En retrospectiva. Una exposición individual de Joaquín Rodríguez del Paso en el 2014 le sirve a una curadora para repasar algunas de las líneas más importantes en el trabajo del destacado artista

 6 noviembre, 2016
Vista de la sala 1 del MADC con la obra Perros guardianes (1994).
Vista de la sala 1 del MADC con la obra Perros guardianes (1994).

Hace dos años, el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo invitó a Joaquín Rodríguez del Paso a realizar una exhibición individual de su obra. En ese momento, el objetivo de la exhibición –del 27 de noviembre del 2014 a febrero del 2015– era dar seguimiento a artistas consagrados y hacer de la muestra una revisión de los últimos 20 años de su carrera.

Este tipo de procesos curatoriales con un artista son siempre largos, intensos y enriquecedores... Son una especie de relación que se establece por varios meses y cuyo ritmo baja cuando la exposición se desmonta.

En los meses previos a la inauguración de una muestra, uno empieza a conocer de manera muy cercana a los artistas con quienes trabaja: sus ritmos de vida, su familia, si ambos compartimos trastornos compulsivos e incluso los secretos que no deberíamos contarle a nadie...

También en el proceso se tienen peleas y reconciliaciones... Se crea un vínculo fuerte, que tiene que ser cercano ya que se comparte lo más íntimo: la vida. Una exhibición de este tipo, termina siendo una parte significativa de la vida de un artista, la cual debe ser entendida desde la curaduría para poder ser comunicada a un público.

Instalación Post Natural (1992/2014).
Instalación Post Natural (1992/2014).

Es así como conocer a Joaquín y estudiar su trabajo desde sus primeras obras, algunos de sus proyectos más representativos de su época en el Pratt Institute de Nueva York, hasta su obra más madura, nos llevan a comprender sus producciones más actuales.

En esa ocasión, la muestra –o su "show" como él lo llamaba–, se tituló "Super moderno", precisamente porque él era consciente de que los lenguajes de la modernidad ya no eran los suyos, pero tampoco situaba toda su producción en el ámbito de lo contemporáneo.

Algunas constantes

Para la exposición se incluyeron algunas de sus obras tempranas que, de manera particular, consiguen mostrar muchos de los elementos y recursos que serán una constante dentro de la producción del artista, como el manejo de la ironía, la utilización de referentes de la cultura de masas como imaginario social y el uso de íconos culturales a manera de parodia.

En muchos de sus trabajos y de manera persistente, es posible encontrar cuestionamientos acerca de la construcción de los mecanismos de representación en los imaginarios relacionados con la geografía, la relación cultura-naturaleza, la tropicalidad, la enajenación, el poder y la imposición de sistemas comerciales.

Las reflexiones continuas sobre el paisaje crearon una línea recurrente dentro de su obra. Fue un tema que desarrolló de manera extensa y recurrió, en algunos casos, a la representación de la visión idílica asociada al exotismo y a la noción de paraíso terrenal. Esa naturaleza salvaje conserva incluso un resabio colonial y apela también a los relatos de viajeros, como los primeros exploradores y reproductores de este paisaje tropical.

Too hot to handle (1992/2014) hecha con cinta eléctrica aislante.
Too hot to handle (1992/2014) hecha con cinta eléctrica aislante.

Por otro lado, las aproximaciones al territorio, en el ámbito geográfico e ideológico, van a ser una tendencia fuerte en sus propuestas. Las imposiciones proyectadas por las nociones de centro-periferia y las líneas divisorias, funcionan como convenciones a partir de mapas físicos trazados, al igual que como fronteras imaginarias.

Se vinculan con trabajos en los que las relaciones económicas, asociadas a sistemas de cambio, consumo y distribución, se cruzan con el fenómeno de la migración y el narcotráfico.

Dentro de exploración de los nexos de poder hilvanados entre los países latinoamericanos y centroamericanos con potencias hegemónicas –especialmente con Estados Unidos–, surgen una serie de dinámicas de dependencia, relacionadas, en ciertas ocasiones, con el tema de la explotación turística del país y las correspondencias amo-sirviente, a partir de una especie de identidad asumida desde lo propio ante el ojo extranjero.

A la vez, el imaginario popular de la cultura estadounidense, en particular los íconos mediáticos y tópicos políticos, se transfiguran y deforman desde su mirada irónica. Aquí es especialmente destacable la serie Americana , en la que combinó la representación del paisaje con una visión exótica de un país tropical y altamente explotado por sus riquezas naturales.

Además, está una serie como Melting , que retoma la cultura pop con la presencia de personajes de la política o figuras públicas, desde lo que el mismo artista llamó la “metáfora del fracaso”, personajes que se derriten y se desvanecen, como una manera de hacer referencia a las mismas sociedades que se desmoronan y pierden su balance.

Instalación Herramientas para construir el 3er mundo (1998/2014).
Instalación Herramientas para construir el 3er mundo (1998/2014).

En obras más recientes, Rodríguez del Paso retomó y mezcló muchos de sus elementos, desde una propuesta más “abstracta” –reutilizando el nombre de una de sus series–; entonces, el paisaje, la sensualidad de sus flores y el recurso empleado desde “Melting” llegaron a una simbiosis muy interesante.

Posturas

El proyecto-exposición Super moderno intentó plantear desde el guion curatorial, una serie de posturas ante las identidades construidas desde estereotipos, la línea entre lo moderno y lo contemporáneo desde el arte, y una perspectiva crítica y autocrítica frente a las realidades presentes en los contextos locales.

La variedad de recursos empleados y la diversidad de preguntas realizadas por Joaquín no solo sobre su contemporaneidad, sino sobre su trabajo y facultades de cambio, son una manera más de cuestionar las mismas posibilidades del arte y la forma en la que se construye el discurso sobre este.

Su trabajo vino a marcar de una forma clara cómo se sitúa un artista dentro de su propio contexto, en diálogo con las corrientes actuales del arte y a dejar huella con sus enseñanzas en una generación de artistas más jóvenes.

La primera vez que trabajé con Joaquín fue hace ya varios años: en ese momento lo estaba invitado a un proyecto colectivo sobre performance en Costa Rica.

Le escribí para que colaborara con su pieza Sistema, me contestó diciendo algo así como: "Yo sé quién es usted aunque no la conozco, pero igual voy a participar, tal vez más adelante usted tenga que escribir algo sobre mi"... Era el tipo de mensajes que se podían esperar de Joaquín, eso luego lo fui entendiendo. Quién iba a decir que me tocaría escribir este texto...

*La autora es historiadora del arte; actualmente es curadora del Museo de Arte Costarricense y anteriormente trabajó con el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo