25 agosto, 2016

Limón

La apertura X edición de la Bienal Centroamericana, de la cual Costa Rica es la sede, inició su conteo de cuenta regresiva y, por primera vez en la historia de esta actividad, el acto inaugural no será una de las capitales del istmo, como lo ha dictado la tradición, sino que en esta vez, los organizadores distinguieron a esta ciudad del caribe nacional, con este reconocimiento.

Limón respira y transpira bienal, y asume la inmensa responsabilidad que esto conlleva, con la misma pasión con que enfrenta y resuelve su folclor y costumbres, solo que, para esta ocasión, el lugareño es asesorado y dirigido por expertos.

La inauguración está prevista para el martes entrante, a partir del mediodía y se prolongará hasta el 30 de setiembre.

La bienal, aquí en Limón, tendrá como sede los edificios de la United Fruit Company, situada frente al Parque Balvanero Vargas y el pasaje Cristal, ubicado a unos 200 metros de distancia.

La Bienal Centroamericana lleva una descarga artística a Limón.
La Bienal Centroamericana lleva una descarga artística a Limón.

Preparativos. La seriedad y alegría con que los alumnos de la Universidad de Costa Rica de la sede del Caribe Endel Maitland y Dinisha Wilson colaboraban el anteayer en la elaboración de un gran mural en el Parque Vargas evidencia la clase de respuesta que la X Bienal ha provocado en el limonense seguidor del arte contemporáneo.

Esta obra está a cargo del reconocido artista Federico Herrero Zamora, oriundo de Belén, de 38 años y casi 20 de trayectoria en el arte que, además de tener cuadros suyos en los famosos museos de Guggenheim y Kanazawa, en Nueva York y Japón, también montó exposiciones en las galerías Juana Aizpuro y Siesan Hoekede, en las ciudades de Madrid y Dusseldorf.

El miércoles, bajo un sol abrasador y una humedad infernal, trabajaba entusiasmado, tan solo provisto de rodillos y pintura acrílica especial para exteriores. El artista vestía pantaloneta, camiseta y andaba descalzo.

Cumplía con su labor de manera tranquila, sonriente y ante la mirada de asombro de algunos empleados municipales y un par de pensionados que no le perdían ni un minuto de atención al movimiento de sus trazos.

El nuevo trabajo de Herrero es muy a su estilo, una pintura que se sale de los límites de la tela y que busca relacionarse con una arquitectura específica.

"En este caso me gustaría hacer un mural que propicie el encuentro entre las personas. En otras palabras, que no sea una obra solo para observar, sino un espacio que sirva para la interacción social", expresó el artista, quien no trabaja con base en un boceto o plan maestro, sino que lo hace con base en "un lenguaje que va dictando la plataforma".

Lo atractivo de la actividad, por celebrarse en Limón, es que Herrero es apenas uno de los 22 reconocidos artistas que mostraran sus trabajos durante la Bienal en su sede caribeña.

Entre otros, se contarán con la participación de los guatemaltecos Regina Galindo y Moisés Barrios, de Guatemala; el Colectivo 23, integrado por artistas de Nicaragua y Honduras, un grupo de ilustradores que presentará una obra bajo la conducción de Simón Vega, curador de el Salvador y las performances de Antonio José Guzmán y Vctoria Cabezas, el primero nacido en Panamá pero que trabaja en Amsterdan y la segunda costarricense.

Una de las atracciones es una muestra de danza a cargo del brasileno Leandro Cardoso y la argentina Cecilia Eliceche, que reunirá a 10 bailarines limonenses que practican todos los días con marcado entusiasmo y responsabilidad.

Igualmente, en el Pasaje Cristal y bajo la iniciativa del empresario Abraham Goldewicht, y la denominación de Rocola, habrá un espacio abierto para la tertulia sobre temas del arte en general, bajo la música de fondo o de ambiente del calipso y otros ritmos del caribe.

El proyecto lo dirigen artistas panameños, según así lo resumió Edgar León, curador de la actividad para Limón.

La Bienal apareció en 1971, organizada por el Consejo Superior de Educación Superior Centroamericana y el recién creado Ministerio de Cultura de nuestro país, pero, en su segunda y más importante etapa, comienza en 1998 por una iniciativa del sector privado, empresarios amantes deel arte contemporáneo.

En el caso de Limón, se cuenta además con el apoyo de la Universidad de Costa Rica y la municipalidad local.

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