. Sin embargo, la definición genera inconvenientes, dada la imposibilidad de no intervenir en lo que se filma, de construir de algún modo el relato, sin olvidar todo lo que implica el proceso de montaje. “Desconfío de las categorías. No creo que exista ninguna manera de hacer cine en la que uno no ‘intervenga’ de alguna manera. Es imposible para mí creer que con mi cámara solo observo la realidad sin involucrarme en/con ella. Partiendo de ahí, nada puede ser solo ‘observacional’. Por no hablar del proceso de montaje, como bien mencionas; ahí se puede cambiar el sentido de casi todo; es una instancia muy poderosa”.

El hecho de que la acción tenga lugar en una casa de campo, durante el verano, y elementos como el tratamiento del sonido, evocan La ciénaga (Lucrecia Martel, 2001), uno de los títulos clave del cine del presente siglo, incluso aunque la película de Pesce es un documental y la de Martel una ficción.

“Me interesa su trabajo, por supuesto. Es una de las mejores directoras argentinas que conozco, la admiro y me honra profundamente que mi humilde película evoque su cine. Pero no fue una fuente de inspiración para realizar Nosotras/Ellas . Vi mucho cine documental biográfico, autobiográfico, autorreferencial, cuando trabajaba en mi tesis de grado. Luego lo olvidé todo para poder filmar mi película”.

Otras referencias asaltan al espectador mientras se zambulle en el particular universo de la película. Títulos firmados por el productor Luis Miñarro ( Familystrip , 2009) o, sobre todo, Chantal Akerman. “Conozco el trabajo de Akerman y de varios realizadores que vienen trabajando con su propia historia personal como punto de partida para sus películas. Son muchos los que me interesan. Por nombrar algunos: Jonas Mekas, Naomi Kawase, Mercedes Álvarez, Joaquim Jordà, Alan Berliner, Ross McElwee, Agnès Varda, Gustavo Fontán...”.

Una lista en la que hay que incluir desde ya a Julia Pesce, una cineasta para quien la cámara es tanto una herramienta de investigación antropológica como un vehículo de creación artística y cuyo trabajo, por el momento, se circunscribe al circuito de festivales, lejos del tiránico discurso hegemónico impuesto por las formas narrativas de la gran industria. Un ejercicio de resistencia que es, al mismo tiempo, una poética declaración de principios.

El autor es miembro de la Federación Internacional de Prensa Cinematográfica (FIPRESCI). La entrevista fue publicada originalmente en Unstate Magazine en abril del 2016.

Cine dominical

Este domingo, el ciclo Preámbulo presenta Nosotras/Ellas , a las 4 p. m., y tendrá un cineforo. La función será en el Centro de Cine, ubicado en barrio Amón, detrás del Instituto Nacional de Seguros en San José. La entrada es gratuita.