El grupo eMe Teatro, de Cádiz, apuesta por llevar las obras clásicas a públicos desacostumbrados al teatro. En esta ocasión, reúnen dos piezas cortas del dramaturgo ruso en una versión cercana al vodevil y muy humana.

Por: Fernando Chaves Espinach 11 abril, 2014
A cargo. “Chéjov profundiza, toca la raíz, deja a la luz el alma de los personajes, y por eso pienso que es actual”, dice Germán Corona.Marcela Bertozzi.
A cargo. “Chéjov profundiza, toca la raíz, deja a la luz el alma de los personajes, y por eso pienso que es actual”, dice Germán Corona.Marcela Bertozzi.

Las grandes y pequeñas pasiones, los dolores y los placeres, lo ridículo y lo noble: todo cabía en el teatro de Anton Chéjov, y todo se condensa en sus obras. eMe Teatro viajaron desde Cádiz hasta Ciudad Colón para mostrar este legado durante tres días.

10 desmayos, dos pistolas y un anillo es la apuesta de eMe Teatro por acercar al público al escenario. Está basada en dos obras cortas del ruso, La petición de mano y El oso .

La visita de la agrupación teatral española se debe al Festival Internacional de las Artes. En Cádiz, nacieron hace 15 años con la misión de acercar el teatro a comunidades donde presentaciones artísticas de este tipo no son frecuentes.

“Decidí hacer una doble apuesta: por un lado, llevar una obra del teatro clásico con la intención de acercarla al público, de hacerla en un lenguaje más contemporáneo, y también, de crear una obra más accesible para el gran público”, explica Germán Corona, el director.

Una de las primeras misiones que se fijó eMe fue lograr enganchar al público que, quizás por primera vez, asistía al teatro.

“Cuando hacemos un espectáculo intento que la gente que vaya a ver una obra quiera volver teatro”, explica el artista.

Profundidad. Los textos de Chéjov examinan pequeños conflictos que desatan emociones desbordadas. Este es un montaje con tono de vodevil: ágil, divertido y concentrado en la expresión de sus personajes.

Son piezas independientes, pero se unen con los mismos cuatro intérpretes y con la fluidez del montaje, con escasa escenografía y basado en sus actores.

“Estas dos obras las enlazan los miedos del ser humano, las pequeñas miserias. Chéjov escribe un teatro para ridiculizar al pequeño burgués”, explica Corona.

“Fueron escritas a finales del siglo XIX, y empieza a surgir la burguesía y hay un auge de esta sociedad que empieza a tener y tener sin ser”, añade el director.

Estos son personajes cuyas reacciones los llevan al límite del ridículo pero, en esa frontera, abren nuevas formas de ver las relaciones humanas. “Sufren por lo que les pasa. Lo toman todo en serio. Se lo toman todo a pecho”, dice Corona.

eMe Teatro realizó esta adaptación hace unos 10 años, pero la obra continúa teniendo éxito y acercándose a nuevos públicos.

En alguna ocasión, tras la función, dos niños se subieron al escenario a imitar las reacciones excesivas de los personajes; para Corona, era una prueba de que habían logrado conectar al público con la forma de expresión del teatro.

Reflexión. “Lo que Chéjov hace es escarbar en los miedos del ser humano. La reflexión que hace la lleva por distintas vertientes”, asegura. En este caso, esta indagación es comedia.

“Se trata de piezas en las que los personajes finalmente terminan mirándose a sí mismos y viendo su propia realidad”, comenta el director.

Para el director, volver a los clásicos puede ser una forma de reencontrarse con la misión del teatro. “Nos estamos alejando todo el tiempo de lo humano. El teatro tiene que apostar por lo humano”, concluye.