12 agosto
Hace 10 años,Paola Valverde y Dennis Ávila se casaron en el parque Morazán.
Hace 10 años,Paola Valverde y Dennis Ávila se casaron en el parque Morazán.

Paola Valverde (Costa Rica, 1984), poeta, difusora cultural, emprendedora. Y chamana de la poesía (y pronto de su vida), todo lo cual se transmite en este poemario, lleno de vitalidad, audacia expresiva, lenguaje que va desde la escueta plegaria convertida en poesía, en cuatro partes que parecen diferentes, pero que es, en verdad, un largo poema, casi épico, de una experiencia vital de estar iluminada por el lenguaje y su significado más profundo.

Poesía que es invocatoria para despejar muros y lograr percibir la respiración de la piedra, que da forma a muchos de ellos, cincelados en especial artesanía de orfebre.

Cada poema tiene valor por sí mismo, pero solo la lectura completa del libro puede darnos una idea de hacia dónde conducen las direcciones estelares: al propio cerebro abriéndose, al exterior de la vida, es decir: a la naturaleza o a la propia poeta convertida en grano de maíz, parte sustancial de la palabra de una poesía que es ceremonia, ansia de compartir, meditación.

‘Las direcciones estelares’, de Paola Valverde: Todo es observación interior
‘Las direcciones estelares’, de Paola Valverde: Todo es observación interior

Valverde establece un ámbito de plegaria donde todo es observación interior. Planteamiento de una escueta doctrina, donde ella es la celebrante luna que canta o la calle empedrada que establece diálogo con las gentes.

Paola luciérnaga. Atlas para comprender un mundo que ella ha estudiado con fervor y pasión. Búsqueda del fuego, del lenguaje de las hormigas o la fe de las mariposas. Agua pesada que se transforma en energía. Poesía consciente que induce a la meditación comprometida, para cosechar verdades y enigmas.

Las direcciones estelares no está escrito para mirar al cielo, sino más bien para ensimismarnos en nuestras propias arterias y allí descubrir lo que nos limita o nos expande. Libro de horas, tabaquito sagrado, invocación.

Después de Paola Valverde, no el diluvio y sí a la cosecha de palabras y relámpagos, la unidad de lo divisible o, simplemente, las voces de la milpa, ensimismadas en sus múltiples mazorcas.

De estrellas y galaxias está construido este libro. Botón de rosa que se convierte en colibrí. Como la autora.