2 noviembre, 2014

Era mi primer día en Praga, la capital de la República Checa. El 7 de octubre de este año, caminábamos con prisa por las estrechas y adoquinadas calles con la intención de llegar antes del anochecer a la catedral de san Vito, templo católico y símbolo del país. Cientos de personas caminaban en diferentes direcciones, y era complicado distinguir entre turistas y nacionales.

Al pasar por las tiendas nos ofrecían adornos de cristal de Bohemia y delicadas bufandas de seda (no puede contenerme y compré una). No faltó ver a jóvenes que ofrecían tours nocturnos a los más populares bares de Praga: nunca imagine que fuese una ciudad en donde se dormía muy tarde.

Imagen sin titulo - GN
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Sorprendida entre casas de piedra y edificios góticos, era inevitable no interesarse por todos los souvenirs que conducían a los turistas hacia las tienditas. Parejas de ancianos tomados de la mano preguntaban por los precios de las artesanías; otros regateaban. Los pocos niños que noté, mostraban, a sus padres, los juguetes de madera que más les gustaban.

Entre brujas y matrioskas, podían apreciarse también muchas figuras talladas en madera y pintadas a mano, todas vestidas con sus coloridos e históricos trajes de tela. Aproveché que un semáforo estaba en rojo y saqué mi cámara para dar con la fotografía expuesta en esta página.

Los encantos de Praga es una imagen digital que capté con mi fiel amiga de aventuras, una cámara Canon ESO 7d y un lente EF 28-135 mm de la misma marca. Al estar la tarde un poco oscura, utilicé una velocidad de 1/8 s., un ISO de 160 (no quise elevarlo más para evitar mucho grano) y una apertura de diafragma de 3,5.

Con ello logré captar lo que quería: una mezcla de colores y texturas que daba como resultado una multitud de marionetas, todas colocadas en los diferentes espacios de la tienda: paredes, estantes, barandas de las escaleras... y hasta en las lámparas. No había espacios vacíos pues cada milímetro era utilizado para colocar desde un Drácula hasta un Messi en versión de marioneta.

Magos con sus gabardinas y sus blancas y largas barbas; Pinocho con pantalones de tirantes, sacos, sombreros y mejillas rosadas; Drácula con sus filosos colmillos y botas de media caña; brujas con su enmarañado cabello, narices largas y vestidos de encaje; muñequitas con sombreros de paja y vestidos con figuras de cuadros; jugadores de futbol que representaban a los más famosos del mundo...: son algunos de los personajes que pueden apreciarse en Los encantos de Praga .

Esos muñecos se fabrican en forma artesanal; son característicos de esta entretenida ciudad, y es común verlos las funciones de marionetas ofrecidas en los teatros.

Soy amante de los retratos, en especial cuando trabajo con niños, pero este tipo de escenarios –donde se combinan tanto color y mucha textura– roba mi atención y me permite realizar una toma interesante y llamativa.

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