De regreso La obra El martirio del pastor , de la Compañía Nacional de Teatro, vuelve tras una exitosa primera temporada en el Teatro de la Aduana

Por: Fernando Chaves Espinach 7 marzo, 2015

No pudieron planearlo mejor. El regreso de la obra de Samuel Rovinski El martirio del pastor , de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), coincidió con un renovado interés en la figura de su protagonista, Óscar Romero.

Estrenada en setiembre, atrajo a más de 4.400 espectadores al Teatro de la Aduana; en febrero, el papa Francisco declaró mártir al religioso salvadoreño asesinado en 1980.

Arte e historia coinciden así en la segunda temporada de la obra dirigida por Luis Fernando Gómez, quien diera vida al personaje en su estreno de 1987. Conversamos con Andrés Montero, Romero de hoy en la Aduana.

Voz. Andrés Montero protagonizó la obra en setiembre. Archivo / Luis Navarro.
Voz. Andrés Montero protagonizó la obra en setiembre. Archivo / Luis Navarro.

¿Por qué cree que llamó tanta atención esta obra?

La dimensión histórica de monseñor es ya de por sí una razón. Luego, su mensaje de justicia social, que es, en el fondo, lo que le da esa estatura histórica, ha sido interesante para muchas personas. También está el hecho de la puesta en escena de Gómez en sí. Una obra debe ser entretenida, así sea su contenido dramático o serio; debe ser interesante para el público. Es una obra que también tenía su historia: creo que es uno de los clásicos de la dramaturgia costarricense. La CNT ya tiene su público, un público que se ha ido fidelizando a lo largo del tiempo, y le resultó.

¿Por qué le interesa retomar el personaje?

La figura de Romero es un reto para interpretar para cualquier actor. Yo había visto la primera versión que se hizo, con Gómez como Romero, dirigida por Alfredo Catania.

”Luis Fernando fue mi maestro de actuación, y para mí era un honor tomar el relevo de este personaje en la CNT. El reto de interpretación está en esa transformación que sufre el arzobispo, de una posición de poco o ningún compromiso a una beligerancia absoluta a favor de la justicia social, combatiendo la opresión, desde la óptica de su función”.

¿Considera que estamos listos para analizar su figura sin tintes ideológicos?

Si bien la horrenda represión que sufrieron los pueblos de Centroamérica en su momento ya acabó, eso no excluye que, en nuestros tiempos, no haya injusticia y muy grande.

”La represión y la masacre no se dan necesariamente a fuerza de fusil; se dan a fuerza de desigualdad, injusticias, exclusión, privilegios. Las razones y los motivos de monseñor tienen mucha vigencia. Sigue habiendo un gran, gran abismo entre los que tienen mucho y los que viven día a día; hay mucha desigualdad, aunque la coyuntura varía”.

¿Se hizo algún cambio tras la temporada anterior?

Es muy usual que las obras, tras una pausa, maduren. Tienen otro anclaje en el acervo del actor. Siento que tiene más raíz. Eso comentaba con algunos compañeros, que hay textos o momentos de la obra que adquieren mayor dimensión. La incorporación de nuevos actores del montaje implica una revisión y un refrescamiento, una profundidad mayor.