Durante dos horas de audición, las directoras y coreógrafas de El Cascanueces sometieron a 33 bailarinas a ejercicios de técnica y de rendimiento

Por: Natalia Díaz Zeledón 28 junio, 2015
Exigencia. Las bailarinas demostraron su dominio técnico y resistencia física ante las directoras. Melissa Fernández.
Exigencia. Las bailarinas demostraron su dominio técnico y resistencia física ante las directoras. Melissa Fernández.

El ballet solo es etéreo desde lejos: sentados en la audiencia, –distraídos por el brillo de los trajes y la fluida coordinación– es imposible imaginar la cantidad de sudor y esfuerzo que requiere preparar la producción anual de El Cascanueces.

Para estrenar el 3 de diciembre en el Teatro Nacional, las directoras Patricia Carreras y María Amalia Pendones dirigieron el segundo y último día de audiciones para el espectáculo

El primer sábado, 23 de mayo, asistieron a la convocatoria 103 niños, entre los 7 y 14 años, de los cuales se elegirán los papeles que no requieren zapatillas de puntas para interpretarse.

Ayer sábado 27 de junio , la Escuela de Ballet Clásico Ruso recibió a 33 bailarinas con una edad máxima de 25 años, con el fin de conformarán al cuerpo de baile: los ángeles y las flores que deben moverse al unísono durante las escenas grupales de la obra.

En el grupo, se encontraban bailarinas de todo el país, estudiantes de academias de ballet del Área Metropolitana y fuera de ella, escuelas de San Carlos, Naranjo y Guápiles.

Las interesadas fueron sometidas a ejercicios de resistencia, agilidad y técnica. Carreras calentó al grupo primero con zapatillas sencillas, para realizar movimientos de plié y ronds de jambes (giros con las piernas); después los movimientos fueron complicándose hasta convertirse en un trabajo grupal en puntas.

Las bailarinas demostraron lo mejor de su condición física resistiendo las progresivas demandas técnicas de la sesión.

Con cierta regularidad, las intérpretes debían aplicar resina a sus zapatillas con el fin de no resbalar en el pulido piso de madera. Además, alguna de las participantes debió tomar una oxidada regadera para humedecer la tablas con la misma precaución.

En los ejercicios de la segunda mitad, las directoras fueron inflexibles con el criterio de trabajar con intérpretes con más de cuatro años de experiencia en la técnica de puntas. Tres de las jóvenes fueron separadas del grupo principal y no podrán participar de la selección, que se anunciará en un par de semanas en el sitio web de El Cascanueces .

Varias jóvenes eran veteranas de producciones pasadas, como es el caso de Mariana Palazuelos, quien demostró una de las coreografías de la obra para que el resto de participantes la imitara.

La continuidad de algunos miembros del elenco ha permitido realizar, en los ocho años del montaje anual, una labor formadora con el cuerpo de baile, pues las han guiado desde los papeles pequeños hasta formarlas para los puestos de solistas, que se eligen por invitación.

“En un principio, se agarraba lo que había; ahora podemos escoger. Sobre todo en la parte del cuerpo de baile, que tiene que ser muy homogéneo, muy técnico y limpio”, explicó Pendones sobre la historia de las selecciones.

La productora del ballet , Flor Carreras, calificó el proceso de audiciones como de gran calidad, lo cual les dará la libertad de variar los elencos para las funciones de este año.

El grupo elegido, tanto en las audiciones infantiles de mayo como entre las mujeres y hombres que participaron ayer, empezará en julio ensayos constantes. En setiembre, el cuerpo de baile trabajará con Wes Chapman , bailarín estadounidense que ha colaborado con la producción de El Cascanueces .