Los ambientalistas Sergio y Giancanrlo Pucci exponen veinte hermosas fotografías tomadas desde aviones.

Por: Víctor Hurtado Oviedo 1 marzo, 2015

Hablar de Sergio y Giancarlo Pucci es como tomar un retrato de familia, pero hay que hacerlo pronto para que no salga movido: son demasiado inquietos porque, cuando no pisan tierra, están por las nubes. Además, será un retrato de familia pues ambos son hijos de Juan José Pucci Coronado, médico cardiocirujano multipremiado por su afición a la fotografía de la naturaleza.

En la g​alería Klaus Steinmetz Contemporary Art, los dos hermanos exponen veinte fotografías artísticas tomadas al vuelo: subidos en avionetas y autogiros, retrataron ciudades, pueblos, campos, playas y mares de nuestro país.

Nadie había emprendido esa aventura en Costa Rica de un modo tan decidido: dos años, diez aeronaves, 70 horas de vuelo, más de diez mil fotos...

Unas 300 fotografías se han incluido ya en un libro muy vistoso: Costa Rica aérea: Retratos de un país inédito, que los hermanos Pucci presentaron en diciembre último. La edición se agotó en pocos días, de manera que se ha lanzado una reimpresión. Como en los otros libros que los Pucci han publicado, el 10 % de las utilidades ha ido a la ecologista Fundación Árboles Mágicos, que los hermanos crearon.

Las 20 fotos se exponen en la galería en gran formato y con colores relucientes, naturales, no retocados. Klaus Steinmetz explica:

–Optamos por la fotografía sin efectismos, que no pretende engañar el ojo. Injustamente, la fotografia de la naturaleza era mantenida en un lugar secundario; pero, en Costa Rica, esto es una contradicción. En los Pucci encontré una fotografía consistente y novedosa que incluye el tema urbano.

Cambios de escenarios. Las fotos de la exposición y las del libro no están identificadas por autor: las consideran de los dos hermanos. Algunas fotos celebran el deporte. La primera vuela sobre techos de un barrio; en una calle hay gente: salió a ver un viento hecho vuelta ciclística.

Costa Rica 1-Italia 0 ilustra la fuente de la Hispanidad, acuarela de camisetas: rojo y azul, rocío de patriotismo en dos colores. “Llamamos a un piloto y nos llevó a sobrevolar la fuente cuando la gente llegaba”, recuerda Sergio.

Velitas encendidas es nocturna y luminosa, del partido de las selecciones de futbol de Costa Rica y de Honduras en el Estadio Nacional. El entorno tintinea con luces: son los postes.

“La noche es más retadora porque deben usarse las cámaras con velocidades más lentas. A mí no me gusta volar, pero a Giancarlo le encanta”, revela Sergio.

“Las avionetas demoran en volver en curva; en cambio, los autogiros pueden rotar en círculos pequeños, y uno va como en una motocicleta en el aire”, describe Giancarlo.

Venta nos brinda las faldas del volcán Irazú, y el reto fue tomar la foto a través de nubes que parecían ser un marco.

Tierra y mar. El volcán Rincón de la Vieja les brindó tres cráteres a los artistas: uno, sitiado de aridez, con estrías que parecen girar como una falda bailarina. Ying Yang retrata un dúo de conos: el de poca alzada es el cerro Chato; el otro es un monumento a la geometría: el volcán Arenal.

Los ríos y los mares también se ondulan bajo las miradas. Bote pesquero, en la bahía de Santa Elena (Guanacaste), se captó verticalmente: “Es una toma cenital”, explica Giancarlo, y es algo peligrosa.

“En todos los vuelos se quitan las puertas, y viajamos sujetos con arnés. Sacamos el pie, el aire nos golpea, y tomar la foto se hace más difícil”, añade Sergio.

Mapa profundo parece zambullirse en las aguas cristalinas de Manzanillo (Limón): corales azules que se han reducido como las esperanzas de salvarlos.

Pulmones registra la “cola” de ballena que entra como una península en la playa del Parque Nacional Marino Ballena (Puntarenas). Alas viejas saluda a siete ballenas, una familia que salió a entretenerse en el parque del mar.

Paraíso contrasta la inmensidad de una loma de Cahuita con las siluetas mínimas de una mujer y un hombre, alfileres de sombras en una playa. Avenida azul presenta dos canales en linea recta. “Las autopistas más hermosas del universo están en Tortuguero”, ha escrito Jaime Gamboa a propósito de esta foto.

Grupo de familia. De los tres Pucci, Juan José, el padre, ha recibido ocho veces el premio a la fotografía del año del Foto Club de Costa Rica, y sus fotos se han exhibido en otros países. Por su arte ha recibido galardones de las revistas Photolife y Natures Best.

Sergio es el único fotógrafo profesional de la familia. Estudió administración de empresas, diseño gráfico y fotografía. Lleva 17 años de hacer fotografía. Ha expuesto trabajos en California, Alemania, Bruselas, Luxemburgo, Guatemala y Costa Rica.

Con su padre, Sergio es autor de los libros fotográficos Guanacaste, tierra de ensueño, Playas de Costa Rica y Costa Rica, pura vida. Tomó las fotos de los libros Reservas privadas de Costa Rica y Reservas privadas de Guatemala, ganó el primer lugar del concurso mundial Green Label de Johnny Walker y fue finalista de plata en el certamen Luces de América de The National Geographic.

A su vez, Giancarlo ha obtenido una maestría en liderazgo estratégico para la sostenibilidad en Suecia. Toma fotografías de modo constante desde hace cinco años, y sus “modelos” favoritos son árboles florecientes.

Giancarlo publicó el libro de fotos Árboles mágicos, el paso inicial de una organización homónima sin fines de lucro creada para incentivar la conservación de los árboles y la educación ambiental en las escuelas.

Giancarlo Pucci ha ofrecido cinco exhibiciones individuales y ha participado de colectivas en Costa Rica, Berlín, Santiago de Chile y la ciudad de México.

Ciudad y campo. Sergio recuerda que ya había trabajado en fotografía aérea, y un buen día pensó que podría trazarse, con las fotos, una suerte de mapa artístico de nuestro país. Los hermanos costearon los gastos iniciales con las ganancias obtenidas de la venta de sus libros anteriores. Más adelante, lograron apoyo financiero del banco BAC y de la organización Costa Rica Esencial. La Librería Internacional acogió la presentación del libro Costa Rica aérea: Retratos de un país inédito.

El libro es un viaje que parte de grandes zonas urbanas, sobrevuela poblaciones menores, capta áreas del campo, volcanes y montañas, y se refresca mirando las playas y los mares.

No fue fácil, obviamente. “Las fotos de ballenas nos costaron mucho. Sobrevolamos cuatro días las zonas conocidas, pero el mal clima nos nublaba la vista y los botes de los turistas las mantenían bajo el agua”, precisa Sergio.

Sin embargo, dos semanas después, Giancarlo viajó a la playa Hermosa, en el Pacífico central, para tomar fotos de surfistas, y de pronto vio penachos de agua y ocho ballenas. Al final, la naturaleza decide.

En Ostional, Sergio captó arribadas de tortugas; después presentó una de las vistas al concurso del Wild Life Photographer of the Year, auspiciado por el Museo de Historia Natural de Londres y la BBC de esa ciudad, y resultó finalista entre miles de concursantes de 26 países.

Así somos. “Esta exposición y el libro Costa Rica aérea nos enseñan lo que tenemos los costarricenses y que nunca hemos visto bien. Mucho es común, como las montañas y las playas”, opina Sergio.

“La naturaleza es frágil y somos responsables de lo que le ocurra. Debemos cuidarla si deseamos que no se pierda lo que nuestras fotografías retienen”, dice Sergio.

Aunque procuran la belleza, las fotos registran también lugares de daños ambientales, como botadores a cielo abierto. “A todo esto llamamos 'Costa Rica auténtica' porque es la realidad”, expresa Sergio.

Dos fotógrafos de altura nos retratan, y vale la pena vernos en estas fotos, incluso cuando no estamos; pero está Costa Rica: o sea, nosotros.

.....

Letra y luz

Buscamos crear, entre las fotos y los textos, un recorrido imaginario por los diversos entornos de la geografía nacional, reflexionando sobre las interrelaciones y tratando de que los textos reflejasen nuestra preocupación sobre los conflictos que hay entre los espacios naturales y los espacios urbanos. A partir de esta reflexión construimos una ruta desde lo urbano, pasando por las zonas de transición y las fronteras entre las fincas y los parques nacionales.

En lo personal, la experiencia fue muy gratificante pues me dio la oportunidad de escribir textos libres, donde la poesía y la reflexión se encuentran con la anécdota y la pasión por nuestro paisaje.

Jaime Gamboa, músico y escritor; redactó los textos incluidos en el libro Costa Rica aérea: Retratos de un país inédito.