Presentación en Preámbulo. La película de Alejo Crisóstomo trata acerca del duelo por la muerte de un hijo pequeño y de la relación de pareja entre dos mujeres

 6 mayo
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El duelo desde el cine

El duelo por la muerte de un hijo ha sido un tema poco trabajado en el cine, tal vez por la dificultad de plasmarlo en un guion y de llevar a imágenes un hecho que denote la dimensión trágica de ese suceso y sus consecuencias.

Así, por ejemplo, películas como The Other Woman (Don Roos, 2009) o La habitación del hijo (Nanni Moretti, 2001), han afrontado esas pérdidas de hijos y los duelos de sus padres desde perspectivas sutiles aunque fuertemente emotivas. Sin embargo, son pocos los filmes que han logrado establecer ese delicado equilibrio entre el dolor y el vacío, tan difícil de expresar sin caer en el melodrama evidente o el victimismo.

Entre ficción y realidad

El filme Nina y Laura (2015) –premiado desde su estreno en diversos festivales, como el de Costa Rica y el Ícaro de Guatemala– ha asumido ese riesgo de enfrentar la muerte de un hijo como eje central de un guion, y le añade elementos vinculados con las relaciones de parejas de un mismo sexo, que lo hacen aún más complejo.

Esta película nos acerca a Nina, mujer joven que tiene una relación con Laura, quien se marchó de Costa Rica, rumbo a Chile. La razón de esa partida la vamos conociendo poco a poco; es la muerte reciente de Mateo, hijo de 4 años de Laura.

La particularidad del guion de Nina y Laura es que no solo tenemos la muerte del niño y el duelo como centro de la trama, sino la sutil, aunque muy natural, referencia al vínculo de pareja entre estas dos mujeres, ante la ausencia de una de ellas por la tragedia.

Las presencias fantasmales en este filme se vuelven múltiples: la del niño Mateo, la de la huida de Laura y la de todos los recuerdos que giran en torno a ese pasado reciente.

A todo esto habría que añadir que la película, cuyo tono ficcional es permanentemente poético, introduce en varias ocasiones los testimonios de padres y madres que han perdido a sus hijos, realizando un contraste documental muy efectivo con respecto a la historia que nos cuentan.

Destacada. En el 2016, Nina y Laura obtuvo cuatro galardones, incluyendo mejor película de ficción, en los premios Ícaro.
Destacada. En el 2016, Nina y Laura obtuvo cuatro galardones, incluyendo mejor película de ficción, en los premios Ícaro.

Estética minimalista y poética

Junto a este contrapunto entre ficción poética y documental testimonial, Nina y Laura apuesta por un acercamiento minimalista, en que los recorridos por San José, los diferentes ambientes en la casa de ambas mujeres, la habitación del niño y los objetos que lo recuerdan, nos adentran en ese doble vacío que siente Nina debido a la falta de Mateo y Laura.

La fotografía del director y guionista guatemalteco Alejo Crisóstomo aporta también expresivas y simbólicas imágenes, que evocan la relación entre esas dos mujeres, el niño fallecido y las nostalgias que despiertan las ausencias: desde la árida y bellísima geografía del desierto de Atacama, pasando por el entorno nuboso del volcán Irazú, hasta las boscosas y cristalinas playas de Costa Rica y Honduras.

Además, la película se apoya en una contenida y muy efectiva actuación de la actriz Kattia González –encargada también la dirección de arte–, que alterna su presencia física y una voz en off .

Nina y Laura evidencia los conflictos que provoca la distancia en una relación y un proceso de duelo, cuando Nina intenta mantener una comunicación fluida con su pareja ausente, pero, a la vez, se pregunta si marcharse es la solución al vacío que sienten. Esta es una disyuntiva que el filme deja abierta, tal vez como metáfora de esas difíciles decisiones que ambas han tomado.

Se trata de una metáfora que se hace visual y física, con la presencia de unos quilt , o edredones hechos con los retazos de las telas, que utiliza Nina para sus encargos de costura y que funcionan como fragmentos simbólicos de esos recuerdos y evocaciones dolorosas; asimismo, también pueden interpretarse como evidencias de sobrevida y esperanza.

El cine entre testimonio y hecho artístico

Con filmes como Nina y Laura , el cine centroamericano y costarricense viene demostrando que puede realizar películas complejas y sutiles, tanto en el tratamiento de los temas –el duelo por la muerte de un hijo, una relación de pareja entre personas del mismo sexo–, así como en los elementos dramatúrgicos, narrativos y estéticos que deciden emplear en la obra.

Esa calidad en múltiples sentidos que se denota en este y otros filmes centroamericanos recientes, realizados por lo general con pequeños equipos de producción y escasos recursos económicos, puede ser de alguna forma el comienzo de una mayoría de edad que se hace más evidente en el cine regional y augura sorpresas en un futuro ya muy cercano.

Domingo de cine

Dentro de su espacio Preámbulo, el Centro de Cine (detrás del edificio del INS en San José), presenta Nina y Laura este domingo 7, a las 4 p. m. Al finalizar la proyección, habrá un cineforo con Kattia González, protagonista del filme. La entrada es gratuita.

Nina y Laura

Costa Rica, 2015, 70 minutos

Dirección, guion y fotografía: Alejo Crisóstomo

Productoras: Taxi Films / Positivo Films / Ceibita Films

Dirección de arte: Kattia González.

Música: Rafael Chinchilla

Reparto: Kattia González, Melvin Méndez, Lili Biamonte, Óscar González, Marcela Jarquín