Arte utilitario. Una muestra de artesanía japonesa nos habla de hermosas tradiciones

 2 marzo, 2014

La historia de la tierra del Sol naciente está quieta y preciosa en una esquina donde el tiempo es ensueño. Allí aguarda, como dormida, las miradas curiosas y sedientas de arte. Nos referimos a la muestra de artesanía japonesa que reúne 130 objetos en el Museo Regional de San Ramón, un lugar de vida y cultura perteneciente a la Universidad de Costa Rica.

7. Grillo de bambú elaborado con la técnica de Suruga.
7. Grillo de bambú elaborado con la técnica de Suruga.

Las piezas son actuales –en su mayoría, elaboradas entre el 2004 y el 2005–, pero presentan técnicas y motivos que nos llevan en un viaje por la estética japonesa del siglo VI al siglo XIX.

En la exposición se nos invita a apreciar la belleza de lo cotidiano ya que todos los objetos se relacionan con el día a día del Japón: platos, copas, tazas, teteras, palillos, lámparas, vestidos, abanicos, ornamentos…

La muestra engalana las tierras ramonenses como parte del Mes Cultural del Japón, que se celebra allí hasta el 15 de marzo. “La Embajada del Japón quiso organizar la actividad en un lugar que no fuese San José, Cartago, Heredia o el centro de Alajuela”, explica Daniel Soto, curador del museo.

“Esta es una exhibición itinerante que recorre Latinoamérica gracias a la Fundación Japón y a las embajadas niponas en los países de la zona. Kazuko Todate realizó la curaduría. Anteriormente se presentó en Cuba y se ofrecerá en Bolivia después de que cierre aquí”, agrega Soto.

Taxonomía y belleza. Las piezas están organizadas en siete categorías: cerámicas, tejidos, lacados, objetos en metal, piezas en madera (especialmente bambú), utensilios de vidrio y papelería. De estas categorías se desprenden 92 estilos de diferentes zonas del Japón.

Capturan la mirada cuatro bellos recipientes de cerámica de la zona de Mino hechos por Hiroshi Sakai. Las piezas presentan una superficie celeste y corrugada que se denomina kairagi , la cual se obtiene aplicando una laca especial. “Es un efecto muy difícil de lograr”, exclama Daniel Soto, deslumbrado.

En el catálogo hecho por el curador Kazuko Todate se explica que las cerámicas de Mino datan del periodo Asuka (siglo VII). Sin embargo, el estilo se hizo popular solo en el periodo Momoyama (siglos XVI- XVII), cuando los maestros del té lo volvieron sinónimo de gusto refinado.

También llama la atención la delicadeza unos los platos y los palillos que embellecen su negrura con finos trazos de polvo de oro. Los objetos se hicieron por medio del lacado propio de la zona Wajima, originado en el siglo XI.

Para elaborar los utensilios de Wajima se utilizan las maderas del ciprés, la zelkova o la magnolia. Luego se aplica una arcilla propia de la zona y se cubre con varias capas de laca. Los adornos pueden ser de oro o de plata.

Aunque está ausente, la comida es la protagonista de esta colección pues justifica la existencia de una gran parte de los objetos. “Los artesanos hacen arte utilitario. Por esto, no es extraño que muchas piezas se relacionen con los alimentos ya que estos son el medio de subsistencia de cualquier sociedad y es necesario que haya instrumentos para consumirlos”, dice Ligia Villalobos, funcionaria de la Sección Cultural de la Embajada del Japón.

2. Detalle de un kimono elaborado con la técnica Yuzen propia de Tokio. La pieza fue pintada a mano por Teruhiko Shiozawa.
2. Detalle de un kimono elaborado con la técnica Yuzen propia de Tokio. La pieza fue pintada a mano por Teruhiko Shiozawa.

Por su parte, imponente y glorioso se muestra un kimono semiformal de cuya seda nace un jardín de flores que baila entre el púrpura, el amarillo y el blanco. Teruhiko Shiozawa elaboró la pieza por medio de la técnica Yuzen propia de Tokio (siglo XVIII), la cual consiste en teñir el textil con un bosquejo del diseño cubierto de pasta de arroz. Luego se pintan a mano los dibujos.

“Museográficamente, el kimono es particular ya que se expone en tres partes: primero se aprecian los textiles que se utilizan, después pueden observarse pequeños recortes de tela en los cuales se muestra el proceso de pintado a mano; por último, se enseña la obra terminada”, detalla Daniel Soto.

Otro objeto notable es una caja de secretos elaborada por el maestro Noboru Honma. La pieza es de madera y presenta un estilo propio de Hakone (siglo XVIII), el cual se caracteriza por yuxtaponer diversos patrones.

“Se requieren 10 pasos para abrir la caja; no se puede alterar el orden. Es complicado, yo tuve que seguir las instrucciones”, declara Daniel Soto acerca del objeto, que alberga una pequeña pintura.

A su vez, con encanto nos mira Kojora, una mujer-zorro del folclor japonés pintada por Nobuaki Shigeki en un abanico de la zona de Marugame. Estas piezas se originaron en el siglo XVII y están hechas con bambú y papel artesanal cubierto de laca y pigmentos.

4. Recipientes de cerámica elaborados con el estilo de Mino.
4. Recipientes de cerámica elaborados con el estilo de Mino.

Maestros creadores. “En el Japón, los artesanos tienen nombre y apellidos”, dice Daniel Soto para explicarnos la importancia de estas personas. “Son figuras muy conocidas, a diferencia de lo que pasa en Costa Rica y otros lugares de Latinoamérica. Algunas de las piezas que se exhiben aquí pertenecen a la colección del Tesoro Nacional del Japón”, agrega.

Sin embargo, la creación de objetos artesanales vino a menos con el surgimiento de la revolución industrial en Occidente durante el siglo XVIII. “En la era Meiji (1868-1912), el Japón se modernizó de una forma similar a Europa. Con la introducción de las máquinas, la mayoría de las piezas artesanales se sustituyeron por productos fabricados masivamente”, declara Ligia Villalobos y continúa:

–Aun con este fuerte golpe, la producción de objetos artesanales continuó en menor escala en talleres regionales. Esto fomentó la aparición de los artesanos superiores con estéticas particulares. Actualmente, el Gobierno del Japón promueve la artesanía como una forma de preservar las tradiciones por medio de la Ley de Bienes Manufacturados.

La cultura japonesa se desarrolló de una forma bastante aislada, pero encontramos influencias de otras partes del mundo.

“Pueden apreciarse implementos de metal inspirados en las herramientas agrícolas de hierro y bronce introducidas en el Japón desde Asia continental entre el siglos III y IV. Estos objetos fueron utilizados en ceremonias religiosas. Además, encontramos el papel, que llegó al país cerca del siglo VI, proveniente de China. También cabe mencionar las técnicas de fabricación del vidrio que comenzaron a utilizarse en la segunda mitad del siglo XVI y son originarias de Europa”, comenta Villalobos.

La artesanía japonesa llegó a San Ramón para brillar como un Sol naciente. Pase por el museo y fascínese por los siglos de belleza suspendidos en una esquina sin tiempo.

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Japón en tierra de poetas. El Mes de la Cultura del Japón ofrecerá las siguientes actividades:

Sábado 8 de marzo: Festival del Japón. La actividad celebrará la cultura nipona con proyecciones de películas, degustaciones de platillos, charlas, danza y juegos tradicionales. Además, se realizará un concurso de Cosplay. Lugares: el parque de San Ramón y el Museo de San Ramón. Horario: de 10 a. m. a 10 p. m.

Jueves 13 de marzo: Conferencia de artesanía japonesa . El encuentro estará a cargo del maestro Yuta Shimizu. Lugar: Auditorio de la Sede de Occidente de la Universidad de Costa Rica. Hora: 10 a. m.

Además puede apreciarse una muestra de calendarios con motivos japoneses en el Centro Cultural e Histórico José Figueres Ferrer hasta el 15 de marzo. Horario: martes y miércoles de 9 a. m. a 7 p. m., y de jueves a sábado de 9 a. m. a 8 p. m.

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Precioso y cotidiano. La exhibición de artesanías japonesas se ofrecerá hasta el 15 de marzo en el Museo de San Ramón, ubicado al costado norte del parque de San Ramón. Horario: de martes a sábado de 10 a. m. a 6 p. m. La entrada es gratuita. Teléfono: 2447-7137.