El humor se renueva con un género que tiene... cientos de años

 22 febrero, 2015

Esteban Córdoba Arroyo estebancordoba83@gmail.com

¿ Qué es exactamente esta variedad teatral que gana más y más adeptos en el público costarricense? La stand up comedy es un entretenimiento en el cual el humorista se dirige al espectador de manera informal, sin accesorios ni vestuario, contando historias graciosas, a menudo inspiradas en lo cotidiano, de las que salta de la una a la otra sin interrupción.

Hernán Jiménez es cineasta y prepara una película.
Hernán Jiménez es cineasta y prepara una película.

Según Beatriz Trastoy, doctora en Filosofía y Letras por la Universidad de Buenos Aires y crítica de teatro, este espectáculo “debe parecer lo más improvisado posible”. Además, el “diálogo” en este género es atípico: un personaje habla al público sin esperar respuesta y sin que lo interrumpa otro personaje. Estos monólogos no solo transmiten una palabra solitaria o autoritaria, sino que apelan a una respuesta de nuestra parte: la risa.

“Parece improvisado, pero es increíble la manera en la que Hernán Jiménez pasa de una historia a otra durante hora y media sin que nos demos cuenta”, dice Rolando Altamirano, uno de los primeros espectadores del show del humorista y director de cine costarricense.

Precedentes. Esta suerte de monólogo puede tener varios orígenes en la historia del teatro; por un lado, aquel momento, en la antigüedad griega, en el que un actor y un coro ofrecían las “obras teatrales”, hasta que después se incorporó un segundo actor.

En el mundo hispano, el “bululú” fue uno de los antecesores del género, cuando, en el siglo XVI, actores solitarios viajaban de pueblo en pueblo ofreciendo breves presentaciones cómicas de los personajes del “teatro formal” de la época, como la loa, el entremés y la farsa. El bululú aparece citado ya en El viaje entretenido (1603), obra de Agustín de Rojas Villandrando.

En el Oriente, manzai y rakugo son los equivalentes de la stand up comedy en la cultura japonesa, y sus orígenes se remontan al siglo IX, cuando los monjes buscaban una forma divertida de dar sus sermones.

En la China actual, el xiangsheng (“cara y voz”) es el par de ese género teatral. Las funciones son generalmente monólogos, aunque a veces interviene un segundo actor.

No obstante, la mayoría de los críticos sitúan el despunte de la stand up comedy como hoy la conocemos, en el final del siglo XIX y en los Estados Unidos, como una forma del one-man-show .

Algunos historiadores consideran que las primeras expresiones correspondieron a payasos circenses y a los monólogos humorísticos de Mark Twain.

A principios del decenio de 1960, una nueva generación de comediantes estadounidenses empezó a explorar temas políticos, relaciones interraciales y humor sexual. La comedia en vivo se había movido de chistes rápidos a monólogos, y el humor negro se unía frecuentemente a la sátira mordaz.

La comedia en vivo evolucionó y se expandió de sitios nocturnos y teatros a grandes estadios. En los años 80, la popularidad de la comedia en vivo llevó a que numerosos lugares ofrecieran tales presentaciones. Astros del cine, como Robin Williams y Eddie Murphy, comenzaron su trayectoria en la stand up comedy .

Ese género cómico es hoy muy popular en encuentros internacionales en el mundo angloparlante, como el Edinburgh International Festival (Escocia), Just for Laughs (Canadá), HBO’s U. S. Comedy Arts Festival y Melbourne Comedy Festival (Australia).

En Latinoamérica, Adal Ramones (n. 1961) fue uno de los primeros en explorar esta variedad en México. En Costa Rica, Hernán Jiménez abre trocha para otros actores que desean explorar este género.

Hilarante y auténtico. Jiménez volvió a las tablas en el 2014 con su cuarta stand up comedy , y su éxito ha sido notable: se han agotado todas las entradas (unas 10.000) hasta marzo, tanto en el Jazz Café como en el Teatro Melico Salazar. Por esto, se abrirán más fechas para nuevas presentaciones.

¿Cómo ha logrado este actor costarricense gozar de tanta popularidad en un género teatral relativamente incipiente en nuestro país? De la mano de Hernán Jiménez exploraremos un poco las peripecias que enfrenta el actor para lograr “el objetivo supremo”: la risa del público.

En el 2007, Jiménez dio su “primer salto al vacío” en El Observatorio con el espectáculo Al derecho y al revés , poco conocido porque no se ha subido a Internet. Jiménez confiesa que este trabajo fue el más anecdótico pues en Costa Rica no existía nada parecido a una stand up comedy .

“No había forma de probar el material o de saber si sería un fracaso rotundo, pero la respuesta fue hermosa. Recuerdo una larga fila frente al bar y a la gente sentada en cajas de cerveza. Cuando terminó, pensé que jamás podría escribir otro espectáculo, que era demasiado difícil y que había sido un golpe de suerte. Desde entonces me siento así después de cada show ”, confiesa el actor.

Más tarde vendrían tres presentaciones de hora y media: ¡Esto es en serio! , Vamos por partes y el actual ¡Así quién no! , con un público que cada día crece más en las redes sociales.

Todo a la vista. “A todos nos gusta reír. No es lo mismo ofrecer comedia que drama. Si se la hace bien, es casi innumerable el público que busca un escape de lo cotidiano. También hay razones de orden social pues muchos de mis trabajos más conocidos son aquellos que han hecho mofa de la decadencia política en el país, aunque sea una fracción mínima de mi comedia”, explica Jiménez.

Sin embargo, a Hernán le gusta pensar que también hay mérito en su trabajo: “De nada sirve que contés chistes o hagás películas si a la gente no le gusta o si no decís nada que valga la pena. Ya no juega mi discurso de que todo esto es un ‘experimento’. Esto es mi trabajo, lo amo y estoy empeñado en aprender a hacerlo cada vez mejor. Esa es la mayor virtud y el principal problema de la stand up comedy : si hay risa, es que funciona; si no, pues no. No hay manera de engañarse”.

En este género, algunos comediantes suelen usar efectos especiales, música, risas en el fondo, incluso trucos de magia; pero Jiménez apuesta por una stand up comedy pura, sin recursos dramáticos más allá de su propia voz para afrontar uno de los mayores retos de esta variedad: la “desnudez” escénica.

“No hay nada detrás de lo que te podás esconder; no hay más actores, no hay efectos de luz, no hay segundas tomas ni directores que te guíen. Encima de todos estos retos dramáticos tratas de que la gente ría. No hay cosa más difícil. La risa es un reflejo, como el llanto”, añade Jiménez.

Pese a aquella dificultad, ¡Así quién no! volverá a las tablas en los días domingo 22 (hoy), viernes 27 y sábado 28 de febrero en el Teatro Melico Salazar. En marzo, Jiménez arrancará la filmación de su tercer largometraje en San José y Guanacaste.

El autor es periodista especializado en noticias asiáticas para medios de prensa latinoamericanos.