Historia personal: En Salam , la compañía Coamar y el grupo Sahra reúnen música y bailes árabes para reflexionar sobre la violencia

Por: Fernando Chaves Espinach 7 junio, 2015

Una familia que no encontró tranquilidad en su natal Líbano acabó floreciendo en escenarios costarricenses. El espectáculo de danza y música Salam , un viaje de la guerra a la paz, celebra su última función este domingo en el Teatro Espressivo , avivado por el deseo de una paz duradera.

Mezcla cultural. El espectáculo de danza y música Salam se estrenó el mes pasado en el Teatro Nacional. Alejandro Cruz para La Nación.
Mezcla cultural. El espectáculo de danza y música Salam se estrenó el mes pasado en el Teatro Nacional. Alejandro Cruz para La Nación.

En su segunda temporada con Salam , la compañía Coamar y el grupo de world music Sahra mezclan sonidos y movimientos árabes con proyecciones de video y otros elementos para componer su reflexión acerca de la violencia.

“La migración ha sido parte de nuestra cultura desde siempre. La guerra es el pan de cada día;: siempre se habla de eso, siempre tiene miedo de eso”, lamenta Estelle Zaghloul, directora artística e intérprete junto con sus hermanas Prisca y Rita, entre 15 artistas en escena. No cesa la música durante el espectáculo ni tampoco la danza.

En el 2000, su familia migró a Costa Rica en busca de estabilidad; el año pasado, sus papás regresaron a Líbano, pero las hermanas se quedaron para continuar su trabajo artístico.

“Decimos que la tierra lo llama de vuelta a uno. La familia quedó separada. La música, la danza y el arte siempre han sido como una realidad alterna para poder soportar la realidad dura de la guerra”, dice Zaghloul.

Así, en Salam (paz) se narra, a través de varios actos, un viaje del caos y la violencia a la calma anhelada. “Es una forma de reciclar esa energía como arte y ponerla en escena, para dar este mensaje de creer que se puede vivir diferente”, comenta.

“En Costa Rica, vivimos un poco desconectados de esta realidad, lo cual tiene sus desventajas y ventajas”, agrega. Al fin y al cabo, la distancia es solo geográfica: estamos hecho de la misma materia. “Venimos desde el mismo lugar y vamos para el mismo lugar”, asegura Zaghloul.

Los boletos para disfrutar del espectáculo cuestan ¢10.000. Se pueden adquirir llamando al 2277-7373, en el sitio web boleteria.espressivo.cr , así como en la boletería del teatro.