Segunda temporada Almacenados, dirigida por José Pablo Umaña, vuelve para lanzar su cómica crítica hacia la rutina del trabajo y el desempleo

Por: Fernando Chaves Espinach 30 abril, 2013

En Almacenados , un hombre a punto de pensionarse de su trabajo en un almacén debe entrenar al joven que lo sustituirá. Tras 30 años en el mismo puesto llega el momento de separarse de una rutina que le ha dado sentido a su vida. También se le presenta una oportunidad para pensar cómo vale la pena vivir.

La obra del español David Desola, que se presentó por primera vez en el 2011 , volvió a las tablas en el Teatro de Bellas Artes de la Universidad de Costa Rica . Una vez más, José Pablo Umaña dirige a Vinicio Rojas y a Melvin Jiménez en la coproducción de Teatro Ubú y Teatro Universitario.

Almacenados narra la historia de Lino (Rojas) y de cómo prepara a Nin (Jiménez) para reemplazarlo. Situaciones absurdas los enfrentan contra una idea del trabajo que no satisface a ninguno.

Crítica frontal. La obra es una comedia, ciertamente, pero de ningún modo ligera: como cuentan sus intérpretes, es una obra para cuestionar.

“El público se va a reír, pero va a pensar y reflexionar muchísimo”, comenta Jiménez. “El público tendrá sentimientos encontrados. En un momento se identificará mucho con el personaje de Nin, en otros con el de Lino. Se van a identificar con los altibajos de estos personajes y encontrarán a gente cercana que vive situaciones similares”, agrega el actor.

“Siempre hay personas que se aferran a un trabajo que se convierte en su razón de ser. Lo demás comienza a perder significado. Es un puesto que les permite ganarse la vida pero no va más allá de eso”, describe Umaña, el director.

Para Vinicio Rojas se trata de un personaje que es fácil de encontrar en muchas empresas. “Es el hombre común metido en un trabajo sumamente rutinario; la misma rutina lo ha enloquecido”, comenta el actor. Su personaje es “invisible” para la empresa, a pesar de que le ha dedicado tres décadas.

“Es la típica historia del que se va a pensionar y no tiene proyecto de vida”, añade el actor.

“El tipo de trabajo que está realizando no lo ha dignificado, sino que se convirtió en su razón de ser. Esta mentira que ha ido contándose a lo largo de los años sale a flote”, sugiere Umaña.

Cuando el autor, Desola, escribió la obra, pensaba en la ausencia de empleo para jóvenes en la década de los noventa. Considerando la situación que atraviesa España, no ha perdido su actualidad.

“En esos tiempos anduve a la deriva de un empleo a otro, todos ellos precarios y mal pagados. En esos trabajos encontré a muchos ‘señor Lino’ y fui (o creí ser) muchas veces Nin”, comentó en el texto que presenta la obra.

Jiménez recuerda la obra con cariño: fue su primera participación en un montaje profesional, cuando estaba en tercer año de carrera. Ahora, el público podrá revisitar esta pieza, o descubrir un relato de desventuras laborales más cercano de lo que piensa.