20 julio, 2014
Imagen sin titulo - GN
Imagen sin titulo - GN

Para mí, la fotografía de viajes representa el conocer diferentes culturas y lugares, como parte del interés por capturar escenas fugaces o más planificadas. Esto dependerá de la situación que se presente en el momento pues he observado que, muchas veces, una buena imagen puede surgir cuando menos se la espera. A su vez, la considero un medio para mirar a los otros de una manera distinta. Cuando finalmente se obtienen las imágenes, el compartir lo que una hace se vuelve necesario y satisfactorio.

Tomé esta foto en un poblado himba, en Namibia (África), cerca del Parque Nacional de Etosha, en el 2011. El poblado es una agrupación de chozas de paja dispuestas en forma circular, hechas con tierra y excrementos de vacas. Se sitúa en un lugar árido y de altas temperaturas.

Llegué a este lugar con mucho interés por conocer a los himbas, pero me sorprendió encontrar solo a las mujeres con sus hijos y a algunos guías que brindan cierta información acerca de ellas.

Estas mujeres forman parte de una etnia semisedentaria del norte de Namibia. Están allí pues emigraron de otras zonas de África (los grandes lagos) con la intención de tener mejores condiciones de vida; sin embargo, están solas pues los hombres trabajan lejos y llegan a visitarlas cada cierto tiempo.

La escena surgió espontáneamente. Representa a tres mujeres, y una amamanta a su hija. Todas descansan a la sombra de una de las chozas y comparten un poco de agua después de estar al Sol por varias horas ofreciendo sus artesanías a los turistas, compuestas de pulseras y figuras de madera.

Fue muy emocionante poder observarlas y captarlas en silencio, aunque se intimidaron un poco por mi presencia. Me emocionó el apreciar su piel rojiza y su característico peinado, hecho con varias trenzas y con las puntas sueltas. Lo curioso del peinado es que no solo tiene una función estética, sino que además expresa la posición social.

Otra de las particularidades de las mujeres himbas es que sobre su piel y su cabello aplican pasta de polvo de ocre y grasa animal (“otjize”) hasta conseguir ese tono rojizo. Esto hace que la piel se mantenga limpia, protegida del Sol y de las picaduras de los insectos.

Aplicarse esa crema es parte de su aseo diario pues solo se bañan en el río una vez en su vida, el día previo a su boda. Para asearse sus partes íntimas toman baños de humo cada mañana. También fabrican perfumes en crema, que utilizan para neutralizar los olores corporales.

Las mujeres visten solo de la cintura hacia abajo, con faldas de piel de vaca o de cabra. A veces usan telas de colores muy llamativos; también llevan un gran cinturón y accesorios (collares, pulseras, brazaletes, tobilleras). Su manera de colocarlos distingue su condición: solteras, casadas o madres.

Dentro de los ejes temáticos que abordo en la fotografía documental, incorporo retratos ambientados en un entorno que refuerce el significado de la imagen y complemente el aspecto formal; asimismo, busco el interés estético.

Esta imagen forma parte de una exposición de 13 obras fotográficas que presenté en la Rectoría de la Universidad de Costa Rica en el 2013. A partir de setiembre de este año participaré en una exposición colectiva en la Galería de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica.

Gabriela Calderón Arias arrcal@icloud.com