13 septiembre, 2013

Vestido completamente de amarillo con flamas de color naranja que salen de su cabeza, pies y vientre abultado, Antorcha Humana se lame los dedos contando cómo en sus inicios su número de lanzar fuego a los buenos era una arriesgada atracción.

Rudo lanzallamas. Antorcha Humana fue uno de los primeros luchadores en añadirle efectos especiales a sus peleas. Mayela López
Rudo lanzallamas. Antorcha Humana fue uno de los primeros luchadores en añadirle efectos especiales a sus peleas. Mayela López

Eran tiempos donde los efectos especiales no abundaban; por eso, ser el único luchador lanzallamas le daba un valor agregado a los espectáculos en los que él participaba. Eran los años 70 y el Gimnasio Nacional su casa.

Con tal de perfeccionar su técnica, este vecino de Paso Ancho experimentó con todo tipo de líquidos inflamables: desde gasolina hasta mezclas con agua oxigenada, canfín, gasolina y diesel, que una vez lo hicieron perder el gusto.

“Nada me sabía a nada”, cuenta para impresionar. Todos en la sala se sorprenden con el relato.

Como si fuera poco, una vez perdió el control de la situación e incendió la capa de su adversario y su propia máscara. Por fortuna, sus trajes los protegieron.

“Vieras qué susto, la gente creía que era parte del espectáculo y me gritaban insultos por atacar a mi oponente; pero cuando vieron que era cierto, el Gimnasio Nacional enmudeció y hasta un compañero que era bombero no supo qué hacer”, relató impresionado.

Con un ritmo deportivo más suave que en su juventud, actualmente Antorcha Humana sigue dando lata a sus adversarios, eso sí ahora encontró un químico con el que no solo no se pone en riesgo, si no que tiene “un rico aroma y protege el ambiente”, aseguró.

Con 45 años de luchar, este rudo confiesa que se bajará del ring cuando lo obliguen, pues aunque llegue en el momento en el que no pueda pelear continuará dando batalla como juez en las luchas.