John Nelson es el encargado de dirigir a la Orquesta y al Coro Sinfónico Nacional en la obra Missa solemnis, del compositor aleman.

 11 noviembre, 2016
John Nelson nació en Costa Rica y se mudó a Estados Unidos a los once años. josé cordero
John Nelson nació en Costa Rica y se mudó a Estados Unidos a los once años. josé cordero

La missa solemnis es uno de los mejores logros de Beethoven” asegura John Nelson, un tico que emigró a Estados Unidos para convertirse en uno de los más destacados directores de orquesta.

Para este fin de semana, Nelson toma uno de sus mayores retos en Costa Rica, pues será el director invitado para el concierto de temporada especial.

Nelson ha dirigido la Orquesta Sinfónica de Londres, la Orquesta de París, la Gewandhaus de Leipzig, la Filarmónica de Nueva York, y en varias ocasiones (la última el año pasado) ha tomado la batuta de la Orquesta Sinfónica Nacional.

Muchos aseguran que esta obra es uno de los mayores logros de Beethoven, ¿está usted de acuerdo?

“Él escribió inigualables sinfonías, sonatas y óperas, pero al final de su vida, cuando estaba sordo, estudió los textos que le dio el archiduque Rudolf de Austria y la música de Giovanni Pierluigi da Palestrina y Johann Sebastian Bach para componer La missa solemnis . Fue una obra tan preparadaa que me hace pensar que probablemente este es el mejor trabajo de Beethoven, y probablemente también es la mejor misa que se haya escrito”.

¿Qué hace tan especial a esta misa?

“Todas las misas suelen terminar con un “amén” eufórico, pero eso no sucede con Beethoven. Él vio el mundo desde otros ojos: miró los problemas y las dificultades de la vida. Irónicamente, esto se convirtió en un gran problema porque la obra no se interpreta tanto por no tener un final triunfante. La missa solemnis acaba con un signo de pregunta. Eso diferencia a Beethoven de artistas como Mozart. Si Mozart es el cielo, Beethoven es la tierra”.

¿Cómo la orquesta puede proyectar esa visión que tenía Beethoven?

“Yo les debo explicar todo esto porque la pieza es muy demandante. Es muy difícil para el coro y la orquesta. Los músicos deben entender que Beethoven estaba luchando. De hecho, el primer ensayo no fue tan bueno, pero cuando comenzaron a entender la obra todo se volvió más natural y confortable. Por esa razón digo que la Orquesta Nacional es la mejor en Centroamérica. Estoy muy orgulloso de ellos. También uno podría pensar que se necesitan 200 voces para que el coro suene bien, pero tenemos 80 coristas que están haciendo algo fantástico”.

¿A qué aspectos debe prestarle atención el público?

“Para quien escucha la pieza le resulta muchísimo más fácil comprenderla que para quien la toca. Esta es una de las mejores experiencias que el oyente puede tener con la música porque es muy dramática, muy poderosa y hay momentos de increíble dinamismo y hay otros momentos de sutiles silencios.

Es inusual porque en otras misas o réquiems los solistas tienen arias. En esta no hay solos. Ellos son un cuarteto que cantan juntos y es muy importante que tengan mucho sentido musical y solo los ensayos provocan eso”.

¿Esta es la dirección de orquesta más difícil que ha realizado en Costa Rica?

“He hecho algunos trabajos muy difíciles aquí como La misa en si menor de Bach, que incluso es más larga. La música de Bach es perfección absoluta y también es muy celestial, pero no es tan difícil para la orquesta. Nada es tan dificil como esto. Por eso vine dos semanas, para tener diez ensayos con la orquesta y ocho con el coro. Incluso esta ha sido la temporada más ocupada en mi vida”.

Las entradas tienen un costo de ¢10.000 con 50% de descuento para ciudadanos de oro y se pueden conseguir en la boletería y en la web del Teatro Nacional.

Las presentaciones serán hoy a las 8 p. m. y el domingo a las 10:30 a. m.

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