Ilustrador animador. El notable artista plástico crea un mundo para niños y grandes, y viceversa

Por: Víctor Hurtado Oviedo 22 febrero, 2015
1. Don Vacote de las Manchas . Ilustración hecha con rapidógrafo, acuarela y programa de computadora.
1. Don Vacote de las Manchas . Ilustración hecha con rapidógrafo, acuarela y programa de computadora.

Víctor Hurtado Oviedo

A los cantantes que Edward Brends dibuja solo les falta hablar. Suponemos que también cantan en sus mudos mundos de colores, mas por ahora están quietos, listos para la foto del dibujo. Un guitarrista pulsa el pentagrama de unas cuerdas. El mariachi posa junto a su buseta, que viene a ser como la carabela que los conduce de puerto en puerta.

2. El artista exhibe su obra Octopus Garden .
2. El artista exhibe su obra Octopus Garden .

Esos mariachis, otros músicos, felices futbolistas fair-play, amables animales, calles y gente: todos son personajes de la juguetería de papel y de computadora que nos inventa Edward Brends ( Eduardo Brenes Cerda, 1985).

Él es uno de los más talentosos costarricenses creadores de ilustraciones; además es compositor, pianista y el exitoso creador de El pianógrafo, corto corto (2:40 minutos) animado que ha suscitado la aclamación –y premios– en festivales de cine de dentro y fuera de nuestro país. “Lo que realmente quiero hacer es largometrajes de animación, pero no tengo dinero”, confiesa el artista y añade: “El ilustrador es una mezcla del pintor con el diseñador, pero lo especial es que un ilustrador siempre debe narrar algo”.

Brends y otros once diseñadores exhiben afiches en la exposición dedicada a San José y ofrecida en la Alianza Francesa del centro de la capital. ¿Cuánto tiempo le tomó hacer su cartel: “Unas sesenta horas”, indica Brends.

Los doce carteles reconfirman la alta calidad del joven arte gráfico de nuestro país, demostrada también en la exposición brindada en noviembre último en el edificio del Patrimonio por profesores y alumnos de la Escuela de Artes Plásticas de la UCR. Sin duda, en el diseño gráfico, el grabado y el arte figurativo, Costa Rica es hoy uno de los países más lucientes de Hispanoamérica.

Animador. Brends estudió animación digital en la Universidad Véritas entre el 2005 y el 2008. En el 2009 aprobó una maestría en animación en una universidad inglesa, cerca del mar, el que le obsequió paisajes para una de sus ilustraciones más bellas: El faro . Edward prosigue:

–Cuando empecé a estudiar arte, me costaba mucho el dibujo de personajes. Me iba mejor con la perspectiva, quizá porque la aprendí viendo dibujos de mi padre, quien es arquitecto.

3 . Cocina criolla .
3 . Cocina criolla .

Hace un tiempo, Brends narró en Áncora cómo hizo El carrusel:

–Empleé lápiz de mina rojo sobre papel blanco para hacer el boceto; luego utilicé rapidógrafo [bolígrafo de tinta] para trazar los detalles. El proceso se continuó pintando texturas de acuarela de distintos colores. Después escaneé el dibujo a tinta, y en la computadora eliminé las líneas rojas originales. También escaneé las texturas de acuarela. Con un programa de edición de imágenes puse color usando partes tomadas de las texturas de acuarela y reforzadas con pintado digital.

”El proceso de animación es más largo y complejo: toma meses o años; sin embargo, la creación de las ilustraciones es más rápida y abstracta. Las hago porque me gusta concretar mis ideas y recobrarlas más adelante para realizar un trabajo audiovisual”.

Edward hace series. Una aporta solistas y grupos musicales, como las ilustraciones dedicadas a una amiga –la Floating woman 2– y a las bandas costarricenses Foffo Goddy y 424. Arturo Pardo, integrante de Foffo Goddy, expresa de Brends: “Destaca su imaginación, plasmada en hermosos escenarios y en los fantasiosos personajes: familiares por su presencia en situaciones cotidianas".

Juego limpio. El multifacético Brends ha cursado también los caminos de la música –compuso el seductor tema de El pianógrafo – y formó parte de la banda Henna. Otra serie evoca una de las aficiones de Edward: el futbol. Las ilustraciones fueron consecuencias del febricitante Mundial del Brasil, cuyos virus de “¡Gol!” y de “¡Uy!” contagiaron al artista.

Una ilustración precisamente se titula Fair play (dos jugadores rivales se dan la mano); otras cristalizan, con los lápices, saltos en los que el ballet cambia el teatro por la cancha: el aire es el cielo, el triunfo es el sueño.

Un dibujo recuerda a Keylor Navas. Ese otro eterniza brevemente el gol de cabeza que Bryan Ruiz metió contra Italia. “‘¡Yo debo retratarlo!’, me dije; pero no hago retratos, sino homenajes”, precisa el creador y nos confía:

–Yo soy delantero, pero no hago muchos goles, sino los pases mágicos con los que otros meten goles. El futbol enseña el compañerismo y el valor del fair play. En la vida también vale el juego limpio. No tiene sentido serruchar el piso pues en el arte hay campo para todos. Mi filosofía es vivir sin perjudicar a los demás.

Edward coincide éticamente con el consejo que el filósofo argentino Mario Bunge da a quien desee oírlo: “Disfruta de la vida y ayuda a otros a vivir una vida digna de ser disfrutada”.

Otra serie más recuerda a amigos del artista: levitantes, pensativos. Brends explica: “Yo practico la meditación, y me imaginé a unos amigos flotando en un estado zen. Están desnudos porque no llevan nada que los ate”.

Dentro de los dibujos, letras como tatuajes reportan las aficiones de los amigos: la marca de una guitarra, el título de un libro... Brends pudo ser un miniador de códices en un monasterio medieval, pero el tiempo lo trajo para alegrarnos este siglo.

Un esqueleto se despoja de un abrigo de piel: “Es que todos somos iguales por dentro; hay que ver más allá de la raza y la religión”, opina Brends. La serie de esos personajes meditadores se llama Hombres flotantes.

Memoria y esperanza. Hay mucho humor en el arte de Edward Brends. Un dibujo nos recuerda al Chapulín Colorado, en sí una burla a los superhéroes. Otro dibujo parodia El almuerzo de los remeros , una célebre pintura de Pierre-Auguste Renoir de 1881. ¿Por qué?: “Ese cuadro siempre me ha gustado muchísimo. Aquí aparezco yo como un perrillo. Esta ilustración es una de la serie de parodias que deseo hacer”.

Otra escena, otro humor: El beso en el balcón alude al artista y a su novia, pero aparecen cambiados: él es un ratón, ella es una gata. ¿Se debe este deambular de animales a libros y películas disfrutados en la infancia?: “Tengo muchas influencias. Hace tiempo vi películas de Disney. Una, sobre Robin Hood, presenta animales vestidos como personas, y me gustó. También me agradan trabajos de la británica Julia Pott, quien dibuja animales".

Muchas veces, Brends crea a humanos con cabezas de animales. Hay algo del antiguo Egipto en las travesuras de Edward, y no nos sorprendería ver cómo nos canta rancheras el dios Anubis, el cinocéfalo (cabeza de perro).

4. El almuerzo de los remeros, parodia de un óleo del pintor francés Pierre-Auguste Renoir.
4. El almuerzo de los remeros, parodia de un óleo del pintor francés Pierre-Auguste Renoir.

Don Vacote de las Manchas es una vaca lectora de Don Quijote: “Es de la vida real, aunque... no hay vacas como esta. Me inspiré en paisajes que he visto en Guanacaste: ¿cómo sería una vaca aficionada a la lectura?” se-nos pregunta Brends y prosigue:

–Mi inspiración viene del día a día. Yo siempre ando con una libreta donde hago bocetos. En la Universidad Véritas dicto clases de ilustración y story board, pero en los descansos dibujo. Me gusta sentarme en un parque y dibujar lo que veo: gente, casas, autos... Lo hago debido a mi amor por San José. Con una camarita voy tomando fotos, y luego combino un escenario con otro: aquella es la fuente de la UCR, esas son casas de los barrios del sur...

Edward es un cronista atento a las noticias que sin quererlo le da la gente: un niño vestido de futbolista concentra la efervescencia del Mundial de Futbol; unas golondrinas recuerdan una canción de quejas: “Ya no veo las golondrinas en los alambres de mi barrio”; pero Edward nos las retorna pues un artista como él trabaja para nosotros: para que la belleza nos refresque la memoria y nos renueve la esperanza.

....

Perenne sorpresa.

Hay varias cosas que distinguen el trabajo de Eduardo. Las primeras son visuales: la gráfica muy particular, que ha madurado muchísimo y lo distingue; y el uso de temas muy cercanos a su realidad, pero a la vez también universales, como sucede cuando se trabaja en ideas sinceras.

La otra parte de su trabajo se relaciona a su sensibilidad. La manera en la que Eduardo percibe la realidad le permite crear situaciones que tienen historia: hay un mundo alrededor de sus personajes y ambientaciones; tienen un volumen conceptual y emocional. El arte de Eduardo Brenes siempre me sorprenderá.

John Timms, artista del comic y de la animación. Colabora con Marbel y DC Comics.

[Edward Brends aparece en Facebook como Edo Brenes]