Están disponibles en versión digital los números publicados entre 1919 y 1924

Por: Andrea Solano B. 9 abril, 2015
La revista Repertorio Americano fue un importante proyecto cultural del intelectual costarricense Joaquín García Monge. El título proviene de la publicación que hizo Andrés Bello en 1826, y el capital inicial fueron $700, dinero que le prestó su compañero de aventuras editoriales, el escritor Roberto Brenes Mesén. Hoy, gracias a un proyecto de la Universidad Nacional, esta importante publicación tiene su versión digital. | UNA PARA LN
La revista Repertorio Americano fue un importante proyecto cultural del intelectual costarricense Joaquín García Monge. El título proviene de la publicación que hizo Andrés Bello en 1826, y el capital inicial fueron $700, dinero que le prestó su compañero de aventuras editoriales, el escritor Roberto Brenes Mesén. Hoy, gracias a un proyecto de la Universidad Nacional, esta importante publicación tiene su versión digital. | UNA PARA LN

El 1.° de setiembre de 1919 se publicó en el país el primer tomo del llamado Repertorio Americano, una revista que se autodefinía como “de filosofía y letras, artes, ciencias y educación, misceláneas y documentos”.

Esta publicación fue una quijotada del intelectual costarricense Joaquín García Monge, quien fungió como su editor durante todo el periodo de divulgación, entre 1919 y 1958.

García Monge la convirtió en la revista americana más trascendental de la primera mitad del siglo XX y fue la “casa” de las plumas más brillantes del continente. También reunía obra gráfica de reconocidos artistas.

Este patrimonio literario y educativo se ha preservado en su soporte original, el papel, pero ya está disponible para cualquier persona en un sitio web.

La digitalización de las ediciones de Repertorio Americano es parte del proyecto biblioteca electrónica Scriptorium, de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional.

De acuerdo con la explicación de la coordinadora de la iniciativa, Margarita Rojas, hasta el momento se han colgado en la red todos los números publicados entre 1919 y 1924. La periodicidad de la revista era de tres ediciones por mes; es decir, 36 por año, y cada una de ellas tenía 16 páginas.

“Este ha sido un proceso lento y de mucho cuidado, pues además de la digitalización, comprende la indexación”, comentó Rojas.

Indexar una publicación, como una revista o un periódico, significa que se deben tomar todos los elementos de cada una de las páginas (artículos, poemas, cartas, anuncios) y registrarlos, según ciertas características o palabras clave.

“La indexación permite búsquedas específicas dentro de cada publicación. Si no se realiza este procedimiento, lo único que se tendrá disponible es una imagen digital de cada una de las publicaciones”, dijo Rojas.

En el Scriptorium se pueden realizar búsquedas por fecha de publicación, autor y título.

La dirección electrónica es www.repositorio.una.ac.cr

Alcance internacional. Para Rojas, Repertorio Americano se ganó una excelente reputación entre grandes ensayistas, escritores e intelectuales de América Latina, Estados Unidos y Europa, que no solo la conocían, sino que escribían en sus páginas. Figuras de la talla de José Vasconcelos (México), Alfonso Reyes (México), José Ortega y Gasset (España), Miguel de Unamuno (España), Alejo Carpentier (Cuba) y Gabriela Mistral (Chile) publicaron allí sus escritos. La representación tica también era de primera línea: Carmen Lyra, Manuel González (Magón), Yolanda Oreamuno, Omar Dengo, Roberto Brenes Mesén, Carlos Luis Sáenz, Clodomiro Picado y Anastasio Alfaro.

La publicación se caracterizaba por incluir poesías, ensayos de corte político, cuentos, comentarios, reseñas biográficas, discursos, análisis literarios, artículos sobre la salud, guías botánicas y astronomía.

La filóloga hizo énfasis en la apertura que tuvo la revista hacia las mujeres, en una época dominada por hombres.

“En los 39 años en que circuló, Repertorio Americano coincidió con las luchas feministas de todo el mundo, como la lucha por el voto. Por esto no es de extrañar que muchas escritoras contemporáneas buscaran esta tribuna para impulsar su causa”, dijo Rojas.