La obra de Federico García Lorca se estrena este viernes en el Teatro Espressivo. José Pablo Umaña dirige un montaje con música original y proyecciones que relata un amorío destructivo.

Por: Fernando Chaves Espinach 20 febrero, 2015
En personaje. María Bonilla y Ana Ulate aparecen en una de las escenas iniciales de Bodas de sangre . Marcela Bertozzi.
En personaje. María Bonilla y Ana Ulate aparecen en una de las escenas iniciales de Bodas de sangre . Marcela Bertozzi.

En el nuevo montaje de Bodas de sangre, el director José Pablo Umaña quiere que los torbellinos emocionales de Federico García Lorca resuenen en nuestra sensibilidad de hoy, con la urgencia de ayer. No es tarea fácil, pero Umaña ha propuesto hacer de la obra un redescubrimiento de la pasión.

Con música original, proyecciones y un elenco de 14 actores, la obra estrenada en 1933 llega con un brío moderno. María Bonilla es la madre del novio (papel de Melvin Jiménez), el que sobrevivió de sus hijos; él se compromete con una joven interpretada por Érica Rojas.

Sin embargo, para la novia, un pasado amor con Leonardo (Roberto Batista) sacudirá su decisión y desencadenará el convulso drama de la obra.

Para Umaña, sin embargo, la propuesta no se queda en analizar la pasión amorosa. “Esta obra gira alrededor de esa fuerza pasional del ser humano, que uno podría identificar con una fuerza pasional sexual, de vida, de trabajo, algo que nos lleva y nos motiva a hacer cosas aún a contrapelo de lo que podría ser una norma social, consejos de padres, de amigos... A pesar de eso, uno no puede dejar de hacerlas”, considera.

También participan en la obra Ana Ulate, Juan Carlos Calderón, Dayanara Guevara, Zoraya Mañalich, Fanny Vargas, Jorge Castro, Tania Álvarez, Pedro José Sánchez, Harvey Monestel y Stephanie Jiménez.

Múltiple. “Nosotros también nos movemos por esas pasiones que no son necesariamente de relación sexual”, asegura el director. En el caso de Bodas de sangre , esta energía desbordada adquiere fuerza destructiva: aniquila a sus personajes –sufrimientos descritos en los ricos versos de García Lorca–. Es una fuerza tan grande que los protagonistas se autodestruyen.

Para Umaña, la obra es un proyecto acariciado desde hace años. Aún hoy, sigue hablándonos: “El ser humano que está allí adentro, que está en el escenario, resuena con nosotros”, comenta.

Noé Arias, colaborador usual de Umaña, creó una serie de proyecciones que crean los ambientes de Bodas de sangre en la España rural de la época de Lorca. Esos paisajes se acompañan de música original de Rodrigo Oviedo y una escenografía discreta sobre la que se proyectan estas figuraciones visuales.

“El lenguaje está muy cuidado de tal manera que no hay grandes parlamentos: es la palabra precisa en el momento preciso. Por ello mantenemos la escenografía (de Fernando Castro) al mínimo posible”, explica Umaña.

El Teatro Espressivo (Momentum, Curridabat) tendrá en escena Bodas de sangre del 20 de febrero al 29 de marzo. Las entradas valen ¢7.500 en general y ¢10.000 en vip. Puede adquirir los tiquetes en el teatro y en boleteria.espressivo.cr. Para obtener información: 2277-7373.