El artista Herberth Bolaños aprendió sus secretos y los puso en práctica

Por: Andrea Solano B. 15 abril, 2015

En las obras más recientes del artista costarricense Herberth Bolaños se entrelazan fibras, pigmentos y texturas, pero también experiencias, enseñanzas y vivencias.

La exposición “Trama y urdimbre” –que se exhibe en el Museo Calderón Guardia– reúne 60 obras hechas con técnicas japonesas tradicionales, que el artista aprendió durante una estadía de un año en ese país .

En su condición de docente de la Escuela de Arte y Comunicación Visual de la Universidad Nacional, Bolaños realizó su licencia sabática en las ciudades de Kioto, Kyusha y Shikoku.

Ahí estuvo con grandes maestros del arte tradicional japonés, quienes le abrieron las puertas de sus talleres y le compartieron sus conocimientos.

“Lo que es realmente admirable en la cultura japonesa es que, a diferencia de nuestro medio, el arte y la artesanía están a un mismo nivel y son igualmente valoradas”, destacó Bolaños.

Las obras más recientes del artista costarricense Herberth Bolaños se entrelazan fibras, pigmentos y texturas

Por las salas del Museo Calderón Guardia desfilan obras de arte realizadas con técnicas como whashi (papel tradicional hecho a mano), nihonga (pintura tradicional japonesa), yuzen (pintura sobre seda con pincel) y katazome (estampado realizado con pasta de arroz y aplicado sobre un esténcil. Esta última es la que se emplea para los diseños de los kimonos.

Obras como Acumulando recuerdos tienen como protagonista principal el whashi . “La materia prima para poder confeccionar el papel hecho a mano se extrae de la corteza de tres especies de arbustos: kozo, mitsumata y gampi . Para esta pieza, lo que hice fue manchar el papel con tinta china en diferentes áreas, lo corté y lo acomodé”, dijo el artista.

La temática de Bolaños es mayoritariamente abstracta y en esta colección se inspira en las imágenes y emociones que transmiten las cuatro estaciones.

Otra de las técnicas que el artista desarrolla en su propuesta es nihonga . “La pintura tradicional japonesa se ciñe estrictamente a sus procesos y materiales y siempre marca la diferencia con la pintura occidental. Los pigmentos son naturales y se extraen de piedras de colores molidas que se adhieren al papel con cola natural”, agregó .

Cada una de las 60 piezas en exhibición significó para Bolaños una gran inversión de “horas hombre”, pues implican precisión y meticulosidad al extremo. “Mi día empezaba a las 6 a. m. y cuando me daba cuenta, eran las 12 medianoche y no había terminado. A pesar de que sentía cansancio físico, la sensación de pureza y paz espiritual es algo que no tiene precio”, manifestó.

La muestra se puede visitar hasta el 25 de abril. El Museo Calderón Guardia se ubica 100 este y 100 norte de la iglesia Santa Teresita, en barrio Escalante.

El horario de atención al público es de 9 a. m. a 5 p. m. de lunes a sábado.