Por: Yendry Miranda 23 abril, 2014

La poesía costarricense tiene el talento y el virtuosismo necesario para despuntar en el extranjero; sin embargo, para que esto suceda es indispensable que los autores generen, aquí en casa, más discusión sobre su trabajo.

Así lo asegura el escritor español Antonio Jiménez Paz, autor del libro Una temporada en el Centro. Panorama actual de la poesía en Costa Rica (Antología 1980 -2013) , el cual compila la obra de Osvaldo Sauma, Mía Gallegos, Ana Istarú, José María Zonta, Carlos Cortés y Guillermo Fernández, entre otros.

La obra será presentada hoy a las 7 p. m. en el Espacio Cultural Carmen Naranjo (Estación al Atlántico). Además, el autor estará mañana en la noche en un coloquio en el Centro Cultural de España.

La Nación conversó con Jiménez sobre su antología y su apreciación de la poesía costarricense.

Un español hace una antología de poesía costarricense, ¿cómo se da su contacto con el país?

Yo visito por primera vez Costa Rica en el 2008 con total desconocimiento de lo que pasaba en el país y en la literatura. Vine por contacto con el escritor canario Antidio Cabal, que fue profesor de Filosofía en la UNA; de su mano pude conocer Costa Rica. A partir de ahí, para mí fue todo un descubrimiento.

¿Cómo surge el interés de hacer esta antología?

EYLEEN VARGAS
EYLEEN VARGAS

A partir de ese primer viaje, me pregunté qué es lo que se escribía aquí; comienzo a buscar y encuentro autores que me llaman la atención. A partir de ese momento comienza la iniciativa.

¿Qué hizo de Costa Rica un territorio interesante para usted?

Que para lo desconocido, lo pequeñito, e incluso ninguneado a nivel general que es, descubrí algo donde parecía no haber nada, una actualidad poética por la que sentí interés y por la que sentí que valía la pena dar a conocer algo que se desconocía hasta ahora.

¿Cómo se llevó a cabo la selección de los poetas?

Eso fue lo más difícil, en principio quería hacer algo más simple, pero comencé a darme cuenta que la cosa era más compleja. Descubrí que en Costa Rica hay un cambio en la poesía desde los años ochenta. Me sentí con bastante responsabilidad porque estaba dando a conocer algo que no se había estudiado; entonces busqué una forma de explicar la evolución de ese cambio.

¿Qué caracteriza ese cambio?

Descubro que hay un rompimiento con la tradición de la poesía que se había hecho hasta ese momento y la que se hizo después. Empieza una poesía más urbana y más de lo cotidiano, se sintoniza con lo que se estaba haciendo en Latinoamérica. En España nosotros conocemos la gran tradición de Nicaragua en materia de poesía, pero de Costa Rica nada.

¿En qué estado diría usted que está la poesía costarricense?

Creo que está muy viva. Una de las tesis que planteo en mi libro es esa, cuando agrupo a todos los poetas para mi libro y veo el trabajo de autores centroamericanos, me parece que actualmente Costa Rica es el país que está haciendo más esfuerzos por actualizarse. En ese sentido, creo que en los grandes países reconocidos por su trayectoria, su fuerte es su pasado y en Costa Rica es su futuro.

¿Por qué cree que la poesía nacional no ha sido tan difundida?

Creo que en Costa Rica hace falta conflicto de palabra y de encuentro. El diálogo y la discusión es bueno y sano y no hay que evitarlo; todo lo contrario.

¿Qué recomendaciones da a los jóvenes poetas?

Mi libro está planteado como un observador; no creo que sea nadie para dar un consejo. Como observador puedo decir que les falta discutir más, más actividades culturales. El problema en Costa Rica no está tanto en la población como en el mismo país; la educación necesita un gran avance, por muchos poetas buenos que haya, si esa parte falla, no pasarán de Costa Rica, a menos que solo publiquen afuera.