Cuando Alfredo, Carlos y Gladys Catania trajeron Historias para ser contadas , en 1967, abrieron una nueva ruta para el teatro tico. Ahora, la obra de Osvaldo Dragún vuelve a escena

Por: Fernando Chaves Espinach 1 julio, 2015

Es difícil estimar cuántos costarricenses han visto Historias para ser contadas . Desde 1967 y hasta principios de los años 80, la obra de Osvaldo Dragún giró por el país de la mano de los Catania, una familia argentina de teatreros que se quedó en el país y formó a varias generaciones teatrales.

En la primera versión, esta producción se montó en múltiples sitios del país durante 10 años; en la segunda, se ofrecieron unas 1.500 funciones con el rodante Teatro Carpa.

Esta semana, la Compañía Nacional de Teatro la trae de vuelta como homenaje a Alfredo Pato Catania (1934-2014), quien actuó y dirigió la obra hasta hacerla emblema de su arte.

En la obra que se estrenará en el Teatro de la Aduana, Vivian Rodríguez dirige a Andrea Catania, hija del fallecido actor y director , a Fernando Vinocour , quien actuó en la obra bajo la carpa errante; a Ana Clara Carranza , quien también trabajó con Pato Catania, así como a Javier Montenegro y Natalia Arias (ganadores del Premio Nacional de Teatro).

Puede ser una obra muy propia de su época (1956), cuando el teatro argentino se atrevía con lo político y lo experimental, pero estas tres historias de punzante humor quizá hablen más de lo que hoy vemos.

Familia. Andrea Catania, con paraguas, es hija de Alfredo Catania. Melissa Fernández.
Familia. Andrea Catania, con paraguas, es hija de Alfredo Catania. Melissa Fernández.

En Historias... , los cambiantes personajes afrontan condiciones que no pueden cambiar en un mundo que se resiste a explicárselas. Un hombre provoca una plaga inadvertidamente; otro sufre por un absceso rebelde; el tercero se convierte en perro.

Ácida y rabiosa, a la vez que clara y divertida, plantea que, ante la pobreza y el abandono, las alternativas morales se diluyen.

En la mayoría de montajes teatrales, se procura ocultar cómo se construye la ficción que vemos; en esta puesta en escena, por el contrario, el mecanismo se exhibe, y esa es su esencia. Con escasa escenografía, cambios de vestuario a vista del público y una transparencia total en cuanto a su carácter teatral, recuerda a los actores viajantes por ferias y canta con tono de carnaval.

Así, es un trabajo ideal para viajar: al finalizar su temporada en la Aduana, el 26 de julio, girará por Sabalito de Coto Brus, Ciudad Neily, Golfito, La Palma y Palmar Norte (del 10 al 14 de agosto).

Duro. En el desnudo planteamiento de Historias... realizado para este homenaje, la claridad de la trama no oculta la indagación moral y artística de Dragún. “Las historias completas (son cuatro), de lo que hablan, para mí, es del teatro en su esencia”, explica Vivian Rodríguez.

“Es una cosa muy sincera en donde se le muestra al público cómo un actor se puede transformar y puede transformar el espacio dándole, por medio de su acción, un mundo”, considera.

Esta nueva temporada es una conmemoración para Pato Catania, pero también una búsqueda renovada. En un ensayo reciente, los cinco actores corrieron, saltaron, repitieron pasajes complicados y saludaron a un público aún imaginario.

“Es una obra muy dinámica donde todo se mueve al mismo tiempo, se transforma en un segundo de una cosa a la otra. Si ese timing no está, se pierde, y debe ser demasiado preciso. Requiere muchísima precisión y limpieza mental y corporal”, dijo Vivian Rodríguez.

Una escena se sobrepone a la otra, y las historias individuales se entrecruzan en una narración impetuosa y vivaz.

Humor. Aunque oscuro, el humor de la obra no cesa, entre gestos y acciones y diálogo impetuoso. Melissa Fernández.
Humor. Aunque oscuro, el humor de la obra no cesa, entre gestos y acciones y diálogo impetuoso. Melissa Fernández.

“Es como volver a las fuentes del teatro, que es artesanía; hay que ir acción por acción, momento por momento, objeto por objeto”, considera Vinocour.

Para Montenegro, estas historias, aunque exageradas, podrían sucederle a cualquiera, “sea de una clase social alta o no, sea de San Vito de Coto Brus o de la zona central”.

En esta ocasión, harán perifoneo en las comunidades de la zona sur y procurarán que la audiencia esté muy cerca de los actores. Le hablan al público, bromean con ellos sobre los personajes que interpretan e inmiscuyen a cada espectador en la ficción así elaborada.

Para los participantes, la idea es que la obra no imite lo anterior, sino que honre la forma de hacer teatro de Alfredo Catania: vital, inquieta, comprometida.

“Ha sido una experiencia muy hermosa por todo el cariño que se manifiesta para mi papá”, confiesa Andrea. Y agrega: “Tengo ganas de hacerle un homenaje unipersonal a mi manera, en noviembre. Será sobre el montón de obras de teatro que no pude hacer con mi padre”.

‘Historias para ser contadas’ se estrenará en el Teatro de la Aduana este jueves y seguirá hasta el 26 de julio. Las funciones serán a las 8 p. m. de jueves a sábado, y los domingos a las 5 p. m. Las entradas valen ¢5.000 en general y ¢2.500 para estudiantes con carné y ciudadanos de oro. Reserve llamando al 2257-8305.